A Podemos, o mejor, a Pablo Iglesias, se le están cayendo las confluencias. Dicen en la formación morada que no les quita el sueño, pero es difícil de creer. Si de repente se marchan de tu lado sin tú pedirlo, mosquea. Al menos uno se pregunta por qué se apartan de mí. Por qué huyen en desbandada.
Podrán decir lo que quieran, pero la reacción al ataque de cuernos no debe tardar mucho en llegar. Lo veremos. De momento, que la portavoz de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, Isa Serra, diga que “todo lo que sea dividirnos puede generar más desmotivación” debería hacer pensar qué es lo que ha desmotivado de verdad a las confluencias, que ven ahora en Íñigo Errejón esa motivación.
Como fuere, el partido de Iglesias puede quedar agujereado como un queso de Gruyere. Nunca es malo un poco de autocrítica. Reconocer los errores y admitirlos para poder poner solución es la base de cualquier proyecto. El problema es cuando todo depende y se circunscribe a una sola cabeza pensante.
Así, el líder de Más Madrid, visto que Manuela Carmena se ha autoexcluido de ir en cabeza el 10N, se lo está tomando en serio y se está estudiando bien la Ley D'Hont y sus opciones y está haciendo cuentas de en qué lugares son más necesarios los acuerdos con las confluencias y dónde va a dividir menos a la izquierda y en qué ciudades se superó al PSOE y puede que finalmente sí tenga algo que decir y Pedro Sánchez tenga que hacer reuniones a tres.
El principal argumento de inicio, entonces, será dar prioridad a un acuerdo programático con políticas útiles a la ciudadanía y olvidarse de los sillones, algo que, indudablemente, viene que ni pintado al propio Pedro Sánchez. El problema para el presidente del Gobierno será que Errejón también consiga un buen número de escaños y le llenen la cabeza con la importancia de su presencia física en ese Gobierno de izquierdas. Por el bien de la salud ciudadana, qué no se repitan los mismos errores.
Dicen que a Iglesias le pudo la excesiva ambición. Habrá que ver de qué pie cojea el de Más Madrid, pero los que saben de estas cosas ya apuntan que con un gesto menos prepotente y personalista que Iglesias puede restar un número considerable de votos a Podemos.
También están los que apuntan que el PSOE de Sánchez, igualmente egoísta, sería un buen caladero para que el nuevo partido a la izquierda de la izquierda socialista pesque a sus anchas. También veremos.