El día después de la batalla y es el momento del análisis, el juicio, el bisturí. ¿Qué ha pasado? Los diarios sacan a sus primeras los editoriales e, incluso, ABC hace llorar a un león del Congreso en su portada. Hay quien carga las culpas sobre Pedro Sánchez y quién prefiere atizar a Podemos, pero vamos por partes.
El editorial de La Razón considera que el presidente Pedro Sánchez tiene que bajar del burro. Dice: “Si trasladar las culpas a Pablo Iglesias o a los partidos nacionalistas es, lisa y llanamente, tomar por ingenuos a los ciudadanos, endosar el fracaso a las ‘derechas’ roza el desparpajo”, y añade que “es preciso partir del hecho de que ni la lógica política ni la trayectoria histórica del PSOE hacían plausible un Gobierno de coalición con el populismo radical, mucho menos, condicionado a los apoyos externos del separatismo catalán”.
Sin embargo, deja espacio a la rectificación ya desde su título: “Pedro Sánchez debe rectificar o dar un paso atrás”. Argumenta que "sólo una rectificación completa, un giro de 180 grados en la estrategia seguida hasta ahora por el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, puede evitar que España vaya a una repetición de elecciones o, lo que sería mucho peor, que la investidura del candidato socialista trajera lo que, a todas luces, se ha tratado de evitar: que Podemos se hiciera con los ministerios del gasto público y con la llave de la reforma laboral".
De algún modo, el mismo espíritu que el editorial de El País: “El fracaso de la investidura de Pedro Sánchez no condena a repetir las elecciones; antes por el contrario, obliga a recomenzar el proceso de investidura de modo que, esta vez sí, las principales fuerzas políticas conduzcan adecuadamente las negociaciones y pongan fin a la parálisis política en la que el país lleva instalado al menos desde 2015”, argumenta
En el quién es quién de esta nueva intentona, la cosa queda así: “Salvo Ciudadanos, Vox y Junts per Catalunya, que se situaron deliberadamente en vía muerta, el resto de las fuerzas, incluido el Partido Popular, expresaron una u otra disposición para que este legislativo cumpla con su primer deber constitucional: investir un Ejecutivo”, dice el rotativo de Prisa.
El Mundo, en su editorial, carga las tintas contra Sánchez, que “condena a España a la paralización”, tal y como reza su principal titular, en lo que es el “fiasco de toda una trayectoria”.
En opinión del editorialista, “lo único que ha conseguido es empujar la vida política española a un extremo insoportable de radicalidad y sectarismo”.
Pero no todas las críticas caen sobre Sánchez. A Podemos también le dan bien, y en donde duele: Toni Bolaño, en La Razón, habla de un jaque mate a Iglesias, que “como Zarina ofendida”, se puso a la defensiva, “en una clara evidencia de la magnitud de la derrota”. Para colmo, escribe Bolaño “pidió como alma en pena un cambio de cromos”.
Raúl del Pozo, desde El Mundo, también ve el jaque mate sobre Podemos: “Pablo y Pedro han despreciado a los votantes de la izquierda y se han burlado de todos los partidos en negociaciones de pequeños truhanes de zoco, repartiéndose cortinas y alfombras, recordando a la izquierda -como ha reconocido Pedro- que cuando gana, pierde”.
En las mismas páginas, Rafa Latorre pinta a un Iglesias “en combate eterno contra sí mismo”, y es porque “toda la carrera política de Pablo Iglesias, de aquella asamblea a este debate de investidura, es un combate a muerte contra el pragmatismo”, como sentencia.
“Cuando Pedro Sánchez se pregunta retóricamente desde la tribuna ‘¿De qué sirve una izquierda que pierde incluso cuando gana?’, apunta a la debilidad estructural de Podemos. La percepción de que es una fuerza que sólo es capaz de mejorar las vidas de sus dirigentes. Porque este será el relato que imponga a partir de hoy la demoledora maquinaria de opinión socialista. Que toda la capacidad de transformación de Podemos opera sobre las condiciones materiales de sus líderes”, escribe Latorre.
Y precisamente Manuel Jabois, en El País, ironiza sobre la formación morada y su postureo, aunque lo extiende al PSOE: “El ‘relato’ es perder oliendo bien. Y a eso dedicaron sus esfuerzos los dos partidos: en perder mejor que el otro, en merecer más compasión, en ser consolado en los reservados de los colegios electorales más importantes, en salir del Parlamento bailando con sus chaquetas rojas…”
En ABC es donde son más pesimistas. No es una derrota de la izquierda. “España pierde otra vez”, titula su editorial, que dice que “nuestro Parlamento merece respeto porque es la expresión de la soberanía popular, y no el jardín de infancia de una partitocracia ególatra”.
“La nueva política española no tiene estrategas sino guionistas”, escribe Ignacio Camacho en estas páginas, y añade que estos guionistas “parecen saturados de devorar series y necesitan crear episodios trepidantes acabados en clímax, como si en vez de gobernar, o algo parecido, un país tuviesen que alcanzar records de audiencia”.



