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ESCRITO AL RASO

El “procés” o la ensoñación simbólica

David Felipe Arranz
lunes 21 de octubre de 2019, 20:01h
Actualizado el: 22/10/2019 10:16h

La cosa del “procés” no deja de sorprendernos. Todos los “indepes” han reñido y quieren quitarse de en medio a Torra, que está más quemado que un contenedor de la Via Laietana. El caos llega ya en forma de seiscientos heridos, más de un centenar de detenidos, veintiocho encarcelados… El de la Generalitat es un cuasi-gobierno, un “president” demediado, un desmontaje total, una ruptura democrática, en definitiva. El sábado posaron para la foto en la Generalitat el alcalde de Lérida, Miquel Pueyo; el vicepresidente catalán, Pere Aragonès; el “molt honorable president” Quim Torra; la alcaldesa de Gerona, Marta Madrenas, y el de Tarragona, Pau Ricomà. Hubo ausencia de Ada Colau, que prefirió reunirse con el presidente del Parlament, Roger Torrent y asociaciones del trabajo y de los sindicatos. Dijeron las cosas retratándose en el Palau, esculpidos por Pere Johan, entre gárgolas, dragones y sanjorges a caballo, pendientes de Waterloo. Con cara de disturbio nocturno, arquean las cejas, marcan las distancias… Son cuasi-políticos.

Ese día, por la mañana, en Junts per Catalunya querían la cabeza del consejero de Interior Miquel Buch clavada en una pica, al estilo medieval de Pedro III el Grande, que constituyó las Cortes de Cataluña. Después ya no: había que manifestarse. A Rufián, otrora enfant terrible de la derechona y el españolismo, le han montado la bronca por la noche en la plaza Urquinaona y le han llamado “botifler”, “charnego”, “mentider”, “pijo” y le han conminado a tomar las de Villadiego: “fuig d’ací”, le han gritado. No pasa nada: en el gran teatro del mundo del “procesismo”, se pone uno la bata de lunares y baja al portal a ver qué hacen unos cuantos gamberros. Y después se vota la secesión. No importa el tumulto ni la gresca con heridos si nos alimentamos del símbolo y del escaño: algunos no sirven para otra cosa.

Escribe Larra en Revista Mensajero, el 9 de agosto de 1835: “¿Ves esa multitud de figurillas que se agitan, se muerden, se baten, se matan…? Todo eso es la palabra Honor. ¿Ves ese sinnúmero, muchedumbre armada, toda erizada y hostil? Lo llamáis ejército, y no es más que ambición; palabra-monstruo, briares, palabra-puercoespín, llena de púas; palabra-percebe, toda patas y manos. Mira qué de furiosos; teas encendidas, sangre y saqueo, confusión; todo ese ruido son nueve letras: fanatismo, palabra-loco de atar; sin embargo, nadie la ata”.

Sánchez y el ministro Grande-Marlaska han hecho un viaje relámpago a Barcelona para visitar a los policías heridos en los disturbios y que convalecen en los hospitales Sagrat Cor y Sant Pau, mientras los sindicatos policiales declaran que se encuentran desbordados ante la falta de medios. Porque presidente y ministro en funciones han cuasi-dotado a nuestras y cuerpos de seguridad del Estado, que han recibido leña a tutiplén, siendo pocos y mal pagados (dicen los líderes sindicales de la policía).

“En España, primera de las dos naciones de la Península (es decir, de la cuasi-ínsula), unas cuasi instituciones reconocidas por cuasi toda la nación; una cuasi-Vendée en las provincias con un jefe cuasi imbécil; una cuasi libertad de imprenta y conmociones aquí y allí cuasi parciales; un odio cuasi general a unos cuasi hombres que cuasi solo existen ya en España. Cuasi siempre regida por un Gobierno de cuasi medidas. Una esperanza cuasi segura de ser cuasi libres algún día. Por desgracia, muchos hombres cuasi ineptos. Una cuasi ilustración repartida por todas partes. Una cuasi intervención, resultado de un cuasi tratado, cuasi olvidado, con naciones cuasi aliadas”, continúa Larra.

Suponemos que el problema de Cataluña no se arreglará solo con la aplicación del artículo 155. Los secesionistas aseguran que no importan los medios que llaman “contundentes”, si su política consigue la independencia. Suponemos que el soberanismo quebrantado y dividido, que no es capaz de controlar las algaradas de tsunamis y CDR, no se contentan con que unos cientos de salvajes anárquicos y profesionales de la violencia arranquen los adoquines y los lancen al coco de los agentes del orden. Porque están en la política-erótica del caos y, como dijo un encapuchado a un periodista, “es que esta fiesta me da un subidón”.

Junqueras y sus cómplices, enjaulados por sedición, todavía no saben si la consulta ilegal de hace dos años es real o, como dicen el Tribunal Supremo y Marchena en su sentencia, una ensoñación simbólica. Una cuasi-invención, sí; pero a golpe de ladrillazo.

Twitter: @dfarranz

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