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SEMIFINALES

US Open. Rafael Nadal alecciona a Matteo Berrettini y jugará la final

US Open. Rafael Nadal alecciona a Matteo Berrettini y jugará la final
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sábado 07 de septiembre de 2019, 04:06h
Actualizado el: 09/07/2019 17:51h
El jugador español resolvió un duelo exigente en tres sets y se medirá a Medvedev por el título estadounidense.

La pista central del US Open acogió en la madrugada de este sábado a la victoria de Rafael Nadal sobre Matteo Berrettini. El jugador italiano, primero de esa nacionalidad en llegar a una semifinal del torneo estadounidense en 40 años, exigiría a la leyenda española durante los dos primeros sets, pero el aplomo y la personalidad del zurdo prevalecieron para allanar su senda a la final del último Grand Slam de 2019. Doblegó a su rival el balear por 7-6(6), 6-4 y 6-1.

Necesitó el número de la ATP elevar su consistencia para sobrevivir a la presión pretendió imponerle desde temprano el tenista de 23 años. Una hora y cuarto duraría un ajustado primer set que anunció igualdad y tensión en esta segunda semifinal en Flushing Meadows. La defensa del servicio resultaría imperial por ambos lados y la inercia devino a un tie-break que comenzó comandado el jugador más sorprendente de esta edición del campeonato de Nueva York.

Llegó a constreñir a Nadal a remontar en ese comprimido desempate. Y lo logró el español por el cauce del límite de los errores. Cuando se conectó con su estilo impío y redujo al mínimo las imprecisiones de su golpeo fue amontonando puntos hasta llegar a dar la vuelta a una situación comprometida. Dos remates trascendentales de Berrettini no pasarían de la red, Rafael salvaba dos bolas de set en contra -poniendo en pie a la Arthur Ashe- y el español golpeaba primero.

A partir de ahí se extendió un examen a la mentalidad y concentración del transalpino. El número 24 del ránking de la ATP había mezclado con éxito los cañonazos al servicio y las sutiles dejadas, mas no había sido suficiente. Y tampoco llegaría a la orilla al galope de su hoja de ruta en una segunda manga también apretada. Eso sí, la seguridad del jugador más joven en disputar un evento de semejante altura en Estados Unidos desde 2010 fue menguando.

Amontonaría 44 errores no forzados en el global del envite, una cifra que se multiplicaría desde que Nadal profundizó en el estudio de las virtudes y los defectos de su contrincante. Al fin consiguió el zurdo romper el saque de Berrettini y se abrió la espita. Las dudas y la fragilidad amanecerían en el candidato, sin posibilidad de interponer una enmienda ante el rodillo industrial del manacorí. Desprovisto del resplandor y algo denso, el triple ganador del US Open se apuntaría el segundo set y arrasó en el tercero.

El esfuerzo se prolongaría durante dos horas y media, siendo el tiempo relativo al tercer periodo mucho menos a los dos parciales anteriores. Rafael aceleraría su agresividad y cosechó un break a las primeras de cambio, elevando hasta el cielo la montaña que le quedaba por escalar a un Berrettini que cada vez se estrellaba más en la red. Murió doblegado desde el prisma mental el transalpino y alzó los brazos el español, no del todo satisfecho.

"Creo que el primer set fue frustrante porque tuve un montón de puntos de break y no quieres estar en un tie-break con Matteo. Tuve suerte tras ir 5-2 en contra en el desempate. Después de eso el partido cambió mucho y empecé a jugar con más calma y más agresivo", reflexionó Nadal en la entrevista realizada todavía en pista. Pero a pesar de haber reiterado que no está jugando todo lo bien que le gustaría, sólo ha cedido un set hasta la fecha -el que se dejó ante Marin Cilic, en octavos-.

Preguntado por cómo se ve en su quinta final en Nueva York, señaló que "tendré que jugar mi mejor tenis. (...) En una final de un Grand Slam no puedes esperar un oponente fácil". En efecto, se las verá con el número 5 de la clasificación mundial, Daniil Medvedev. El ruso, de 23 años, se deshizo de Grigor Dimitrov por 7-6 (7-5), 6-4 y 6-2, en dos horas y 40 minutos. "Es el jugador que mejor está jugando este verano", dijo de él el manacorí. De hecho, nadie ha ganado más partidos que este emblema de la nueva generación en los últimos dos meses.

Medvedev siguió el camino de erosión psicológica implementado por Nadal. El primer set de su batalla contra el búlgaro que eliminó a Roger Federer se fue a más de una hora y tuvo que ser dilucidado en un desempate. Y en el segundo quiso reaccionar el 46º de la ATP, tratando de legitimar su presencia en esta jornada con un arsenal de golpes sensacional. Lo exquisito del envite, con intercambios largos y salpicados por voleas, remates y globos, susurraba un día para el recuerdo.

Mas, Dimitrov sollozaría por el agujero que le ha alejado de la cima del tenis. Se iría descentrando y en el tercer set desapareció. Cometió 46 errores no forzados y la presión de verse dos mangas por detrás desinfló la solidez con la que sacó del torneo a Federer. Por ende, Medvedev, mucho más confiado y suelto, peleará en la primera final de un grande. Hace 14 años que un compatriota suyo no compite por uno de los cuatro trofeos más pomposos.

"Sentí que en el primer set (Dimitrov) estaba más cerca de ganar y quise cambiar el ritmo. Es una locura, pero aquí estoy y estoy contento", proclamó el joven, que venía de sufrir calambres en los primeros días del torneo y de enfrentarse con el graderío. Precisamente con respecto a este último punto dijo, todavía en la pista, que le gusta leer la prensa "para aprender a ser mejor persona". "Estos dos días antes de la final no lo podré hacer, porque me tengo que preparar para el partido", afirmó. Tiene trabajo: le espera Nadal y una gran diferencia de experiencia y oficio.

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