www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Relatos

Ednodio Quintero: Cuentos salvajes

domingo 20 de octubre de 2019, 17:50h
Ednodio Quintero: Cuentos salvajes

Atalanta. Gerona, 2019, 540 páginas. 27 €.

Por Francisco Estévez

El doble pórtico que abre esta valiosísima reunión de los cuentos del venezolano Ednodio Quintero presenta un “Autorretrato” donde el autor juega a reflexionar sobre la imagen de un fotomatón y, al trasluz, desgranar al vuelo claves de su escritura multifacética, oscilante y resbaladiza, identificando cuerpo con escritura. El segundo texto, intitulado “Kaïkousé: Hacia un ars narrativa”, se compone de cinco narraciones breves que bien pudieran simbolizar el pentágono de su ser, ancestros, raíces, “vocación mediterránea, mi semítica nariz y la lengua de Cervantes y Quevedo; de los segundos, el cabello rebelde, mis ojos de japonés alucinado y mi conciencia de guerrero”. Pero también la mitología, incluido el cine, la literatura, claro es, lo femenino como vía hacia el conocimiento, sobre todo la imaginación.

No es esta edición tan solo la hermana gemela de aquella que en Caracas avanzó la editorial Estilete. Para un país como España, que vive si no de espaldas, de medio lado, a la saludable y muy estimable producción literaria del español más allá de la Península, es la confirmación y, a pesar de que conocíamos las compilaciones de cuentos Ceremonias y Combates (Candaya), para muchos será el descubrimiento de un escritor esencial, que es lo más próximo que se puede estar a ser un clásico en vida. Coincidencia pues con el atinado prólogo que abriga el volumen firmado por Enrique Vila-Matas (previamente artículo de El País el 24 de julio de 2017).

Como el propio autor gusta reconocer su nacimiento en los inaccesibles Andes venezolanos le puso rápidamente en contacto con un español “muy rico, antiguo, con resonancias del idioma que se hablaba, digamos, en la época de El Quijote”. Tras el prólogo y las dos piezas de “Autorretrato” y Kaikousé, que su vez contiene cinco joyitas narrativas, el volumen contiene otras nueve secciones: “Primeras historias”, una serie de relatos breves que acarician, si es que no lo son, la excelencia más modélica, ”Volveré con mis perros”, “El agresor cotidiano y “La línea de la vida”, los paralelos de “Soledades” e “Uniones”, “El corazón ajeno”, las “Últimas historias” y la sección postrera “Lazos de familia”, donde destaca el fragante lirismo de “Viajes con mi madre”.

Alejado de los oropeles y otras quimeras del mercado escribe el autor verdadero. Atiende a toda la condición humana profundizando en la diversa conciencia del ser. Una corriente letrada fluye por su muñeca barnizada por el contacto con el legado oriental (Junichiro Tanizaki, Ryunosuke Akutagawa, no en vano ha sido traductor al español de ambos, Kobo Abe, Yukio Mishima, Osamu Dazai y Yasunari Kawabat). En efecto, lejos de los derroteros tradicionales de la narrativa contemporánea, y acaso justo por ello, la escritura de Quintero tiene esa extraña taumaturgia de resultar moderna pareciendo siempre un clásico recién descubierto. Esta magia casi de birlibirloque está reservada a contadas plumas. Instalado en la cotidianeidad más primordial se separa un punto, como imagen inversa devuelta por el espejo, trastocando planos de realidad, ficción, fantasía o mito, retumbando todos a la vez, pero sin sacar un pie fuera de la sabana.

Hay una expresividad, solo en apariencia carente de toda técnica en su compleja sencillez, que produce una catarsis constante. Una reflexión que ya solo pertenece al lector audaz cuando rumia la inesperada frase final con el eco atronador del cuento entero en su memoria. Se ha señalado la figura del doble, la experimentación vagabunda y vagamundos, el estudio de la desconcertante alteridad, el abismo de las sombras en la escritura de Quintero. Todo ello ciertamente es gracias a la extraña singularidad de estas fábulas telúricas donde una chisporroteante escritura desborda el clásico relato andino contado aquí por la mirada apasionada y febril de un japonés con español quijotesco. Este lector amniótico -como gusta describirse con perpleja exactitud el propio autor- o escritor alucinado, presenta una galería de personajes esenciales que exploran los vericuetos entre realidad y ficción. Solo cabe añadir una nota más: la apuesta firme y serena, ajena a vaivenes comerciales, de Inka Martí y Jacobo Siruela al frente de uno de los sellos editoriales más selectos y atractivos en español: Atalanta.

“Mi vocación y mi destino se funden en un único lugar posible: la escritura”, pocas veces la lectura de una obra puede dar asiento seguro a esa sería afirmación, como en el caso presente de la obra cuentística de Ednodio Quintero, sin temor a dudas, un autor mayor de la literatura en español. Por sintetizar aún más, el placer de una lectura densa y profunda, como era para Stendhal la escritura, (aforismo éste elegido como íncipit a estos Cuentos Salvajes). En resumen, amamos la literatura porque muy de cuando en cuando encontramos libros como el presente.

Libro
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (10)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.