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Epistolario

Vicente Aleixandre: Cartas italianas

domingo 22 de septiembre de 2019, 21:10h
Vicente Aleixandre: Cartas italianas

Prólogo y edición de Giancarlo Depretis. Renacimiento. Sevilla, 2019. 304 páginas. 17, 90 €

Por Francisco Estévez

La atención crítica que despierta con justicia la obra y la vida de Vicente Aleixandre permanece con fuerza. Así parece cuando no separa mucho tiempo la presente edición, que estudia la relación epistolar del poeta con Italia, y, por ejemplo, la edición del epistolario entre Vicente Aleixandre y Miguel Hernández editado por Jesucristo Riquelme, De Nobel a Novel. Epistolario inédito (2015). “Cartas que son visitas”, rezaba el bello subtítulo de aquel epistolario que bien serviría de subtítulo para este otro volumen de ahora. No es azar o capricho editorial la vigencia de Aleixandre, más bien eminencia y destino de una obra que entre las de la Generación del 27 se caracteriza por un fértil mundo poético siempre tan fascinante. Tiene este volumen epistolar el relieve necesario pues, como es sabido, la epístola fue para el poeta sevillano el recurso más utilizado para paliar esa postración a la que le recluyó su enfermedad crónica en la famosa casa del número 3 de la calle de Velintonia.

Con las cartas alcanzó de otro modo la libertad añorada y atenuó la sutil veladura que representó el silencio del exilio interior. El vate lo consiguió dando cabida en su casa a toda la poesía y dando salida desde la misma a millares de cartas, muchas de ellas perdidas irremediablemente. Al salvar el escollo de su cama-celda Aleixandre conoció así los varios senderos que inauguraba la juventud poética del momento. De tal manera, alcanzó una autonomía más trascendente que otras, vehiculada ésta a través de la palabra, su pasión última.

Queda formado este libro por una selección que supera el centenar de misivas entre el escritor y algunos de los mejores hispanistas italianos del siglo XX como son, entre otros, Oreste Macrì, Gabriele Morelli, Dario Puccini, Vittorio Bodini, Francesco Tentori Montalto. Las epístolas recorren el periodo creativo que va de Mundo a solas (1950) a Diálogos del conocimiento (1974) hasta el último diálogo hispanoitaliano entablado con el hispanista Gabriele Morelli, allá por 1984. Conoceremos aquí la trastienda del escritor, es decir, el proceso creativo de Vicente Aleixandre, desde Mundo a solas (1950) pasando por Historia del Corazón (1954), aquel largo poema entendido como momento de comunicación interpersonal donde el diálogo se desborda a través de la esencialidad de la palabra, hasta Diálogos del conocimiento (1974).

Resulta simbólico que solo en 1950 se publicara el ensayo crítico de Carlos Bousoño La poesía de Vicente Aleixandre. Imagen, estilo y mundo poético (1950) y primer estudio (que además descubría también en parte la estética artística del propio Bousoño) cuando ya la crítica italiana centraba sus intereses en el poeta. No por casualidad la primera lengua a la que se tradujo la obra de nuestro Premio Nobel de Literatura (1977) fue al italiano.

Estas cartas dan multitud de pormenores sobre las intenciones del autor en su propia obra, desveladas al compás de ciertas dudas traductológicas de sus atentos lectores italianos. La aguda relación del sevillano con el lenguaje queda aquí anotada desde varios ángulos novedosos. Y, en buena lógica, finalmente, estas cartas también anotan las estupendas y muy cariñosas relaciones del curioso autor con la cultura italiana en todos sus registros. Desde el otro lado del sobre, el remite, el presente epistolario denota también la fina atención italiana por la creación literaria en particular con la poesía lírica de nuestra cultura durante el siglo XX. La sólida vinculación entre la cultura literaria italiana y la española a lo largo del siglo XX ha dado, sin duda, lugar a uno de los hispanismos más floridos y enriquecedores.

Y haciendo gala de lo apenas dicho esta edición de Cartas italianas es rigurosa y está prologada con brillantez por el especialista Giancarlo Depretis, quien ya había trabajado relaciones epistolares, como por ejemplo en un modélico estudio sobre las Cartas a Pilar de Antonio Machado (1994) que desveló algunas cuestiones de especial interés. Una generosa anotación aporta el contexto de cada carta con amplia información de valor que da cuenta del magisterio, la influencia y la pervivencia del autor de Espadas como labios o Sombra del paraíso.

En definitiva, estas cartas representan el termómetro anímico del poeta, además de servir de puente de conocimiento hacia su obra, pero también son una brújula de curiosidades e intereses de Vicente Aleixandre.

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