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Novela

Patricio Pron: Mañana tendremos otros nombres

domingo 18 de agosto de 2019, 16:24h
Patricio Pron: Mañana tendremos otros nombres

Alfaguara. Barcelona, 2019. 304 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Ángela Pérez

El tema de las relaciones sentimentales, el amor y el desamor y sus muchos frentes, modalidades y vericuetos, transita abundantemente por la literatura de todos los tiempos, géneros y países. En la lírica es un asunto muy recurrente, pero no son escasas las novelas que lo tienen como su centro, e infinitas en las que aparece de manera más o menos colateral. Su extraordinaria riqueza y matices lo han convertido en una materia eterna. Eterna e intemporal, pero a la vez cambiante, según los momentos históricos. El amor, ciertamente, es un sentimiento unido al hombre desde sus albores y tiene características comunes, pero, claro, es sabido que no todos los seres humanos lo experimentan de la misma forma y que no se siente, percibe igual en todas las épocas. En la nuestra, encierra unas singularidades que lo hacen, si cabe, más proclive a su exploración, tratada también por filósofos y ensayistas.

Ya en 1977 dos de los pensadores franceses de hoy más brillantes, Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut unieron sus talentos para escribir un libro de significativo título: El nuevo desorden amoroso (publicado en español dos años después por la editorial Anagrama). Porque roto el dique de unas relaciones más o menos tradicionales, o, digamos, que guardaban las apariencias, todo se ha hecho más complejo, y desordenado, y las rupturas están a la orden del día. Sin ir más lejos, baste consultar las cifras de divorcios en España, que crecen día a día, y el éxito de la fórmula de “divorcio express”. Un material sin duda muy atractivo para los escritores y que de alguna forma garantiza el interés lector. Escritores y lectores que quizá hayan sufrido en sus propias carnes una separación y que, seguro, conoce casos en su entorno más cercano.

Precisamente, y no es baladí, Patricio Pron en el apartado de agradecimientos de su Mañana tendremos otros nombres, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2019, señala: “Esta novela se alimenta de una cantidad relativamente limitada de experiencia personal y de algunas lecturas, así como de un gran número de testimonios de amigos y conocidos; quiero darles las gracias a todos ellos por contarme sus experiencias amorosas y ayudarme a pensar en lo que éstas revelaban acerca de la forma en que vivimos hoy”. En estas palabras se condesa el meollo de su nueva obra: una indagación sobre el amor-desamor que pretende, no obstante, elevarla como símbolo-metáfora del modo de vida de una muy nutrida parte de hombres y mujeres de hoy en las sociedades occidentales capitalistas y desarrolladas. En el mismo sentido, resume el acta del Jurado: “La fascinante autopsia de una ruptura amorosa, que va más allá: es el mapeo sentimental de una sociedad neurótica donde las relaciones son producto de consumo” y que “refleja la época contemporánea de manera excepcional y toma el pulso a las nuevas formas de entender los afectos”.

El autor argentino (Rosario, 1975) afincado en España nos presenta a dos protagonistas, denominados solo como Él y Ella -tampoco los otros personajes tienen apelativo concreto y específico, sino que se designan con iniciales: M, D…-, de profesión escritor y arquitecta, habitantes de Madrid, inmersos en un proceso de separación. En ese presente ya no viven juntos y cada uno intenta asumir y adaptarse a la situación, aunque no deja de haber momentos de duda sobre la decisión tomada, como cuando de pronto Él recibe una llamada a una hora intempestiva de una Ella llorosa que le pregunta: “¿Crees que podemos volver?”, a lo que “Él no supo qué responderle; pero pensó, como si Ella pudiera leer sus pensamientos: no me hagas esto, no me arrastres de nuevo ahora que por fin estaba comenzando a dejar de hacer daño”. Van a cortar la comunicación, pero antes “le dijo que aún la quería; de hecho, le dijo que la amaba, una expresión de la que siempre había desconfiado”. Y, también, recuerdan el pasado, la historia de una relación que como todas empieza con ilusión y con el deseo de “nosotros íbamos a envejecer juntos”, como leemos en otra reciente novela sobre una ruptura: Feliz final, de Isaac Rosa (Seix Barral).

Patricio Pron lleva a cabo una lograda introspección psicológica, en la que no hay culpables, buenos y malos, en el doloroso naufragio de las buenas intenciones. Y, a la par, da cabal cuenta de estos tiempos inciertos, de consumo acelerado, no solo de cosas sino también de personas. A ello contribuye la omnívora presencia en nuestra existencia de la tecnología, de las redes sociales, de esas páginas de búsqueda de pareja donde la gente se revela y a la vez se oculta. Una cuestión que aparecía ya en el cuento “Notas para un perfil de Tinder”, del último libro de relatos de Pron, Lo que está y no se usa nos fulminará (Literatura Random House).

“En una vida de continua emergencia, las relaciones virtuales superan fácilmente lo real. Las relaciones virtuales están provistas de las teclas suprimir y spam que protegen de las pesadas consecuencias (sobre todo, la pérdida de tiempo) de la interacción en profundidad”, nos advierte Zygmunt Bauman en su ensayo Amor líquido (Paidós). ¿Nos fulminará finalmente ese “amor líquido”, de relaciones fugaces y superficiales, de usar y tirar, exponente de una “sociedad líquida”, precaria, sin referentes? Los novelistas están dando cuenta de una realidad. que resulta imparable. En Mañana tendremos otros nombres, Patricio Pron la empaqueta con destreza narrativa.

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