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POR LIBRE

Semana decisiva para Sánchez

domingo 13 de octubre de 2019, 20:02h

Pedro Sánchez se juega esta semana un buen puñado de escaños, incluso la victoria o la derrota el 10-N. El presidente quiere demostrar que es capaz de actuar como un hombre de Estado ante la reacción de los separatistas a la sentencia del Tribunal Supremo. Ese es el reto y esa es la prueba de fuego.

Pedro Sánchez alardeará de sus habilidades para encauzar la situación y aplacar los ánimos de los vándalos, si tiene la suerte de que las manifestaciones de protesta, por multitudinarias que sean, no derivan en hechos vandálicos. También tendrá éxito si los líderes secesionistas se limitan a vomitar sus habituales exabruptos, pero no cuelan en el Parlament ningún desafío más a la Constitución. Puede mejorar sustancialmente su bolsa de votos, si se mantiene la tranquilidad en Cataluña después de que se pronuncie el Tribunal Supremo.

Electoralmente, obtendría más réditos en el caso contrario. Si los comandos presuntamente terroristas de los CDR desatan la violencia, cortan carreteras, estaciones de tren y aeropuertos colapsando la vida ciudadana durante un largo tiempo. O a Torra y compañía se les ocurre aprobar en el Parlament alguna memez secesionista, Pedro Sánchez tendrá la oportunidad de aplicar la Ley de Seguridad Nacional, incluso el 155. Y con este gesto, arrastrará a Casado y a Rivera cual corderitos. Y de la noche a la mañana, se habrá convertido en ese hombre de Estado que nunca ha sido. Y, de paso, ganará de largo las elecciones.

Pero, al revés. Si Cataluña arde por los cuatro costados y Torra y compañía cantan Els Segadors en el Parlament mientras Pedro Sánchez toca la lira y habla del diálogo como solución, habrá cavado su tumba política. Lo más difícil para el presidente en funciones será aplicar esa “proporcionalidad” de la que alardea. Porque lo que es mucho para unos puede ser poco para otros.

Como ha repetido hasta la saciedad en los últimos e interminables mítines, Pedro Sánchez intenta presentarse a las urnas como un político moderado, capaz de lograr la estabilidad institucional. Y muy, muy español. El sábado no secuestró de milagro a la cabra de la Legión. Pretendía pasearla por los mítines como prueba de su patriotismo. Por suerte para el chivo, Iván Redondo se lo impidió. Con una gran bandera de España en el escenario ya es suficiente, dicen que le dijo el gurú de La Moncloa.

No se trata de que Pedro Sánchez se juegue las elecciones a cara o cruz. Pero es indudable que esta semana será decisiva para sus aspiraciones el 10-N. Quedará en evidencia si es capaz de afrontar un reto de este calibre. Rajoy se estrelló en Cataluña por ingenuo, por reaccionar tarde y mal. Sánchez tiene mucho de melifluo progre y le costará aplicar tanto la Ley de Seguridad Nacional como el artículo 155. Pero si Iván Redondo se lo pide es capaz de todo. Hasta de disfrazarse de hombre de Estado.

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