Se acabó la montaña en la edición 2019 del Giro de Italia. Lo hizo con una jornada triunfal para el ciclismo español. No obstante, ganó la vigésima etapa Pello Bilbao (Astana) y Mikel Landa (Movistar) recortaría el tiempo suficiente a Primoz Roglic (Jumbo) para entrar en el podio provisional de la carrera. La subida final al Monte Avena premiaría, además, la consistencia y el oficio del ecuatoriano Richard Carapaz, que alimentó su candidatura con una superioridad tal que se limitaría a controlar a sus rivales y a tirar de Landa como gregario improvisado.
El recorrido de 194 kilómetros que unió Feltre y Croce d'Aune-Monte Avena presentaba cinco ascensiones comprimidas en un espacio de kilometraje reducido. El pelotón debía superar, con todo lo que arrastra en las piernas, la Cima Campo (segunda categoría, de 18,5 kilómetros y al 5,7% de pendiente media), el Passo Manghen (primera categoría, de 18,9 kilómetros y al 7%), el Passo Rolle (segunda categoría, de 20 kilómetros y al 5%) y la subida postrera, el final en alto, en el Monte Avena (segunda categoría, de 6,9 kilómetros al 7.1%).
Todo ese compendio de subidas y bajabas abrían la ventana de oportunidad para los cazadores de etapas y para Vincenzo Nibali (Bahrein) y Roglic en el intento por erosionar el liderato de Carapaz. Se desarrollaría un esfuerzo de 5 horas, 46 minutos y 2 segundos para el mejor del día, Pello Bilbao -quien ganó por segunda vez en este Giro-. El ciclista esañol se incrustó en la escapada del día, que compartió con Mikel Nieve, Andrey Amador (Movistar) y otros nueve fugados. Cuando rebasaron la primera cima ya habían metido al gran grupo una brecha de tres minutos.
Movistar protegía con todo a Carapaz y Landa en el entretanto, siendo sorprendente el desfallecimiento que asomó en Nibali, al quien le costó mucho superar el problema mecánico y sobrevivir al Manghen, Cima Coppi de esta edición (2.628 metros). Por delante, en las rampas del coloso más alto de esta edición de la Corsa, Fausto Masnada (Androni) se despegaría de los escapados con un ataque portentoso y ambicioso. Haría cima, mientras que en el grupo de favoritos Miguel Ángel López prendía la mecha de las hostilidades. Al colombiano saltaron Landa y Carapaz, quedando cortado un Nibali que renació en el descenso, realizado a tumba abierta para volver a conectar con los mejores.
Cuando acabó el llano, el siciliano y Roglic pasaron a repensar la jugada. Se estaba aproximando el tramo clave de la etapa y de estas tres semanas, con dos puertos por recorrer. El parón en el pelotón sería amortizado por los fugados para abrir a tres minutos su ventaja, de nuevo. Tanel Cagert (EF), Mikel Nieve, Ama Ghebreigzabier (Dimension Data), Eros Capecchi (Quick-Step), Valentin Madouas (FDJ), Pello Bilbao y Eddie Dunbart (Ineos) y Giulio Ciccone (Androni) colaboraban para asegurarse que el triungo estaba en el grupeto que era cabeza de carrera cuando entraron en el Passo Rolle, a falta de 50 kilómetros para la meta.
Cuando se cruzaba la frontera de los 30 kilómetros finales, la brecha era de 3:45 minutos, con lo que Movistar y Astana se activaron y acelerarían el ritmo, en pos de desgastar a los rivales de Carapaz, Landa y 'Supermán' López y, de paso, acercar las opciones de triunfo de etapa. Así, la escalada al Colle d'Aune comenzó con menos de dos minutos de separación entre la fuga y el trabajo del equipo español. Dos gregarios derrocharon su fuelle en favor del ecuatoriano y el alavés.
La subida contemplaría los ataques de Ciccone, Bilbao, Kangert y Madouas, que provocó una ventaja de 100 metros de este último. Con los patrones de la clasificación general estudiándose. Hasta que cuando restaban 13.3 kilómetros atacó 'Supermán' López y generó una convulsión. Fue el prolegómeno del ataque de Mikel Landa, que rápido cosechó 25 segundos de margen sobre Roglic. Sin ponerse en pie, el escalador español hacía camino, mas en la bajada Nibali conectaría con él, siempre bajo la vigilancia de Carapaz. Y en otro lugar, un aficionado provocó la caída de Miguel Ángel López, quiem la emprendió a golpes con el torpe fan, pues acababa de perder toda opción. Roglic ya estaba luchando en solitario para no caer del podio.
Los últimos compases, siempre en ascensión, asistieron a la caza de los escapados por parte del grupo que conformaban Carapaz, Landa y Nibali. Madouas y Pello Bilbao se aferrarían a la rueda, no en vano, habían ahorrado algo de fuelle. Y todos llegarían juntos a meta. Pero fue Bilbao el que lo hizo primero, al doblegar a Landa en un esprint que duró 400 metros. Roglic se hundiría y le tocará remontar en la crono de Verona para tratar de ascender puestos. Al último día la general llega con Carapaz como líder sólido, con minuto y 54 segundos sobre Vincenzo Nibali, dos minutos y 53 segundos sobre Landa y más de tres miniuos sobre el esloveno. El Movistar Team ya tiene preparado el champán. Quedan sólo 17 kilómetros de lucha contra el reloj, poco terreno para perder una minutada y que se escape la maglia rosa.