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EDITORIAL

Sánchez, atrapado en su propia trampa

martes 10 de septiembre de 2019, 10:49h
Pedro Sánchez no puede seguir escondiéndose de Pablo Iglesias tras el paripé de los equipos negociadores. Ni Carmen Calvo ni Pablo Echenique son capaces de superar los vetos impuestos por la dirección de sus respectivos partidos. Están encallados en el Gobierno de coalición que exige Podemos para apoyar la investidura y el programa progresista que el PSOE pretende que sea apoyado sin rechistar por el partido morado. Y de ahí no se van a mover y, por lo tanto, el acuerdo se antoja imposible.

Si de verdad Pedro Sánchez quiere ser investido el día 23 está obligado a llamar a Pablo Iglesias y reunirse con él el tiempo necesario hasta llegar a algún acuerdo. En otro caso, se puede encontrar con una jugada maestra que urde el líder de Podemos y que El Imparcial anunció hace semanas. Iglesias comunicaría al Rey en la ronda de consultas prevista para la próxima semana que Podemos apoyaría al PSOE. Pero se negaría a firmar acuerdo alguno con los socialistas. Felipe VI propondría entonces a Pedro Sánchez como candidato, que si se presentara, saldría elegido presidente del Gobierno sin problemas. Pero durante la entera legislatura dependería de Podemos para cualquier iniciativa legislativa. Estaría a merced de Pablo Iglesias que le apretaría las tuercas cada día.

Pedro Sánchez está aterrado con esta posibilidad. En Ferraz avisan de que en ese caso no se presentaría a la sesión de investidura, lo que supondría un escándalo entre los votantes de izquierda y se quedaría sin el mantra de que Podemos es el responsable del bloqueo y de que no se ponga en marcha un Gobierno progresista. El presidente en funciones no tiene más remedio que reunirse con Pablo Iglesias si no quiere salir escabechado de la emboscada que le prepara el líder de Podemos. Y si de verdad quiere formar un Gobierno progresista. Al presidente en funciones le espera un calvario por haberse escondido, por no haber movido un dedo, por querer ser elegido por la cara o, seguramente, por desear que se repitan las elecciones culpando de ello a todos los partidos. Está atrapado.
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