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REACCIONA LA CATALUÑA DEL SENTIDO COMÚN

miércoles 02 de octubre de 2019, 12:33h
Consternación en el palacio de San Jaime. El presidente marioneta Joaquín Torra se mesaba los...

Consternación en el palacio de San Jaime. El presidente marioneta Joaquín Torra se mesaba los cabellos. Sus compinches gimoteaban por los despachos y los pasillos. La Guardia Urbana de Barcelona, tan propicia a inflar las cifras que favorecen al secesionismo, fijó en 18.000 el número de manifestantes el 1-O en la capital catalana. El año pasado fueron 180.000. Nueve de cada diez participantes en 2018 se quedaron en casa. El buen sentido de la Cataluña profunda está reaccionando frente a los delirios utópicos del expresidente prófugo Carlos Puigdemont y de su títere, el racista Joaquín Torra, que ha escrito: “Los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas con una grave tara en el ADN”.

A pesar de los torrentes de dinero que se vierten para estimular el secesionismo, a pesar de las torpezas de Mariano Rajoy, antes, y la inanidad de Pedro Sánchez, ahora, el horizonte secesionista se emborrasca. Sería absurdo, sin embargo, creer que los dirigentes independentistas van a cesar en su juego. Por el contrario. Redoblarán los esfuerzos. Los partidos constitucionalistas tienen la obligación de llegar a un acuerdo para establecer la fecha que ponga en marcha el artículo 155 de la Constitución. Y hacerlo sin la pusilanimidad y las torpezas de Rajoy.

“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general” (Artículo 155).

El mandato de la Constitución está claro. Y habrá que cumplimentarlo cuanto antes, encarcelando a tiempo a Joaquín Torra y a sus cómplices, antes de que se conviertan en prófugos como Carlos Puigdemont y algunos de los suyos.