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TRIBUNA

"No, bonita"

Juan José Vijuesca
miércoles 17 de julio de 2019, 20:02h

La secretaria de Igualdad del PSOE y vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, ha respondido a una periodista asegurado que el feminismo se gestó en el seno del socialismo a lo largo de sus años de historia y que, por tanto, el feminismo "no" es de "todas". Por si acaso, y para dejarlo más claro al resto de los mortales, recalcó: “No, bonita, el feminismo nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista". Licuado mensaje el suyo hacia aquellos y aquellas que no forman parte del álbum familiar de las izquierdas doctrinarias.

Mire doña Carmen, no se arrogue usted mayor mérito por metro cuadrado del conseguido por otros, otras y demás colectivos hermanados para el bien general de la convivencia y la igualdad entre hombres y mujeres; de manera que el feminismo carece de nombres y apellidos teniendo en cuenta que todos aquellos que nos subrogamos a la buena educación,- léase cultura de respeto-, venimos haciendo la labor de equidad que corresponde entre personas de libre pensamiento sin necesidad del axioma único progresista que parece ser la panacea del siglo XXI que cura todos los males. Escuchando sus vanaglorias el planeta Tierra entra en éxtasis, porque gracias a usted y su doctrina de igualdad el mundo de los desfavorecidos ha visto la luz.

Vayamos a la igualdad social, aprovechando que es usted vicepresidenta del Gobierno, aunque todavía lo sea en funciones en un país en funciones, valga la redundancia. La igualdad económica o de ingresos, la igualdad social y la igualdad cultural se alcanzarían si se cumplen los derechos económicos, sociales y culturales. Por lo tanto, la equidad o igualdad de recursos es básica tanto para poder ejercer con plenitud los derechos civiles y políticos como para tener una vida digna. Se me antoja la cantidad de viudas y viudos, huérfanos y pensionistas que en este país cobran una triste, mísera y ​ sórdida pensión. Se lo digo por escrito aprovechando lo de la progresía y las igualdades que usted tanto preconiza, más que nada por tirar de ese pensamiento socialista para erradicar las desigualdades de cuantas mujeres y hombres vienen pasándolas canutas para sobrevivir.

No hace falta que le diga cuan generosos somos los contribuyentes de este país con la clase política en general. Por cierto, le recuerdo a usted que el Congreso de los Diputados rechazó en su día una Iniciativa Legislativa Popular desatendiendo las más de 500.000 firmas de ciudadanos españoles en demanda de eliminar las prebendas de la clase política cesada. El resultado de tan justa petición es que no fue admitida a trámite. Así son ustedes los políticos de generosos y de igualitarios.

La señora Calvo, tan dada a la incoherencia arrogante, que es una versión de la altanería egocentrista, ya se ha caracterizado por hacer comentarios más propios de un golpe de calor de esos que vienen de África cargados de polvo en suspensión (con perdón). La hemeroteca de Calvo no tiene desperdicio y durante su época como ministra de Cultura, la socialista dejó algunas frases para la posteridad:

–«Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes». No hace falta decir mucho más.

–«Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie». Naturalmente, ustedes a vivir de nuestras rentas y los contribuyentes a pan y agua.

–«No podemos perder el dominio de la Ñ, que casualmente es la letra que está incluida en la palabra español». Una verdad científica convenientemente explicada por la señora Calvo.

-«Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo». O sea, a ser Carmen Calvo y seguir cobrando de ese dinero que, según usted, no es de nadie. Manda huevos.

Lo importante, señora Calvo, no es hacer apología del yo, es trabajar para todos por igual haciéndolo de puntillas, sin taconear, sin ruido ni estridencias y así es como la propia historia se encargará de poner su nombre en negrita para resalte de méritos. Ya sabemos que la igualdad comienza por uno mismo al igual que el respeto y la educación nada tienen que ver con ser o no de izquierdas progresistas, porque el pensamiento ha de ser tan libre como la evolución de la justicia política debiera amparar, corregir y adaptarse a lo desigual de cada ser humano.

No interprete el enunciado de mi artículo como un piropo machista. Se trata de un entrecomillado de su disertación. Vayamos a perder progresía por un mal entendido.

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