www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Dorthe Nors: Espejo, hombro, intermitente

domingo 02 de junio de 2019, 19:48h
Dorthe Nors: Espejo, hombro, intermitente

Traducción de Victoria Alonso. Anagrama. Barcelona, 2019. 176 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9, 49 €

Por Miguel Suárez

Porque no todo lo que nos llegue de los países nórdicos va a ser la saga Millennium, de Stieg Larsson u otros productos del noir que viene del frío, no debemos dejar escapar esta novela la escritora danesa Dorthe Nors (Herning, 1970), autora de cuatro novelas y un volumen de relatos, que ha sido el primer autor de Dinamarca en publicar en la exigente revista norteamericana The New Yorker.

Un título extraño y llamativo, Espejo, hombro, intermitente, que después, naturalmente, se aclara en la trama, alberga una historia en la que bajo su apariencia de sencillez se esconde un subtexto muy chejoviano, con esos personajes que viven en la frustración y las ilusiones perdidas. La novela nos sumerge en la vida de Sonja, una cuarentona que vive en Copenhague. De joven, tuvo el anhelo de ser escritora, pero ahora ha rebajado sus expectativas a convertirse en una humilde traductora de los exitosos thrillers nórdicos que han copado el mercado mundial. La narradora danesa no esconde un desafiante sarcasmo frente a ese triunfal fenómeno en el que ella ocupa una posición subalterna. La crítica resulta obvia: esos thrillers, llevados a la gran pantalla, tan avasalladores, cuyos títulos todos guardamos en la mente, se sustentan en tramas aparatosas y efectistas, en una grandilocuencia artificial sin contacto con la vida auténtica. Y lo que es peor aún resultan inútiles para explorar y reconocer la existencia real.

Algo que la traductora, Sonja, emprende como contrapunto a los mediáticos libros que traduce. Espejo, hombro, intermitente encarna, por el contrario, un retorno a la vida mínima y cotidiana de Sonja, configurada por pequeños detalles del transcurrir diario al que trata de encontrar sentido. No es accidental que la protagonista se mueva de un lado a otro acompañada por un simbólico diccionario que, a la postre, no le ayuda a comprender nada. No menos simbólica es su repentina decisión de aprender a conducir –y gozar de cierta independencia-, de cuyas clases surge el título de la novela. Pero en la autoescuela no llegará a saber guiar por sí misma el coche ni tampoco sus mecanismos, pues siempre será guiada por una profesora que le habla de cuestiones tan estrambóticas como inútiles. De nuevo, más que costumbrismo, se nos presenta un hábil simbolismo de una vida que, a pesar de ser cómoda, carece de las riendas sobre sí misma para ser auténtica y alcanzar su propia felicidad.

Para prevenir la inminente depresión que intuye, acude a una clínica de masajes, donde las manos de la operaria van diagnosticando: tiene apretado el culo por el miedo a afrontar las situaciones difíciles, y la parte posterior de la espalda le evoca los infantiles Mickey Mouse y Pluto. Y sus pies tienen una mala curvatura. La masajista le advierte: “No quieren agarrarse a la tierra”. Y, en efecto, Sonja padece una no menos simbólica dolencia que le provoca perder el equilibrio y derrumbarse, de vez en cuando, sobre el suelo.

Ante la toma de conciencia de esta deriva en una minúscula odisea cotidiana, tratará de reencontrarse con su hermana, casada y con dos hijos, y frente a la que Sonja se siente disminuida. Se trata del patrón social del éxito femenino: “Ella es más bonita, más femenina. De trato fácil. Eso decía siempre mamá, y después le acariciaba a Sonja la mejilla, para que no se entristeciera por el hecho de ser complicada. De sus complicaciones podía sacar partido si se esforzaba, eso creía entender Sonja de lo que su mamá decía”.

La peripecia de Sonja consistirá, por el contrario, en inventar un sentido propio válido para su vida personal, en una literatura que eluda el efectismo falsificador de los thrillers y los modelos convencionales de éxito y felicidad, que solo pueden buscarse, en realidad, en una aventura personal en la nebulosa que toda trayectoria vital encuentra, nada más nacer, ante sí.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.