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TRIBUNA

Pablo Casado

viernes 08 de noviembre de 2019, 20:14h

Este joven Marco Aurelio, barbatulus iuvenis, es, sin duda, hoy en España el político más imaginativo y creador. Parecía en Europa desde la Segunda Guerra Mundial que la pura creación política, que la inventiva para nuevas acciones políticas, que la imaginación de figuraciones políticas nuevas, en fin, de lo político era propio de la izquierda, y no del viejo liberalismo prudente y trasnochado, que el fascismo y el comunismo – y en España el falangismo ignaciano – habían intentado superar. Pues bien, liberales como Boris Johnson o Pablo Casado nos recuerdan que la tradición liberal ( Cobden, Stuart Mill, Benjamin Constant, Berlin, Hayek, Walter Eucken, Wilhelm Röpke…) tiene una capacidad de despliegue y desarrollo conceptual en la figuración política casi infinita.

Casado es liberal auténtico a quien todos los paraísos aparentes de esta tierra, de este mundo, siempre peligroso, en que la humanidad vive, le saben a infierno y falso cielo. Sabe detectar como pocos y denunciar los limbos de estupidez totalizadora, el ala de la imbecilidad de la Casa del Mundo, que nos abren el infierno. El liberalismo nos enseña que cuando de ilusiones se vive, no se vive de verdades, y ello trae la pobreza y la esclavitud, y que cuando la sociedad sirve al Estado la libertad acaba muriendo.

La humanización del infierno socialista ha enriquecido su quebranto, ha prologado sus torturas y afanes irracionales, su monstruosa enormidad mítica, atrozmente ilusoria, con tanta violencia e inundando de dolor la tierra. No es la idea política la que nos apasiona, sino la pasión política la que idealiza.

Pablo Casado ha sido el primer líder del Partido Popular que ha tenido conciencia de pertenecer conscientemente al Partido Popular. Porque la conciencia nace siempre de la culpa, no la culpa de la conciencia. Por eso mismo su conciencia valiente ha salvado al Partido Popular, y lo ha salvado para bien de una España que cruza los momentos más difíciles de la patria desde finales de la IIª República. El Partido Popular de Pablo Casado es un partido patriótico por naturaleza, y su patriotismo es como la sangre, que acude a la herida sin esperar a que se la llame. El valor físico de Pablo Casado estos días en Cataluña así lo demuestra. Y en Cataluña, como diría César, “plena erant omnia timoris et luctus”.

Hoy Pablo Casado es el único candidato con posibilidad a la presidencia del Gobierno que gobernaría sin ensangrentarse ni mancharse las manos con el criminal Otegui y el infame Torras. Pablo es un movimiento perpetuo de imaginación política, y en las cortas distancias fulgura deslumbrador, con frases relampagueantes siempre frescas.

No es inevitable para los liberales la sustitución de la economía de mercado por la economía de la administración centralizada, como pretende la socialdemocracia de Cs y PSOE. La madre de libre mercado y, en general, del progreso humano en todos los ámbitos es la competencia. Si estrangulamos la competencia los problemas de la pobreza y de la mediocridad son insolubles.

Una victoria de Pablo Casado pondrá en ruta a la Nación española hacia un horizonte de unidad y progreso; España de nuevo en marcha. Pues como nos advertía ya William Blake, “del agua estancada, espera veneno”.

Una victoria del Presidente Casado asegurará una vuelta a la división clásica de los Poderes/Branches del Estado, al ser elegido el Consejo General del Poder Judicial sólo por quienes son los agentes de la Administración de la Justicia – jueces, abogados, fiscales, procuradores, secretarios -, sin inmiscuirse la manazas torpes de los Partidos Políticos.

Una victoria del Presidente Casado volverá a situar a España en el lugar que le corresponde en la esfera internacional, al lado de las democracias, defendiendo los Derechos Humanos, y siendo hostil a todo tipo de dictadura o farsa democrática.

Una victoria del Presidente Casado supondrá un sistema educativo más flexible y, a la vez, más disciplinado respecto al curriculum nacional, aumentándose con ello la calidad del mismo, y la mejora social de los efectos que ello significa.

El fondo ideológico del PP es fuertemente campesinista, por lo que los labradores, ganaderos, leñadores, pescadores y cazadores tendrán en Pablo Casado el mejor representante de sus intereses y quien mejor los entiende.

Pablo Casado pilota un equipo de jóvenes talentos, entre los que se encuentra el propio Secretario General, entusiastas e ilustrados conocedores de las Ciencias en general; por lo que el gobierno pilotado por Casado nos asegura el crecimiento y desarrollo de la Ciencia y la Tecnología en nuestro país. El rostro perplejo de Casado ante la desfachatez desaprensiva de Sánchez en el debate del domingo pasado revela un espíritu honesto y prudente, que aún se escandaliza ante la hipocresía gubernamental. Es verdad que Santiago Abascal ha sabido representar como nadie la plebeya experiencia común de la política española, pero al no querer – y no poder – vincularla con la historia reciente oficial y las pocas posibilidades que realmente ofrece el contexto y la Ley – nuestra coyuntura – se torna en fenómeno demagógico inútil, como la pataleta de un niño. Por el contrario, Pablo Casado representa la perspectiva prudente de quien sabiendo lo que hay que hacer en el marco del juego en el que nos encontramos muestra un camino de posibilidades que no soslaya la complejidad de los asuntos políticos que hay que resolver.

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