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EDITORIAL

Franco, en el cartel electoral de Sánchez

EL IMPARCIAL
miércoles 25 de septiembre de 2019, 11:32h
Actualizado el: 25/09/2019 11:46h

El aval del Tribunal Supremo a la exhumación de Franco del Valle de los Caídos es el principal, o único, éxito de Pedro Sánchez desde que hace más de un año se instalara en La Moncloa tras echar a Mariano Rajoy en la moción de censura. En todo este tiempo, el presidente se ha paseado por medio mundo, ha diseñado con Redondo y Tezanos las campañas electorales del 28-A y del 10-N y tan solo ha comparecido al Congreso de los Diputados para insultar a la oposición y anunciar algún que otro decretazo. Pero a gobernar apenas le ha dedicado tiempo. Lo suyo es el marketing político, no la gestión.

La exhumación de Franco del Valle de los Caídos, avalada por el Supremo es, además de su mayor éxito, la única promesa del discurso de la moción de censura que ha cumplido. No ha derogado la reforma laboral de Rajoy y, menos aún, los Presupuestos. Pero el traslado de los restos del dictador al cementerio de El Pardo va a suponer el mejor cartel electoral del 10-N. Sin ir más lejos, no ha podido resistir la tentación de dedicar las tres cuartas partes de su discurso en la Asamblea General de la ONU a alardear de que “España cierra así un círculo democrático”. Tampoco ha podido reprimir su habitual pomposidad y solemnidad impostada.

Un año largo lleva Pedro Sánchez en La Moncloa. No ha sido capaz de ser elegido presidente del Gobierno tras su victoria el 28-A. De hecho, ha perdido hasta cuatro sesiones de investidura. Su desgobierno ha llevado a España a la desaceleración económica y el aumento del desempleo. El Banco de España acaba de rebajar nada menos que en cuatro puntos las previsiones de crecimiento del Ejecutivo.

Pero, después de un largo año, ha logrado que el Supremo avale la exhumación de Franco. Y ya tiene a Íñigo Errejón dispuesto a triturar a Pablo Iglesias con la inestimable ayuda del entero Gobierno socialista, la TVE de Rosa María Mateo y las televisiones amigas. La misión de Sánchez no es gobernar. Solo le interesa ganar elecciones desde La Moncloa. Y espera lograr un día mayoría absoluta. Entretanto, marketing político y discursos huecos, pero solemnes. Y, ahora, a celebrar la exhumación de Franco. La fiesta de la democracia.

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