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Ensayo

Antonio Rivera (ed): Naturaleza muerta...

domingo 23 de junio de 2019, 18:51h
Antonio Rivera (ed): Naturaleza muerta...

Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2018. 232 páginas. 15,20 €

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Naturaleza muerta: usos del pasado en Euskadi después del terrorismo el profesor Antonio Rivera coordina una obra coral de obligatoria lectura para entender qué relato están alentando las instituciones políticas del País Vasco sobre ETA y sobre su trayectoria. Todos los participantes en este libro, historiadores de acreditada solvencia, coinciden en que el gobierno vasco está fomentando deliberadamente una visión del pasado que favorece la amnesia y elimina cualquier responsabilidad del nacionalismo en la existencia de ETA.

A tal finalidad responde la creación de la Secretaría de Paz y Convivencia o el Instituto Gogora, “especialistas” en el manejo de subterfugios léxicos (por ejemplo, “violencias y vulneración de los derechos humanos”), con los que evitan decir que detrás del terrorismo etarra existió un proyecto político nacionalista de carácter totalitario, el cual contó con numerosas muestras de adhesión por parte de la sociedad vasca. Al respecto, como subrayan José Antonio Pérez y Víctor Aparicio “la memoria reciente, sin embargo, no establece diferencias entre fenómenos tan distintos como el terrorismo de ETA y el practicado por organizaciones ultraderechistas, los GAL o los abusos policiales cometidos durante los años finales de la dictadura y los primeros de la Transición” (p. 108). Además, como recuerda Gaizka Fernández Soldevilla, una buena parte del discurso de la izquierda abertzale procede de las ideas formuladas por Sabino Arana, en particular cuando éste definía la historia vasca como la de “una nación milenaria invadida y agredida siempre por el pérfido enemigo español” (págs. 183-184).

En la actual estrategia del nacionalismo vasco, el manido argumento de “el conflicto” goza de máxima preeminencia, lo que implica una falsificación de la Historia y justifica en última instancia la aparición de ETA. En consecuencia, en el presente escenario de post-terrorismo se insiste en una serie de mantras sobradamente conocidos; el principal de ellos alude a una permanente agresión de España contra Euskadi, de la que la Guerra Civil y la dictadura de Franco constituyeron solo dos etapas más.

En función de esta interpretación, el surgimiento etarra estaría justificado y su recurso a la violencia quedaría igualmente legitimado puesto que “más que elegir, habrían sido empujados por las condiciones del momento, aquella dictadura que forzaba a ello y que impedía otra fórmula” (p.20). Sin embargo, la realidad era otra bien distinta, como expone Rivera: El crescendo represivo de la dictadura en su fase final vino a continuación de ETA y su activismo armado, no al revés, no fue previo ni lo justificaría una represión posbélica singular” (p. 20). No obstante, a día de hoy los “historiadores partisanos” en sus diferentes escritos insisten en caracterizar el terrorismo de ETA como una violencia defensiva ante la agresión de España, contando con instituciones y editoriales para transmitir este mensaje a la ciudadanía.

Como se observa, los autores de esta obra llevan a cabo una notable labor pedagógica a la hora de explicar cómo surgió la banda terrorista y qué sectores sociales y políticos facilitaron que desarrollara durante décadas su actividad liberticida: Aludir a que el nacionalismo fue el motor político y emocional que sustentó socialmente la fuerza de ETA salpica a los partidarios de esta ideología, PNV incluido”, sentencia Luis Castells (p. 67). Por tanto, estos historiadores se han convertido en actores incómodos para el nacionalismo vasco, en tanto en cuanto también rebaten algunos de los lugares comunes que aquél trata de imponer a la ciudadanía, como por ejemplo el protagonismo otorgado a la sociedad vasca en el final del terrorismo de ETA.

En definitiva, una obra tan rigurosa como valiente que pone de manifiesto la importancia de la historia a la hora de analizar el fenómeno etarra y explicarlo a las generaciones venideras. Un libro que desmonta los mitos que emplea el nacionalismo vasco para eximirse de cualquier responsabilidad en la continuidad del terrorismo durante décadas y con los que pretende eliminar el significado político de las víctimas de ETA.

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