El jugador español supo domar al competitivo coreano y acelera hacia los cruces definitivos del torneo estadounidense.
Rafael Nadal afrontaba este sábado una prueba de fuego en torno a la vigencia de su candidatura para coronarse en el US Open 2019. Debía volver a la competición ante un rival exigente, después de perderse la ronda previa por lesión de un oponente. Mucho se ha escrito sobre el impacto de la inactividad, la pérdida de ritmo o lo beneficioso de haber descansado más que el rival de turno. Pues bien, el balear demostró e su partido ante Hyeon Chung que el tenis está por encima del resto de factores.
Ganó la leyenda española por un claro 6-3, 6-4 y 6-2, en un esfuerzo que no pasaría de las dos horas. Evidenció el zurdo su clase y genial punto de cocción anatómico ante un jugador que aparece muy abajo en el ránking de la ATP debido a sus lesiones, no por un descenso de talento repentino. En todo caso, el favorito se hizo con las riendas y el tempo del envite tras un titubeo inicial y no soltaría jamás el mandato del guión que seguiría la trama.
Nadal, ganador tres veces del Grand Slam que tiene lugar en Flushing Meadows, simplemente fue muy superior a Chung. Domó a la potencia del coreano y desde ese cimiento impuso su ley. Venía el asiático de castigarse en la ronda anterior, cuando hubo de remontar dos sets a uno ante Fernando Verdasco, en un enfrentamiento que pasó de las 3 horas y 20 minutos. El número 170 del mundo, en todo caso, no dio su brazo a torcer hasta el sexto juego, cuando cedió su saque.
El primer set sería solventado por el balear en 41 minutos y en esa voluntad de jugar más agresivo y de acortar los puntos, Rafael supo cómo conjugar el inminente uso abusivo de las subidas a la red del surcoreano. Se igualarían las fuerzas cuando Chung entró en calor, pero no alcanzó la clase del asiático para mitigar sus 37 errores no forzados. En un combate ante el número 2 de la ATP no está permitido fallar tanto y Nadal localizó en el forzar a su par toda una mina a explotar.
Finalmente, la tercera manga se disfrazaría de trámite. Bajó los brazos desde el prisma psicológico y encajaría varios breaks antes de que finalizara el partido. Eso sí, se dio por satisfecho. No obstante, a pesar de haber perdido se sintió de nuevo tenista de élite. Desde febrero a julio tuvo que parar por una lesión en la espalda y pagó la inactividad en la pobre lectura del vaivén del tenis del español. Por su fuera poco, Nadal envenenó su saque y derecha para echar el cierre a una jornada convincente.
"Cuando (Chung) está sano nos ha enseñado a todos lo bueno que es, jugando las semifinales en Australia. Sé lo duro que es volver después de una lesión. Le deseo una buena carrera profesional y todo lo mejor", aseguró el español en la entrevista breve que tiene lugar en la pista. "Estoy intentando jugar un poco más agresivo y en menos tiempo, por eso no fue a Cincinatti. Querría jugar en todos lados, pero ya no tengo 25 años", resumió.
Ya en la sala de prensa, el ganador de 10 de los 12 enfrentamientos de tercera ronda que ha disputado en el US Open a lo largo de su trayectoria deportiva profundizaría en ese pensamiento."He tenido unos tres o cuatro primeros meses de la temporada muy duros. Demasiados problemas otra vez, pero es verdad que desde Barcelona he estado mejorando. Por eso no acudiré a muchos más torneos este año", compartió con los medios de comunicación desplazados.
En torno al partido ganado, que le permite comparecer en los octavos de final, Rafa expuso que "he podido arreglar algunas cosas y jugar con libertad de movimientos, así que he podido volver a competir al más alto nivel". "No creo que me queden muchos más torneos ya, sólo un par, y este es uno de ellos en los que quieres estar preparado", repetiría, antes de especificar que se encuentra estas semanas en Nueva York con el objetivo de "intentar hacer lo mejor".
Por último, el próximo rival de Marin Cilic -que tumbó a John Isner- calificó el haber pasado de ronda sin necesidad de jugar como una "situación poco frecuente en medio de un torneo". Fue preguntado, entonces, si sentía que le había beneficiado o perjudicado competir este sábado sin haberlo hecho en la ronda anterior -por lesión de Thanasi Kokkinakis-. "Tiene consecuencias negativas y positivas. Nunca se sabe lo que es mejor o peor. He llegado descansado por sin el ritmo de jugar un partido cada dos días. Pero no se puede decir que me haya afectado negativamente", sentenció.