www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

REFERÉNDUM EN BOLIVIA

sábado 09 de agosto de 2008, 21:05h
Evo Morales se las prometía felices cuando convocó el referéndum revocatorio que tendrá lugar a lo largo de este domingo en Bolivia. El presidente boliviano confiaba en que la consulta le ratificaría en su mandato – a él y a su vicepresidente y ocho de los nueve gobernadores del país- y traería estabilidad a un país cada vez más enfrentado. Sin embargo, la realidad es muy diferente. La tensión en el país andino es cada día más agobiante. Los problemas acucian al gobierno indigenista, que se encuentra acorralado. A la presión de la oposición se suma la huelga que mantienen los discapacitados y profesores de cinco departamentos para exigir mejores pensiones. Las continuas arengas de Hugo Chávez, mentor de Morales en su cruzada por el ‘socialismo del siglo XXI’, que en las últimas semanas no ha cesado de advertir sobre un posible boicot de Estados Unidos al proyecto bolivariano, han contribuido a caldear el ambiente aún más si cabe.

A pesar de que las encuestas apuntan a la confirmación del presidente boliviano, Morales no las tiene todas consigo. Para permanecer en la presidencia necesita obtener el 53,7% de los votos en un referéndum que se basa en el voto negativo. Y, por más que el cómputo nacional le de la victoria, esta no es probable en departamentos como Santa Cruz, que podrían aferrarse al resultado negativo para seguir por la senda de la autonomía casi total respecto al Gobierno central. Ante este escenario, Evo Morales, que se presenta con un proyecto constitucional que antepone una anacrónica legalidad indigenista al ordenamiento jurídico propio del Estado de Derecho, se defiende acusando a la oposición de “dictadores civiles” con afanes golpistas. El ejército boliviano, incluso, se ha dado por aludido y ha proclamado su fidelidad al Gobierno.

Evo Morales siempre ha jugado con la legalidad según le ha convenido y, precisamente por ello, no es la persona más indicada para acusar a sus adversarios de comportamientos en los que él es tristemente un experto consumado y reiterado. Sin embargo, lo cierto es que el futuro de Bolivia se encuentra en una encrucijada. Tanto los partidarios de Morales como sus opositores, deben templarse y recordar que tienen en sus manos la enorme responsabilidad de evitar la fractura del país. Hoy por hoy, es el sentido común lo que más se echa de menos en el país andino y la única garantía para que la tensión reinante no acabe teniendo dramáticas consecuencias.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios