Salvo para los que abiertamente se sitúan fuera de la Constitución no es hora para intransigencias...
Salvo para los que abiertamente se sitúan fuera de la Constitución no es hora para intransigencias y exclusiones. Se trata de apoyar, desde el punto de vista programático e ideológico, al bien común de la ciudadanía.
En el centro derecha español es necesario aparcar intransigencias y altiveces. Tanto por parte de Vox como parte de Ciudadanos. Vox tiene los caminos más cerrados. Ciudadanos es un partido bisagra y puede apoyar al Partido Popular o al PSOE según lo considere conveniente. Y así lo ha hecho en legislaturas anteriores. Sin embargo, las ciudadanas y ciudadanos que votaron a Rivera en Madrid no entenderían que Cs no facilitara la recuperación de la alcaldía y la continuidad en la Autonomía, al margen de la actitud que el partido bisagra pueda adoptar en la investidura del presidente del Gobierno o en otras alcaldías y Comunidades Autónomas.
Las reticencias y las discrepancias de Ciudadanos hacia Vox son explicables. Lo que no tendría explicación sería una exclusión que, por cierto, no se produjo en el acuerdo para la Junta de Andalucía.
El resultado de las elecciones, tanto las generales como las autonómicas y municipales, han dejado abiertos caminos y corredores con demasiadas fórmulas posibles. Bien está que se exploren, pero sin vetos, salvo para los partidos anticonstitucionalistas. Cada vez, en fin, queda menos tiempo y, como la repetición de elecciones sería un disparate, conviene que se aprovechen los acuerdos para superar la situación y asegurar la estabilidad de España. Los legítimos intereses de los partidos no se pueden imponer sobre el interés de España.