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TRIBUNA

Los hideputas de la política internacional

jueves 25 de julio de 2019, 20:44h

Estos caballeros y putidoncellas de la política internacional, tipo el pato Donald, los Emiratos, el stalinismo de Putin, el G5 de China y su aversión a los derechos humanos, más los sastres y libreros y zapateros de esta Tercera Guerra Mundial Económica, nos conducen a la Gran Europa Napoleónica donde se hizo bollería de esta trepisonda Historia como algoritmo del gran rompiento de himen de la Humanidad entera. Señores catedráticos, sabios, rectores de las universidades internacionales, hagan el favor de parar este juego impertinente de este campo de golf en que la bola se incrustra toda vez en la gran vagina del mundo.

A ver si vamos a seguir siendo gilipollas o por el contrario vamos a continuar tragándonos el semen de las grandes potencias internacionales. La Internacionalización del Mundo Moderno sólo se cura con el bromuro del Nuevo Marxismo. ¿Por qué la intelectualidad mundial ha desechado, cual rastrojo hecho de muñecas podridas, el mensaje todavía no del todo analizado y reinterpretado de aquellos Marx y Engels? Se necesita un nuevo marxismo aplicado tal que las palabras que Marx escribió. Muchos ingenuos a lo largo del siglo XX han confundido el marxismo-leninismo con la verdad centiárea de los textos comunes del judío y borrrachín Marx. Marx aplicó su revolución sólo en los Estados-Nacion en donde perviviera y se aquilatara una burguesía europea -Gran Bretaña., Francia, Alemania, etc.-, pero nunca en esa Tierra de picaderos del campesinado que fue Rusia y su zarismo. Lenin cometió varias anomalías, entre ellas pactar con Alemania, y otras aún más disfagias: intentar involucrar a Marx en un territorio donde el alma burguesa apenas tenía apetitos de la follandería.

Seamos claros. Estamos situados ante una nueva crisis globalizadora en la que loa emporios colman a los viejos imperios y sus esvásticas. La ultraderecha, apeona ardiente avestruz coja, arrasa, cual nefríticos desechos de una Historia de ostras podridas, una Europa que nunca fue tal, sino que se está ahogando en sus propias contradicciones. La contradicción, como dijo el poeta, es el karma de los ingenuos. Europa, nosotros, España, etc., estamos cayendo en la gran trampa de esta guerra económica en la que los patos, los emiratos y las putas nos están conteniendo en el disfavor de la rotunda gilipollez.

¿Dónde queda la Europa que sea capaz de gritarle a los tímpanos a estos nuevos imperios del petróleo y de las estrategias militares que no, que así no, que Europa sigue siendo un poema de Ronsard, la Divina Comedia del Dante y hasta la homosexualidad de Carravaggio? Queridos sabios que no entendéis lo que aquí escribo, no continuéis, por favor, con el ramerismo de las ideologías. En el mundo de hoy la Ideología es como el pan de los salvados de nuestra posguerra, como una vendetta a cuerpo de saldo. Como diría el gran barroco: ¿Y quién sino un capón tuviera tan poca vergüenza que besara a Cristo para vendelle? Hemos dejado atrás la Política para cacarear como pollos sin polla en las caricaturas de la producción, el fetiche de la mercancía, el consumo, la tecnología como una manera de adicción y, por último, por la hagiografía de todos nuestras intimidades reconectadas por las grandes ballenas tecnológicas.

No lo puedo decir más claro. O detenemos esta velocidad absurda y butifarra de las sciencias o nos vamos a la mierda. ¿Dónde están los niños en las calles? ¿Dónde la conversación en los cafés, en los autobuses, en la gran masa de la revolución atrapada en sí misma? ¡Voto a Dios¡, que todos estamos cayendo en la idiotez global, en la mentira convulsa, en una película que nada tiene que ver con la magistral
Qué bello es vivir
. Vuelve el Gran Cabrón en su Esteganografía poetizada por el borracho del Karl Marx.

Dígosle, aventureros de la entropía y de la opinión por opinar sobre lo opinable, no nos queda -a los que, como yo, cojo, hermafrodita y a falta de un cojón- más licenciatura que tomar por la izquierda lo que por la izquierda se perdió por culpa de del fanatismo, la mala lectura, la megalomanía y los acuerdos de Bretton Woods -Keynes contra la estanflación-. ¿Adónde van los ríos a parar a la mar que es el joder? Todos lo sabemos. No nos queda otro jazz, otro poema de Baudelaire, otra multinacional de Nike.

Por tanto, y con esto cierro mi vino de reserva de 1871, una de dos: o creamos un nuevo orden mundial protagonizado por el europeísmo, o de otro modo nos veremos abocados a las palabras de todas las Beltranejas del mundo, que no son otra cosa que la colisión entre la prostitución de la vida económica y la mareada virtud de lo que fue en su tiempo la Gran Política.

Dijo Edith Hamilton: “Cuando la libertad que deseaban más que nada fue la ausencia de responsabilidad, entonces Atenas dejó de ser libre y nunca fue libre de nuevo.”

Dejo de escribir cuando cae la noche en Palma de Mallorca y me siento horriblemente, como Rimbaud, atravesado por los filamentos de la necedad por el Ano.

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