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JORNADA 7

Atlético y Real Madrid pintan un derbi tenebroso | 0-0

Atlético y Real Madrid pintan un derbi tenebroso | 0-0
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sábado 28 de septiembre de 2019, 22:51h
La táctica y el cálculo de riesgos global anularon al talento y decretaron un reparto de puntos que fue retrato del fútbol actual. Por Diego García

El Metropolitano se engalanó en la noche de este sábado para acoger un nuevo capítulo de la deliciosa rivalidad en la que conviven Atlético y Real Madrid. Con los escuadrones encaramados en lo alto de la clasificación liguera, la intensidad se dispararía en un derbi prematuro que alcanzó a ambos púgiles con sensaciones no del todo asentadas. Ambos vivieron su primera cima de exigencia en su debut en Liga de Campeones -ante Juventus y PSG-, pero el envite de esta jornada alzaría la temperatura. No se trataba de un evento trascendental en lo estadístico, pero sí con un valor anímico contundente. La senda guadianesca compartida podría derivar en un espaldarazo o en nubarrones de dudas para cualquiera de los clubes comparecientes.

Los dos miraban de reojo la importante e inminente segunda jornada continental, pero hablar de rotaciones sería un atrevimiento. Diego Pablo Simeone no variaría casi nada de lo que se había venido viendo. Reprodujo el 4-4-2 flexible, con Thomas, Saúl y Koke en el centro y 'Vitolo' en sustitución de Lemar, en el rol de nexo con una delantera formada por Joao Félix y Diego Costa. Y la retaguardia repetiría intacta -Oblak en puerta, Trippier y Lodi en los laterales y Savic y Giménez en el centro de la zaga-. La baja de Morata no influyó al 'Cholo' en el segundo intento por demostrar que la reconstrucción estival es legítima y atinada. Correa, Lemar y Héctor Herrera esperarían turno.

Zinedine Zidane, en cambio, sí tocó su propuesta. Ante la imposibilidad de contar con Marcelo y Mendy, Nacho ocuparía el lateral zurdo, con Carvajal de homólogo diestro y la pareja Ramos-Varane cubriendo a Courtois. Fijó un tridente liderado por Benzema y aliñado por la velocidad de Eden Hazard y Bale. Y sentó a James Rodríguez para que Fede Valverde nutriera de cohesión a una línea medular que correspondería a Casemiro y Toni Kroos. Apostó el estratega galo por sacrificar el talento y la posesión para granjearse más pujanza en el envite de corte anatómico que imaginaba. Con Modric, Vinicius y James en la recámara.

Quiso el sistema rojiblanco prender un incendio en el prólogo. Partió con una presión asfixiante y con las líneas muy adelantadas, reclamando el timón del cuero y del tempo. Pero le duraría tal pretensión 10 minutos, al comprobar que no lograba generar daño en estático y que los visitantes combinaban con precisión por medio de Kroos, Benzema y Hazard. Y se encontraron en el octavo minuto con una oportunidad a la contra que refutó el repliegue y la entrega de la iniciativa colchoneras. Una pérdida de Hazard devino en la transición lanzada por Koke y que contempló cómo Diego Costa enviaba un pase en profundidad delicioso, que dibujó una carrera larga entre Joao Félix, Varane y Ramos. El portugués lanzaría demasiado angulado. Y asentó lo venidero.

El Madrid pasó a protegerse con la pelota, montado en posesiones horizontales e inocuas, y el escuadrón atlético interpretó como válido el achique y la cesión casi total del volante. Por ende, se activaría un monólogo merengue, mermado por la falta de velocidad en el pase y el buen hacer táctico oponente. Rascaría sólo la delegación de Chamartín aproximaciones que no inquietaron a Oblak en la primera media hora. En esa maniobra plena de personalidad abriría fuego una diagonal y chut de Bale, desde larga distancia y sin dirección -minuto 10-. Y el galés, único punzón participativo, cabecearía fuera un centro de Nacho, de inmediato. Antes de que Hazard se presentara al pescar un pase largo de Valverde, sentar a Savic y centrar en vuelo. Avisó de la amenaza tras robo madridista y el joven uruguayo remataría mal el consiguiente saque de esquina -minuto 24-.

El Atlético iría poco a poco despegándose de la trinchera, sobre todo gracias al balón parado y a algún contragolpe. Con Diego Costa pasando problemas para bajar los pelotazos y Joao Félix desconectado, un defectuoso balance defensivo visitante abriría la ventana de oportunidad a 'Vitolo', quien buscó una vaselina desde el pico del área -minuto 25-. Y localizaría aplomo en la construcción pausada el once rojiblanco con la irrupción gobernadora de Thomas. El africano se descolgaría del mediocentro en una acción ensayada en la que emitió un centro punzante que no remataría nadie. Nacho -nulo en ataque- tapó la probatura de remate de Costa en el segundo palo -minuto 31-. Koke y Saúl sollozaban.

Se desarrollaría el enfrentamiento desde el pentagrama del tacticismo, del rigor en fase defensiva y el cálculo de riesgos en la elaboración. La guerra de guerrillas en el centro del terreno pintó una densidad energética y aburrida de la que no escaparían los talentosos como Kroos y compañía. Aunque el alemán descerrajara dos tiros sobre el arco defendido por Oblak antes del descanso. El primero, un zurdazo desde media distancia que desperezó al esloveno; y el segundo, como resultado de una internada y centro de Bale. La parábola del galés fue despejada, Fede Valverde captó el rechace para el derechazo de Kroos que Oblak mandó a córner, luciendo agilidad -minuto 41-.

Se bajaría el telón sin un patrón de juego rápido y rebosante de respeto, cuando no miedo a perderla y a sufrir desequilibrios. Y con la guinda de Thomas a su actuación. Fue el mejor de su escuadra y amortizaría un error grosero de Varane provocado por la selectiva presión local. El ghanés recuperó en campo ajeno y tiró una pared con Costa para el derechazo fuera de palos de Joao Félix. Asimismo, en el 45, detectó el desmarque de Trippier a la espalda de Nacho. El lateral inglés apuró la línea de fondo y centró para que Courtois salvara el 0-0 más que merecido en el global del rendimiento. Adolecía el combate de creatividad e improvisación, con Hazard y Vitolo muy fuera del compás general. Acabaron prefiriendo los dos técnicos que sus equipos jugaran en largo. Estaba prohibido cometer una imprecisión.

Y el 'Cholo' sentó al regateador canario en el camarín para dar entrada a Correa. En una continuación del mar de fallos en la entrega que contaminó las tramas ideadas por Simeone y Zidane. Y el argentino inauguró la producción con un testarazo mal dirigido a centro de Costa -minuto 49-. Había empeorado el paisaje, con un nudo táctico más apretado y el ratio de fallos en el pase multiplicándose. Y, aún así, Bale tuvo el primer tanto en su zurda. Lo intentó desde lejos -a las nubes, en el 55- y perdonó en el 58. Hazard abrió para la carrera y centro de Nacho. El balón cayó en el punto de penalti y Bale, sin marca y con espacios de sobra, conectó arriba la ocasión.

En esa maraña enfangada se abrirían huecos en los que viajaba con más comodidad el club visitante. El Madrid refrescaría su amenaza en transición y se granjeó más posesión. Y Simeone quemó las naves para suturar las oquedades que asomaban en su retaguardia: Lemar y Marcos Llorente suplieron a Lodi -apagado- y a Joao Félix -flojo-. Y Zidane leyó con optimismo la mejoría de la prestación colectiva cuando pasó a un 4-4-2, inyectando la calidad de Modric -por un Fede Valverde vaciado-. Saúl pasó a ocupar el lateral zurdo y Correa, la mediapunta. Y Casemiro se permitió ejecutar un lanzamiento de falta directa en el 64, justo antes de que el actual Balón de Oro chutara muy cruzado.

El desenlace, con 20 minutos por disputar, sobrevendría con la ortodoxia de la filosofía defensiva local mandando, y con un cabezazo de Saúl que lamió el larguero -en un córner-. Abrazaba el Atlético su esencia, tirando de salidas tras recuperación y del balón parado. Y agudizaría 'Zizou' la perspectiva atacante al implementar a James Rodríguez -por un Hazard decepcionante-, con Benzema forzando una gran parada de Oblak al cabecear ajustado un centro de Nacho -minuto 75-. Se agotaría el minutaje compitiendo en el terreno rojiblanco, lo que no implicaba que los de Concha Espina las tuvieran del todo consigo en el control de las transiciones rivales. Ni tampoco un asedio vertical.

Haría acto de presencia Trippier por su lado, con Thomas proporcionando fluidez, mas sin continuidad. El cansancio dictaba un descenso más acusado del tempo, con Bale de extremo zurdo y Benzema desaparecido. El delantero galo se marcharía para que Jovic dispusiera de los 10 minutos postreros. Sin conexiones entre líneas, funcionó mejor el propósito de los cambios ideados por Simeone y decantaría el derbi a una fealdad estética propia del balompié presente. Y un derechazo flácido de Nacho y un cabezazo blando de Savic clausurarían un derroche físico de nota y un desperdicio de talento explícito. Parecería que el punto les bastó a los dos conjuntos desde el primer segundo. Satisfechos por cumplir el subrayado de mantener a cero su portería.

- Ficha técnica:

0 - Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Savic, Giménez, Lodi (Lemar, m. 61); Koke, Thomas, Saúl, Vitolo; Joao Félix (Marcos Llorente, m. 68) y Diego Costa.

0 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Nacho; Valverde (Modric, m. 67), Casemiro, Kroos; Bale, Benzema (Jovic, m. 88) y Hazard (James Rodríguez, m. 77).

Árbitro: González González (C. Castellanoleonés). Amonestó al local Thomas (m. 93) y a los visitantes Nacho (m. 21) y Varane (m. 69).

Incidencias: partido correspondiente a la séptima jornada de LaLiga Santander disputado en el Wanda Metropolitano ante 68.032 espectadores, récord de asistencia en el estadio. Antes del inicio del encuentro, Manolo Sánchez Delgado, exjugador del Atlético de Madrid, entregó una placa al uruguayo Diego Forlán, también exfutbolista del club, con motivo de su retirada reciente del fútbol profesional.

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