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KALE BORROKA EN CATALUÑA

viernes 18 de octubre de 2019, 10:16h
Los expertos denuncian de forma unánime la existencia en Cataluña de una guerrilla urbana, sólidamente...

Los expertos denuncian de forma unánime la existencia en Cataluña de una guerrilla urbana, sólidamente organizada. La kale borroka vasca fue una operación menor al lado de lo que se ha articulado en la Comunidad catalana. Dinero en ríos, especialistas extranjeros, contratación de jóvenes como colaboradores fijos, ensayos de técnicas guerrilleras, toda una desmesura, en fin. Los secesionistas pensaban sumir así a Cataluña en un caos que facilitara la negociación de un referéndum hacia la independencia, auspiciado por instancias europeas.

No, no se trataba de manifestaciones pacíficas en las que, amparadas por la Constitución, se pretendiera exponer con todo derecho lo que algunas minorías preconizan: el secesionismo de Cataluña del resto de España. No, se trataba de aprovechar la buena fe de algunos sectores independentistas para, amparándose en ellos, sembrar Barcelona y otras ciudades de caos, vandalismo, violencias e incendios. Todo un espectáculo inaudito, con gran repercusión para la imagen de España, nación visitada por más de 80 millones de turistas todos los años.

Conforme a la idea de Winston Churchill de que la gran política consiste en prevenir no en curar, Pedro Sánchez debió tomar medidas en lugar de quedarse a la expectativa ante lo que se estaba cociendo ante sus ojos. El presidente marioneta de la Generalidad, el racista Joaquín Torra, lo dijo claramente varias veces: “Si la sentencia no es absolutoria, Cataluña entera se movilizará”. Ni siquiera tiene la disculpa Pedro Sánchez de no haber sido advertido. Estaba claro lo que pretendían el presidente títere y sus compinches.

Y ahí están los resultados. La inoperancia del Gobierno de la nación ha favorecido el estallido en Cataluña, organizado y comandado por un grupo de guerrilla urbana que, como en otros lugares del mundo y con los mismos procedimientos, ha sembrado el terror y la violencia en las calles de Barcelona, Tarragona, Lérida, Gerona y Sabadell. Todo previsto, todo preparado, todo auspiciado en parte sustancial desde la presidencia de la Generalidad, mientras el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, se refugiaba en “la fortaleza de la moderación” y los mozos de escuadra, incluso, proclamaban: “Sin la ayuda de la Policía Nacional nos hubieran matado”.