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Bolivia

Morales afronta el referendum entre tensiones sociales

viernes 08 de agosto de 2008, 14:03h
No obstante, a pesar de las dificultades que está teniendo Morales para llevar a cabo su campaña, los sondeos pronostican que el gobernante y su vicepresidente, Álavaro García Ginebra, obtendrán un 58% de los votos
En la jornada de ayer, Morales sólo pudo asistir a un desfile militar en Cochabamba, a media hora de avión de la capital, y el acoso que sufre es tal, que el Gobierno ha emitido un comunicado en el que asegura que Bolivia se encuentra "en el umbral de un verdadero golpe de Estado" urdido por los gobernadores opositores.

Las dificultades del presidente para promocionar el “sí” en el referéndum son realmente alarmantes. El pasado miércoles, durante la celebración de la Fiesta Nacional en Santa Cruz, Morales no pudo abandonar el aeropuerto, puesto que había sido bloqueado por los autonomistas, y se vio obligado a regresar a la capital y renunciar a reunirse con los simpatizantes oficialistas de esta ciudad que constituye el baluarte de la oposición a su proyecto indigenista. Del mismo modo, el presidente, tuvo que desistir en viajar a Trinidad, y también abandonó la idea de visitar la provincia petrolera de Tarija y la capital constitucional, Sucre. Por si esto fuera poco, ayer, Morales fue recibido en Cobija, al norte del país, por cientos de personas armadas con palos que se congregaron desde la noche anterior en las instalaciones del aeropuerto gritando "¡Evo asesino!".

Varios contingentes de policías y militares antidisturbios llegaron por aire preparando la llegada del presidente, pero fueron acorralados por los manifestantes, que obligaron a los uniformados a abandonar el aeropuerto y refugiarse en una gasolinera cercana.
Finalmente, Morales ha conseguido cerrar hoy su campaña en su bastión de la ciudad de El Alto, con una llamada al voto para revocar al neoliberalismo y a los prefectos (gobernadores) opositores, a los que llamó "dictadores civiles".

En un multitudinario acto que empezó con varias horas de retraso, Morales volvió a denunciar que las dictaduras militares de los años 60 y 70 están siendo reemplazadas por las "dictaduras civiles" que, a su juicio, ejercen los prefectos opositores desde sus regiones.
Por ello, invitó a los bolivianos de todas las regiones a defender en el referendo revocatorio del domingo el voto y la democracia para que los neoliberales "sean derrotados".

También insistió en que lo que está en debate en esa consulta son dos modelos económicos: el neoliberal y privatizador que, en su opinión, propugnan sus opositores y el nacionalizador y redistribuidor de recursos que impulsa su Gobierno.
Más de cuatro millones de bolivianos están llamados a las urnas el domingo para ratificar o revocar el mandato del presidente Morales, de su vicepresidente Álvaro García Linera y de ocho de los nueve prefectos del país.

Por su parte, las Fuerzas Armadas ratificaron su respeto al Gobierno de Morales y su subordinación a la Constitución Política del Estado, según dijo su comandante, el general Luis Trigo, quien recordó que la obligación de los ejércitos es dar "seguridad y estabilidad" al país.
En su discurso de cierre de campaña, Morales alabó a las Fuerzas Armadas por sumarse al proceso de cambio emprendido por su Gobierno y lamentó que en Bolivia aún haya grupos y familias que no aceptan la igualdad de derechos y deberes entre todos los ciudadanos.
Antes de Morales, intervino en el acto celebrado en El Alto, ciudad aledaña a La Paz y la más pobre del país, el vicepresidente García Linera, quien alertó de que la derecha boliviana intenta recuperarse "de manera desesperada" porque parece "que no ha sido suficiente su derrota" en los comicios de 2005.

García Linera invitó a los bolivianos a no caer en las provocaciones de la "derecha fascista" y garantizó que el próximo domingo vencerá de nuevo el proyecto de Morales.

El cierre de la campaña del revocatorio ha llegado con una huelga de hambre iniciada por los dirigentes cívicos del opositor departamento de Santa Cruz (oriente), a la que se ha sumado su prefecto, Rubén Costas, y los de Beni, Ernesto Suárez, y Pando, Leopoldo Fernández, todos ellos aliados en su demanda autonomista.