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EL TRIBUNAL SUPREMO ANTE LA HISTORIA

lunes 14 de octubre de 2019, 12:10h
Los magistrados del Tribunal Supremo se han preocupado antes que nada en hacer justicia aplicando...

Los magistrados del Tribunal Supremo se han preocupado antes que nada en hacer justicia aplicando de forma transparente y ejemplar las leyes vigentes. Está claro también que han atendido a las circunstancias que zarandearon los delitos cometidos por los secesionistas catalanes. Y han coincidido con la Abogacía del Estado, sobre la que ha ejercido influencia Pedro Sánchez y su Gobierno. A los analistas más radicales les parecen demasiado leves las condenas. Los que tienen los pies sobre la realidad las estiman adecuadas y razonables. A los secesionistas catalanes les indigna que no se haya producido la absolución y se manifestarán multitudinariamente en contra del Tribunal Supremo en lugar de lo que es obligado en un Estado de Derecho: acatar la sentencia.

Los maliciosos de turno, que son muchos y a veces tienen razón, creen que Pedro Sánchez ha conseguido lo que se proponía y que se ha zafado de la tesitura de otorgar un indulto porque el presidente marioneta de la Generalidad, el racista Joaquín Torra, se ocupará de premiar a los delincuentes, ya condenados, con tales concesiones penitenciarias que la prisión se convertirá para ellos en una camelancia.

Y ahí es donde los partidos constitucionalistas deben emplearse a fondo hasta conseguir que se cumplan las condenas, trasladando a los presos, si fuera conveniente, a cárceles de otras regiones españolas, donde deberán cumplir la sentencia sin prebendas ni concesiones.

Porque el problema de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo se llama Joaquín Torra, que tiene en sus manos, aunque deba someterse a los recursos correspondientes, la facultad de suavizar las penas hasta la casi plena satisfacción de los condenados.