El cuerpo no tiene golpes contundentes y encontraron pastillas y una botella de vino al lado del cadáver.
La familia de la medallista olímpica Blanca Fernández Ochoa espera a que el juez dé por finalizados los trabajos de identificación del cadáver y la autopsia para poder despedirla en el tanatorio de Cercedilla, en la sierra de Madrid. A lo largo de la mañana de este jueves, el equipo forense ha practicado la autopsia al cadáver de la esquiadora, encontrado el miércoles por un guardia civil fuera de servicio en el pico de La Peñota en el cuarto día del operativo de búsqueda.
Será el informe de la autopsia el que determine la causa de la muerte de la esquiadora, si bien todos los indicios encontrados por los investigadores se alejan de la hipótesis de la muerte accidental. El cadáver, que se encontraba en un avanzado estado de descomposición, no tenía golpes de suficiente entidad como para haber provocado un fallecimiento, según las fuentes de la investigación.
Fernández Ochoa, cuyo cuerpo fue hallado en una posición natural, llevaba las llaves del coche, medicamentos y parte del queso que había comprado el día de su desaparición en un supermercado de Pozuelo de Alarcón. Cerca había una botella del vino, si bien las fuentes no han precisado que la llevara con ella. Esta sería la clave de la principal línea de investigación que las autoridades estarían siguiendo en estos momentos, según se ha sabido.
A pesar de que se ha anunciado que el primer resultado de los trabajos forenses se conocerá previsiblemente este viernes, y será entonces cuando la familia reciba la confirmación oficial de que el cadáver es el de Blanca Fernández Ochoa, ha trascendido que dentro de la mochila que se encontró junto a su cuerpo había pastillas de litio, una sustancia que combate el trastorno bipolar que padecía la esquiadora. El asunto es que el litio puede ser mortal y a partir de ahí se abre la hipótesis de la muerte voluntaria.
Aunque el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha pedido respeto y evitar especulaciones sobre las circunstancias del fallecimiento, ya se ha conocido que se han hallado restos de dichas pastillas en el estómago de la medallista olímpica. Se ha procedido, al parecer, a estudiar si su ingesta podría haber desencadenado un paro cardíaco o si, por el contrario, sobrevino una dolencia sin relación con los medicamentos mencionados. En todo caso, este proceso de constatación podría demorarse durante semanas.
Una vez que la familia reciba el visto bueno del juez de Collado Villalba encargado del caso, tiene previsto trasladar los restos de la fallecida al tanatorio de Cercedilla, previsiblemente el sábado, para su incineración. Se pondrá fin así a un doloroso proceso que empezó con la desaparición de Blanca Fernández Ochoa el 24 de agosto y la denuncia de su familia el día 29. Los trabajos de búsqueda empezaron el domingo 1 tras el hallazgo de su coche en un aparcamiento próximo a Cercedilla. Ese mismo día, un vecino de la localidad avisó a la Policía Local de que había visto a la desaparecida el día 24 camino de La Peñota.