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EDITORIAL

Sánchez, el llanero solitario

EL IMPARCIAL
martes 30 de abril de 2019, 12:37h
Tiene razón Sánchez en intentar gobernar en solitario. Ha ganado ampliamente y su socio principal, Podemos, se ha dado un trastazo: ha perdido 29 escaños y se ha quedado con 42. Y más importante: el PSOE le saca 81. Por muy correoso que sea, por muy hábil y por mucho que haya toreado al presidente, Iglesias sabe que ahora, por primera vez en su vida política, Sánchez tiene la sartén por el mango. Cuenta con 57 diputados más que el PP, el partido de la oposición y lo esencial: Podemos en ningún caso puede votar “no” en la sesión de investidura. Como tampoco se opondrán ERC, Bildu, PNV y canarios.

Si Pedro Sánchez fuera inteligente, debería acordar con Ciudadanos y el PP las cuestiones constitucionales, institucionales y económicas, y con Podemos, las sociales. El problema es que lo haga al revés, como hizo. Pablo Iglesias tiene difícil ocupar la vicepresidencia en un Gobierno de coalición, como él soñaba. Pero se empeñará, como ya logró en el Ejecutivo anterior, en elaborar una buena parte de los Presupuestos, en incluir esas medidas comunistas que siempre resultan perjudiciales para el crecimiento. Será la línea roja que le pondrá a Sánchez para apoyarle.

Si Pedro Sánchez fuera inteligente, pondría firme a Torra. El presidente está obligado a hacer cumplir la ley en Cataluña como en cualquier otro lugar de España. Y la Generalidad se la salta continuamente. El mayor éxito del presidente sería lograr que se apaciguara el desafío secesionista. Pero para ello tiene que embridar a los dirigentes independentistas en lugar de dejarse humillar cuando “dialogan” en Pedralbes o en La Moncloa. El problema es que lo haga al revés, como hizo.

Si Pedro Sánchez fuera inteligente, intentaría alejarse de los radicales de todos los colores y situar al PSOE más centrado, el lugar que hizo grande al PSOE con Felipe González. Un partido claramente institucional, constitucional, defensor de la unidad de España. Con la derecha atolondrada, tiene la oportunidad de recuperar ese espacio de centro que el PSOE perdió cuando Zapatero llegó a la Presidencia. Con cuatro años de Gobierno moderado, con unos presupuestos realistas, sin cesiones a los secesionistas y proetarras, el presidente cumpliría su sueño de jubilarse en La Moncloa. El problema es que lo haga al revés, como hizo durante los 9 meses largos de Gobierno.
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