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EDITORIAL

Torra, vapuleado en el Parlament

lunes 07 de octubre de 2019, 11:48h
La moción de censura de Ciudadanos contra Torra atufa a electoralismo, pero está justificada. El presidente de la Generalidad no ha dedicado un día de su mandato a gobernar por el bienestar de los catalanes. Solo ha trabajado, al igual que el entero ejército de consejeros y altos cargos del Ejecutivo, a hacer proselitismo separatista. Desde las escuelas, donde el español está erradicado porque “segrega”, hasta colaborar y jalear a los CDR, los comandos vandálicos que arrasan las ciudades, se enfrentan a la policía, cortan las carreteras y vías de tren y atemorizan a los ciudadanos. Y ahorra Torra ha defendido públicamente a los siete detenidos como presuntos terroristas, acusados de preparar atentados en Barcelona y planear asaltar el Parlament.

Porque con el vendaval electoral, la opinión pública parece haber olvidado que la marioneta de Puigdemont, el Le Pen español, el racista que preside la Generalidad ha sido acusado de estar en contacto con los CDR y de animarles a desatar la violencia con mensajes como “apretad.”

Lorena Roldán que se ha estrenado como candidata en la moción de censura todavía no tiene las tablas de Inés Arrimadas pero ha estado clara, directa y por momentos brillante. Ha atacado con la dureza que se merece a Quim Torra y ha centrado su discurso en acusar al presidente de la Generalidad de esas siniestras relaciones con los CDR. Le ha acusado, entre otras cosas, de “usar el Parlament para echar a los demócratas y aplaudir a los presuntos terroristas”. Sin duda, un motivo más que suficiente para poner al protagonista contra las cuerdas, a pesar de saber de antemano que la moción de censura nunca prosperaría. También pretendía Ciudadanos, a las puertas del 10-N, poner en evidencia a los socialistas catalanes por abstenerse en lugar de apoyar a los constitucionalistas. Pero para Iceta, “Ciudadanos no es la solución”.

Quim Torra, rígido, con la cara de cemento, escuchó impertérrito el aluvión de ataques que se llevó. Pero no se atrevió ni a intervenir. Meritxell Budó, consejera de Presidencia, respondió por él con los argumentos habituales del independentismo. La moción de censura, además de para poner en evidencia a Torra, sirvió para que se abrieran las puertas del Parlament, habitualmente cerradas a cal y canto por la Generalidad.
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