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Supercopa. El Liverpool defiende su trono ante un Chelsea guerrero

Supercopa. El Liverpool defiende su trono ante un Chelsea guerrero
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miércoles 14 de agosto de 2019, 23:59h
Adrián se erigió en héroe en una tensa tanda de penaltis tras el 2-2 definitivo.

Este miércoles se alzó el telón de la élite del fútbol continental con la disputa de la Supercopa de Europa. Lo hizo en Estambul, en una cita histórica por dos motivos: nunca antes se medían dos clubes ingleses en una cita de esta índole y tampoco se había contado jamás con un trío arbitral femenino para semejante evento. Así las cosas, Liverpool y Chelsea competirían por la guinda a sus triunfos respectivos en la Liga de Campeones y Europa League. Con la falta de rodaje global por bandera.

Jürgen Klopp decidió mover fichas y dejó en el banquillo a Firmino y a Alexander-Arnold, con respecto al once que se proclamaría el mejor conjunto del planeta hace unos meses en Madrid. No le saldría bien la maniobra de colocar a Mané como falso nueve, con Oxlaid Chamberlain en el rol de extremo zurdo. Y Joe Gomez sufriría en el carril diestro. Frank Lampard, en su caso, recuperó a Kante y a Jorginho y Kovacic como medular, inyectando la velocidad de Pulisic y de Pedro con el objetivo de demostrar que la competitividad de su proyecto ya está testada. Y que el 4-0 encajado en Old Trafford días atrás fue un accidente.

Con el rodar del cuero se demostraría la validez absloluta de la premisa verbalizada por el técnico germano en la previa: no han fichado, por lo que confían totalmente en esa plantilla. Pero habrán de implementar la intensidad absoluta característica para ganar. Los londinenses amortizarían la falta de ardor de los 'Reds' e iría ganando terreno, desde la presión, el juego combinativo y, sobre todo, los pelotazos a Giroud, para sembrar impotencia en la ofensiva rival e intercalar llegadas al arco del debutante español Adrián -que hace semanas estaba sin equipo-. Eso sí, Kepa también tendría trabajo en el primer acto.

El meta vasco salvaría a sus compañeros a las primeras de cambio, tapando un intento precoz de Salah con una mano de foto. Arrancaron replegados los 'Blues', esperando su turno cuando aburrieran a la posesión ajena. Y la ventana de oportunidad asomaría con los desmarques de Pedro y Pulisic y la claridad en la distribución de Giroud. En relámpagos en transición, siempre que superaban la descoordinada presión del Liverpool, el sistema de Lampard dañaba. Y el canario estrellaría en el larguero un remate cruzado, rematando su colega galo una chilena fuera de tino a continuación.

N'golo Kanté, que venía con problemas físicos, evolucionó hacia el papel de gobernador del cuero y las dificultades para la zaga abanderada por Virgil Van Dijk se multiplicarían a la media hora de juego. Sin el mando, el dibujo de Klopp perdió el tempo y el ecuador del territorio, y Giroud abriría el marcador en una contra lanzada por Kantè y que tradujo en asistencia Pulisic -minuto 36-. El estadounidense, de inmediato, anotaría el 0-2 siguiendo la misma fórmula al espacio, mas la colegiada Stéphanie Frappart anularía la diana por fuera de juego. Respiraron unos 'Reds' ciertamente desorientados, desprovistos de su adn y mutilados por la ausencia de fluidez y coherencia en su tridente improvisado. Daban manotazos de ahogado para ganar el descanso y recomponer la figura.

El estratega alemán leyó la tesitura, metió a Firmino en el verde para el segundo acto y exigió a sus jugadores subir las revoluciones y la verticalidad. Y el fruto se desplegó de forma automática. El delantero brasileño se convirtió en una fuente de combinaciones en la mediapunta que disparó el ratio de disparos sobre el arco de Kepa. La cosecha de ese fogonazo del renacido estilo abrasador reconocible de su equipo se tornaría en nítida con el empate firmado por Manè, que remató a las mallas un pase de Firmino, tras pescar el delicado globo de Fabinho -minuto 48-.

Hasta el minuto 60 el Chelsea pasó a ser sujeto pasivo. Como tantos equipos que naufragaron ante el carácter del bloque de Merseyside en la pasada edición de la Champions. Fabinho rozaría la madera con un derechazo desde la frontal y Kepa achicaba como podía. Sin embargo, la falta de rodaje desinflaría muy pronto el afán de Klopp y los londinenses legitimarían su orgullo al salir a la superficie desde el plano físico y con una versión mejorada de Jorginho.

Mutó la trama a un ida y vuelta descarnado, prototípico de la Premier, en la que el portero vasco reclamó protagonismo al sacar los remates de Salah y Van Dijk en una reacción maravillosa que desvió la redonda al larguero y al palo. Respondería Pedro con un lanzamiento desde la frontal que rozó el poste al tiempo que el astro egipcio lo probaba. Lampard recurrió a los jóvenes Mason Mount y Tammy Abraham, y ambos respondieron. El primero, extremo regateador, desgastaría los guantes de Adrián y anotaría un tanto en posición antirreglamentaria. Y el segundo, delantero con muy bueno fundamentos, hizo imposible la tranquilidad del colectivo favorito.

En consecuencia, la prórroga se tornó ineludible. Y en ese tiempo extra, con Origi, Alexander-Arnold y Barkley en la cancha, Firmino y Mané adelantarían a los suyos con un desborde y centro magníficos del carioca y un cañonazo a las escuadra del africano -minuto 95-. El golpe era rotundo y todo hacía pronosticar que ahí se daba por concluida la final, pues el Chelsea arrastra la frustración de no poder fichar y quedaba en manos de los casi juvenil recuperados tras cesión. En cambio, esa tesitura sacó lustre al talento de esas perlas y Abraham fue derribado por Adrián en el área. De forma imprudente. El portero español venía de parar con mérito un latigazo de Mount y encajaría el 2-2, obra de Jorginho en la transformación del penalti -minuto 100-.

Las tablas bloquearon ya a dos equipos cansados y dispuesto a no volver a exponerse, a esas alturas del esfuerzo. El Liverpool no pudo esconder sus problemas de consistencia y los capitalinos, de pegada. Un despeje de póster de Adrián, por ende, mandó la pugna por el trofeo a la tanda de penaltis. Y en esa cima se viviría una exhibición de los lanzadores en la que Kepa pudo, dos veces, uniformarse de héroe. Mas, la seguridad de los ejecutores, con golpeos soberbios, se fracturaría cuando el joven Tammy Abraham estrelló en los pies de Adrián el lanzamiento definitivo. El meta español escribió su nombre en la leyenda de Anfield y el fútbol se relamió por una bienvenida de curso tan espectacular y alocada.



- Ficha técnica:

1 - Liverpool: Adrián; Gomez, Matip, Van Dijk, Robertson (Alexander-Arnold, m.91); Milner (Wijnaldum, m.64) Fabinho, Henderson; Oxlade-Chamberlain (Firmino, m.46), Salah y Mané (Origi, m.103).

1 - Chelsea: Kepa; Emerson, Christensen (Tomori, m.85), Zouma, Azpilicueta; Kovacic (Barkley, m.101), Kanté, Jorginho; Pedro, Giroud (Abraham, m.74) y Pulisic (Mount, m.74).

Goles: 0-1. Giroud, m.36, 1-1. Mané, m.48, 2-1. Mané, m.95 y 2-2. Jorginho (p), m.100.

Árbitra: Stéphanie Frappart (FRA) amonestó a Henderson (m.85) y Alexander Arnold (m.107) por parte del Liverpool y a Azpilicueta (m.79) por parte del Chelsea.

Incidencias: partido correspondiente a la final de la Supercopa de Europa entre el campeón de la Liga de Campeones, Liverpool, y el de la Liga Europa, Chelsea, disputado en el estadio de Vodafone Park (Estambul).

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