www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MENÚ DE POBRE

Antonio de Lara “Tono”: la risa dura toda la vida

martes 22 de octubre de 2019, 20:08h

Por fin un hito editorial, a tres manos, de los grandes. Fue miembro de la llamada La otra generación del 27 (según López Rubio) y tan libre como bohemio: Tono: un humorista de la vanguardia (Editorial Renacimiento). Firman el tesoro: Gema Fernández-Hoya, Aguilar y Cabrerizo. Se tomaron a chufla la Guerra Civil española, hicieron de los años treinta el terreno de la carcajada limpia y el disparate feroz, se forjaron en revistas pobres como Buen humor, Gutiérrez, La Ametralladora o La Codorniz, entendieron la vida como la mayor obra de arte posible e imposible, fueron la espina dorsal del mayor ingenio encendido durante el Siglo XX: Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, Fernández Flórez, Mihura, Neville, López Rubio, Mingote, Herreros, Acevedo, Camba, Álvaro de Laiglesia y… Tono, sí, siempre Tono, introductor en España del absurdo mamado en París (A: “Yo me llamo Margarita. ¿Y Usted?” B: “Yo, no”), hasta ahora en blanco toda su carrera y cuyo seguimiento no ha podido resultar más suculento.

Dijo el maestro López Rubio, casi frontispicio o espita de todo el texto sabroso: “De Tono sabíamos poco. Era como un extraterrestre caído del cielo”. Uno más de los llamados “señoritos de la República” –según Gómez de la Serna- cuya poética levantó ampollas: “A mí lo que de verdad me gusta es no hacer nada”. Ingenio, pirotecnia, puntería, Felipe Cabrerizo y Santiago Aguilar son los delfines de la tesis de Gema Fernández-Hoya tras el personaje escurridizo y ditirámbico. Seis manos, agilidad de prosa, alquimia de lo mezquino convertido en ridículo, la anécdota siempre hecha crónica o biografía (A: “¿Es usted Tono? B: “Yo, no. ¿Y usted?”). Un Madrid de cafés y tertulias literarias, de noche y luna a cucharadas, de setecientos mil habitantes y una distancia recorrida a pie sin mayores trances (sólo en la Puerta del Sol casi cien cafés por sus alrededores). El lápiz era quien traía el trabajo y el porvenir, entre el confeti y el ingenio narrativo, infancia de carencias, madurez en pensiones, Artes y Oficios de calle dura y sin maestros, años valencianos en la caricatura y años capitalinos ya en “la línea sintética, prescindiendo de trazos superfluos; colores planos, medios tonos, sin estridencias”.

Se hace lírico a medida que estiliza su dibujo, K-Hito y él llegan a París por ver si suena la flauta, plagian lo que pueden y se lo traen a Madrid sin declararlo en la aduana. El hambre les enseña juegos de palabras, la necesidad manda, las redondeces de las jamonas pronto son dibujos geométricos casi art-decó, los apuntes del natural les evitan aburguesarse, los tiempos de probaturas vienen marcados por Charlot –a quien conocerían más tarde en Hollywood- y refritos constantes, vueltas adelante y atrás, travesuras mientras se construye la Gran Vía y hay landós por el Retiro y vaquerías de pueblo en las afueras. Pronto entendió Tono el clima reinante: “Nadie tenía nada que hacer y siempre dejaba para mañana lo que tenía que hacer hoy”. El café –según Mihura- como una manera de vivir y no tanto como un establecimiento comercial. Sofás de peluche rojo, camareros asturianos, parroquia reconocible, fabadas o cocidos después de las mayores borracheras, el Levante en la calle Arenal o Fornos en la esquina Alcalá con Virgen de los Peligros, lo dijo Valle-Inclán más claro que todos los demás: “El café ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres Universidades y Academias”. Lujo de la época, toreros y actrices, forasteros tras el espectáculo y los nuevos futbolistas de éxito patrio.

Bailes de Anita Delgado, dibujos de Benlliure o Rafael Penagos, Pombo en la calle Carretas siempre iluminado por luz de gas en periodicidad de sábado ebrio, disparates de Gómez de la Serna sin previo aviso (“Hoy vamos a hacer en la botica de la calle Arenal un menú farmacéutico. Las viandas consistirán en aspirinas, aceite de hígado de bacalao, extractos de carne, regado todo ello con vino quinado y, de postre, pastillas para la tos”). Mundo de risa, venero hondo de la amistad, espectáculos sicalípticos donde la cupletista enseñaba “un pedazo de tobillo envuelto en un pedazo de bota, y esto hacía rugir a los espectadores”. Putas que viajaban a la capital “sin madre”. Las compañías imprescindibles: “A Neville milagrosamente le nacía un duro en el bolsillo casi todos los días. Y a mí, que siempre me ha gustado frecuentar a los poderosos, iba con él”. Cinco pesetas pide la noche madrileña para bebérsela entera a gollete; un duro da para cabarets, toros o carreras de caballos, cocidos y demás aventuras. Explica Neville: “Por cinco pesetas un hijo de familia podía ser un calavera, tomarse un whisky en Maxim´s, en el Ideal Room, y bailar aquellos primeros tangos con La Flecos o La Bilbao, al son de los Ramallí. Un duro era una cantidad de tal importancia que bastaba su posesión diaria para considerarse dueño de la puerta del paraíso”. Juergas con La Bella Chelito o Pepito Zamora –redactor de El Imparcial-, el Teatro Benavente de la Glorieta de Bilbao convertido en el Petit Casino, Madrid de music-hall y aplauso gacetillero, periodismo y frivolidad como un género más de la noche abierta.

Todo lo exprime Tono con los ojos abiertos, pisa redacciones, consigue las primeras pesetas, Unamuno en El Liberal le enseña “cómo asar chorizos salmantinos envueltos en papel de periódico en la misma chimenea de las oficinas”. La información gráfica es otro oro que la letra impresa cotiza. La publicidad también quiere viñetas, dibujos, rostros estilizados y longilíneos, brancusis de garrafón para Vogue o Vanity Fair. Los porteros dan cocaína y las páginas nuevas no paran de salir como lonchas de las imprentas: La Novela Semanal, Mundo Gráfico, La Esfera, Elegancias, La Risa, La Traca, etc. Sobrevivir es querer parecerse a Buster Keaton y Harold Lloyd. Humor político, humor galante, concurso de piropos, humor negro, vanguardia parisina, engolfarse en la creación pura para ser más absurdo y racional, ludibrio frente a tópicos o gente aburrida, incendios frente a lo convencional donde lo monótono amordaza. La realidad del genio debía ser sátira e ir contra las costumbres sociales.

Tono se fija en los grandes (Pierre-Henri Cami, Mac Orlan), La Granja El Henar es el centro de todos los planes y prospectivas (López Rubio o Miquelarena mediante) y la vida pronto se convierte en eso, creación libre, abstracción, lo grotesco, lo absurdo, lo paradójico, una vida dentro de la imaginación donde lo doméstico o vulgar se aparta. Sueldos de hambre, despilfarros, siempre la ingenuidad como destino, calaveradas ajenas al rito solar: “El día comienza a media tarde, cuando, tras levantarse y acudir a la barbería, pasa por Fornos a tomar el aperitivo, busca un lugar para cenar, disfruta de algún espectáculo y vuelve a Fornos para bailar toda la noche. Maxim´s o, incluso, el Ritz o el Palace son alternativas algo más ostentosas pero donde puede practicar el baile de moda, el tango, o dejarse unos duros en la ruleta si desea tentar a la diosa Fortuna. Es adicto a las compañías femeninas –el rey del cabaret-, tenía muy buena facha y un don para hacerse agradable a las mujeres. Sobre las cuatro o cinco de la mañana regresa a casa y trabaja en sus dibujos para la prensa. Al concluir hace un poco de tiempo y hacia las nueve o las diez se planta en la redacción para entregar sus creaciones y cobrar. Solo entonces regresa a casa a dormir, tras unas jornadas largas y en ocasiones aceleradas artificialmente, pues es notorio que el portero de Maxim´s –un negro vestido con una librea aparatosa- proporciona a los clientes enterados clorhidrato de cocaína de casa Merk”. El propio Tono, sin ambages, lo relata: “La droga se puso de moda durante unos años y la vendían los porteros de los cabarets mezclada con bicarbonato, lo cual mejoraba su calidad, ya que no si no producía en el paciente un nirvana completo de éxtasis, por lo menos arreglaba el estómago”. Otro remedio común era aún mejor: “Propugno la sustitución de narcóticos o euforizantes químicos por el cocido madrileño: produce una gran euforia en el momento de embaularlo y más tarde un sueño embriagador, sin los inconvenientes de los otros alucinógenos, que ensucian el estómago y producen dolor de cabeza”.

Años de Hollywood tras los años parisinos, guiones que cobra y no hace para el cine, años de Madrid (Paseo de la Castellana, 16, Entresuelo) con dos criadas, perro dogo, piso enorme, la cocinera Hilaria y un aluvión de niñeras. Años nocturnos, la duermevela como otra vida, entre el trabajo y la calle, la vida por delante del dibujo y el lapicero, siempre viñetas autobiográficas con sus definiciones dementes: “Nariz: cosa que se tiene en la nariz para oler las cigalas. Cuando se han olido bien las cigalas se guarda la nariz en el bolsillo y se compran patatas fritas”. Geometría, cubismo, delicadeza, surrealismo y orfismo de Robert Delaunay, la calle al principio de bloc y libreta, sincretismo y depuración (A: ¿Usted, oiga, sabe dónde van los niños que fuman? B: Sí, señora, al estanco). El fuego del adjetivo y las conexiones inesperadas, lo abstracto es poético, lo incongruente es infantil, una forma de vida que Gómez de la Serna hizo letra ardiente y bandera firme con viento o sin él: “Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo”. Entren en Tono y tendrán menos motivos para matarse o desertar. A López Rubio le dedicó Luis María Anson su discurso de entrada en la Real Academia y no ha perdido un gramo de riqueza o actualidad. A: ¿Tú has bebido vodka alguna vez? B: Yo he bebido de todo… hasta agua. Tono jamás pasa de moda. Barajó un par de epitafios y ambos son gloriosos: “¿No os lo decía yo?”, “Esperen un momento, que ahora vuelvo”. La risa, si es verdadera, solo termina con la vida; la tinta, si es valiente, igual. Un maestro para siempre.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.