Diez claves que dan contexto a la situación política en Cataluña.
A pocos días del segundo aniversario del referéndum ilegal del 1-O, la tensión política en Cataluña se recrudece aún más tras el encarcelamiento de siete miembros de los CDR, la defensa de éstos en el Parlamento catalán y, para enfado de los separatistas, una sentencia del Tribunal Supremo sobre el procés a punto de conocerse.
Claves de la situación en Cataluña ahora mismo:
1. La sentencia del procés
Aunque asumen que habrá condenas, sin duda, lo que más altera al entorno independentista es la sentencia del procés, prevista para el 14 de octubre, que reclaman la absolución de los doce encausados y que mantiene a nueve de ellos en prisión provisional. Carles Puigdemont y los otros seis dirigentes independentistas que huyeron de España temen que el juez instructor, Pablo Llarena, pueda decidir reactivar las euroórdenes de detención.
2. Desobediencia como respuesta
Aunque los partidos y entidades soberanistas todavía no han acordado una estrategia de respuesta conjunta si hay condenas, sí parece que habrá masivas movilizaciones de protesta, huelgas y ocupaciones de espacios clave. Lo más grave es que el Parlament ha aprobado una resolución de la CUP con JxCat y ERC que avala la "desobediencia civil e institucional" para defender derechos civiles, políticos y sociales.
Existe voces discordantes, como el expresidente de la Generalitat Artur Mas, que ya ha advertido de que la "desobediencia institucional no es efectiva". Por su parte, los independentistas apuestan por reclamar una "amnistía" .
También enejercer la autodeterminación, que podría plasmarse en unos comicios "refrendarios".
3. 'Operación Judas'
El 1-O llega este año con la 'Operación Judas', llevada a cabo el lunes por la Guardia Civil, de fondo. Hay siete miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR), por presuntamente integrar una organización "jerarquizada" que pretendía instaurar la república catalana por "cualquier vía, incluidas las violentas".
Las críticas de JxCat, ERC y la CUP se centran en la voluntad del Estado de infundir "miedo",mientras los partidos constitucionalistas recriminan que no se condene a los que se acusa de preparar sabotajes violentos.
4. CDR incontrolables
El independentismo oficial hace tiempo que se siente incómodo con el protagonismo que puntualmente tienen los CDR, con una estructura anarquizante, descentralizada y sin cabezas visibles, acostumbrados a actuar sin supeditarse a estrategias institucionales.
Sus choques con los Mossos d'Esquadra en algunas manifestaciones ya habían puesto en alerta a los partidos del Govern, por el temor a que las acciones incontroladas de los CDR agrietaran el relato de la no violencia, y las detenciones del pasado lunes no hacen más que confirmar que el riesgo es real.
Precisamente para canalizar las protestas tras la sentencia y evitar que se salgan de los cauces del pacifismo ha surgido Tsunami Democràtic, una iniciativa que también actúa desde el secretismo y basándose en la capacidad movilizadora de las redes sociales.
5. El papel de Torra
El 1 de octubre de 2018, en el primer aniversario de la efeméride, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, se dirigió a "los amigos de los CDR" para animarlos a seguir presionando para hacer efectiva la independencia: "Apretad, hacéis bien en apretar", dijo en Sant Julià de Ramis (Girona), unas palabras que se han convertido desde entonces en munición para la oposición.
Torra ha sido uno de los más vehementes a la hora de restar crédito a las acusaciones que pesan sobre los CDR detenidos, e incluso ha dirigido una carta al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, para mostrar su "indignación", al considerar que todo forma parte de una estrategia oculta para vincular el movimiento independentista al terrorismo.
No ha esperado a conocer, pues, cuáles son los indicios recabados durante un año por la Guardia Civil, pese a que según el juez los detenidos podían haber incurrido en los delitos de pertenencia a organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos.
6. Cs y PPC, contra la deriva "violenta"
El primer efecto de la entrada en prisión de los CDR fue una tensa bronca en el Parlament entre diputados independentistas y de Cs, con cruce de insultos y crispadas discusiones en el hemiciclo.
El presidente del grupo parlamentario de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, acabó siendo expulsado tras ser llamado cuatro veces al orden, después de manifestar su "inmensa vergüenza" por las muestras de apoyo de los diputados de JxCat y ERC a los encarcelados.
Tanto Cs como el PPC han alertado de la deriva "violenta" de un movimiento independentista que hace bandera del carácter pacífico de sus reivindicaciones.
7. El papel de los mossos
Se avecinan semanas complejas para el cuerpo de los Mossos d'Esquadra y para un conseller de Interior, Miquel Buch, más cuestionado que nunca entre las bases soberanistas, tras las cargas recientes contra unos manifestantes que trataban de impedir un desahucio en el barrio de Sants de Barcelona y tras la polémica por el posible uso de gas pimienta para atajar altercados este otoño.
El propio Torra se ha mostrado a menudo más sensible con quienes critican la actuación de los Mossos que con los argumentos de su conseller, que antes del verano se mostraba dispuesto a desempeñar un papel relevante al frente de JxCat y que ahora se ve debilitado.
Las protestas en la calle que puede desencadenar la sentencia del 'procés' pondrán más a prueba la resistencia de Buch y pueden situar a los Mossos como blanco de los reproches del soberanismo si vuelve a haber, como en ocasiones anteriores, choques con manifestantes.
8. Dos juicios para noviembre
Más allá de un octubre que ya se prevé caliente, hay en el horizonte dos juicios que pueden remover todavía más el tablero político en Cataluña.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) fijó para el 18 de noviembre el juicio a Torra, que puede ser inhabilitado por no retirar a tiempo los lazos amarillos en campaña electoral, una hipotética inhabilitación que precipitaría nuevas elecciones si no fuese investido otro president, aunque antes el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, asumiría de facto sus funciones.
Justo después, entre los días 19 y 22 de noviembre, el TSJC juzgará a los miembros soberanistas de la Mesa del Parlament durante la legislatura del 1-O y a la exdiputada de la CUP Mireia Boya por permitir la tramitación de las leyes de desconexión en 2017.
9. El 10N
El mes de octubre se verá también condicionado por la repetición de las elecciones generales, el 10 de noviembre, que en Cataluña se celebrarán todavía bajo los efectos que provoque una sentencia del 'procés' que podría ayudar a movilizar al electorado de ERC y JxCat.
El PSC las afronta con buenas expectativas y con la esperanza de arrebatar a ERC la victoria que consiguió el 28A; los comunes temen que les afecte la irrupción electoral de Iñigo Errejón con Más País; y Cayetana Álvarez de Toledo apunta a repetir como candidata del PPC, tras no haber logrado convencer a Inés Arrimadas y Cs para formar una lista unitaria.
10. ¿Qué pasa con JxCat?
El proceso de reordenación del espacio político de JxCat -del que forman parte el PDeCAT y la Crida Nacional per la República- tenía que culminar en julio, pero las discrepancias internas sobre el proyecto estratégico y los nombres que deberán liderarlo obligaron a aplazarlo a septiembre; al final, este mes nada se ha desencallado, y la cita del 10N ha forzado a posponer de nuevo cualquier solución.
La reunión celebrada en Bélgica por Artur Mas y Carles Puigdemont el pasado 19 de septiembre sirvió para avanzar, pero aún queda mucho debate interno por resolver.
Si no es posible convertir JxCat -ahora un simple paraguas electoral- en una organización política unificada, Mas ya ha abierto la puerta a que el PDeCAT y la Crida mantengan sus estructuras y concurran en coalición cada vez que haya elecciones.