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Ensayo

Milena Busquets: Hombres elegantes

domingo 09 de junio de 2019, 18:19h
Milena Busquets: Hombres elegantes

Anagrama. Barcelona, 2019. 200 páginas. 16 €. Libro electrónico: 9, 49 €

Por Ángela Pérez

Tras dar a la imprenta su debut como novelista con Hoy he conocido a alguien (2008), una obra que contenía ciertos elementos de bildungsroman, Milena Busquets (Barcelona, 1972) confesó que no se planteaba el escribir como una profesión -prefería traducir y trabajar en editoriales-, y que quizá no escribiría otra novela, aunque puede que sí, pues lo que había querido era “escribir esa historia y ya está”. Sin embargo, en 2015 apareció También esto pasará, deslumbrante propuesta en clave de autoficción, donde, a través de su protagonista, Blanca, recrea el dolor de la pérdida de su madre, la editora Esther Tusquets. Con mano maestra, Milena Busquets contrapone ese sufrimiento con la pujanza de la vida y del sexo, ya que “el dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”, en una novela de sólidos personajes en la que, entre otras virtudes, descuella la capacidad de observación de la escritora catalana.

Esa capacidad de observación, que muchas veces nos revela lo que a primera vista queda oculto, se despliega en Hombres elegantes, recopilación de los artículos que ha ido publicando en la prensa, en diversas cabeceras, sobre todo en El Periódico de Catalunya. El libro tiene mucho que ver con la recomendación de su editor, Jorge Herralde, que viendo las intenciones de Busquets de convertirse en una autora que escribe un libro cada dos o tres años, le aconsejó que aceptara la propuesta de colaborar habitualmente con un medio, modo de seguir escribiendo sin perder cierto ritmo, e incluso de ser un semillero de ideas para una futura novela.

Milena Busquets le hizo caso –“como (casi) siempre”, matiza-, y el resultado nos llega ahora en esta interesantísima colección sobre la que su autora señala: “No creo que haya libros menores […]. Escribo los artículos para la prensa con el mismo impulso, la misma pasión y la misma lógica con que escribo las novelas, algunos son una respuesta a la actualidad cuando esta me irrita o me indigna, otros son reflexiones más atemporales y cotidianas”. En efecto, esos dos polos -y, naturalmente, la pasión-, están presentes en Hombres elegantes, que toma su título del último artículo recogido, en el que, tras el ritornello “un hombre elegante…” va consignando las características nada convencionales de este. Por ejemplo, a su juicio, un hombre elegante lee, suele ser inteligente, no vocifera en Twitter, tiene sentido del humor, es generoso… y termina ofreciendo modelos, en lo que desemboca en una invitación a leer buena literatura: “Albert Camus, Samuel Beckett, Miguel Delibes, Ernest Hemingway y Vladimir Nabokov eran hombres elegantes, imítenlos, o mejor todavía: léanlos”.

Asunto este de la lectura, y la preocupación por sus bajísimos índices en nuestro país, que asoma también en otros textos, al igual que acercamientos a obras, escritores y cineastas - Cien años de soledad, Proust, Ana María Matute, Umberto Eco, Chéjov, Natalia Ginzburg, Woody Allen…-, y una serie de reflexiones sobre lo que supone la creación literaria: “Solo se puede escribir desde una burbuja, desde un hoyo, desde un pozo. Para un escritor, el día que decide volver a esa trinchera helada, acallar todas las voces para durante unas meses solo escuchar la suya, es un momento clave, y más o menos aterrador”. Porque, claro, frente al tópico de la escritura como terapia, Busquets proclama: “Escribir es la enfermedad, no la cura […]. La escritura no te salva”. Sí puede hacerlo, “al menos durante un rato, pero casi todo es siempre solo durante un rato”, leer.

Asimismo, junto a la actualidad, por ejemplo, aborda la moción de censura a Rajoy, y asuntos más o menos intemporales, hallamos recuerdos de su propia vida, como el viaje emprendido a los dieciocho años a la búsqueda de su admirado Ingmar Bergman. O jugosas anécdotas como la referida a Juan Marsé, a quien en la liturgia de la firma de libros en unos grandes almacenes, una señora le preguntó el precio… pero no del libro, sino de la mesa en la que estaba sentado.

Hay un cierto poso de amargo pesimismo en la cosmovisión de Milena Busquets, “el mundo ya está parcialmente dirigido por mujeres y es la misma mierda de siempre”, que apunta la frase de Heidegger: “Somos los invitados de la vida”. Y comenta: “Nada más. Y los invitados, un día se van”. Pero quizá por eso antes de irse, hay que exprimir la invitación, pese a todo lo negativo de la existencia, y, así, en Milena Busquets, no deja de haber una apuesta por lo vital, como sucedía en También esto pasará.

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