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PABLO CASADO, EL VOTO INTELIGENTE

sábado 09 de noviembre de 2019, 09:50h
Este artículo de Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de...

Este artículo de Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, apareció en el diario El Mundo. Fue reproducido íntegramente por Google y originó infinidad de comentarios en las redes sociales. Lo reproducimos a continuación.

Leopoldo Calvo-Sotelo, político especialmente culto y sagaz, se equivocó al creer que tenía cautivo el voto del centro derecha y desplazó UCD hacia la izquierda. El castigo fue inmediato y, en las elecciones generales de 1982, su partido pasó de 165 escaños a 12. Mariano Rajoy cometió el grave error de responder con débil tibieza a la agresión del secesionismo catalán. Si el político gallego hubiera permanecido en el poder, el centro derecha le habría vapuleado, dejándole en una veintena de escaños en las elecciones del 28-A. Y, como ocurrió con UCD, el Partido Popular ya no existiría.

Pablo Casado se dio cuenta de la situación. Y dedicó su sagacidad política y su simpatía personal a restablecer los cauces abandonados. Y lo consiguió. En las elecciones del 28-A, el PP salvó los muebles, aun quedándose en la ridícula cifra de 66 escaños, pero liderando todavía el centro derecha. Desde entonces, el joven político ha demostrado una sorprendente madurez y ha acumulado acierto tras acierto. El último fue la incorporación a sus filas de Ana Pastor, es decir, a lo mejor que tenía a su lado Rajoy, una dirigente política de envergadura, moderada, prudente, respetada por todos, eficacísima en la gestión.

No voy a aferrarme al voto útil como ha hecho Aznar. Votar a Casado es lo inteligente porque contribuye al restablecimiento de un nuevo PP, asentado en sus bases liberal conservadoras. A Casado y a su entorno se debe que Rajoy no hundiera el PP. Y en el debate a cinco, aunque brilló Pablo Iglesias, el dirigente popular no se quedó a la zaga y presentó la imagen necesaria para que los simpatizantes escindidos puedan retornar a su bolsón de votos.

La política es una larga paciencia. Un largo, largo saber esperar. Antes o después, tal vez el próximo domingo, Pablo Casado recogerá los frutos de una gestión sagaz y constructiva. La memoria, decía Antonio Maura, es el prófugo de la política. No hay que olvidar, pero es imprescindible mirar adelante. Casado ha demostrado que prefiere los debates a los sermones. Se ha dado cuenta también de lo que Ortega y Gasset afirmó en La rebelión de las masas: “Ya no hay protagonistas: solo hay coro”. Y por eso extrema cada día la sencillez personal, esforzándose por comunicar con el sector de opinión pública que respalda al mundo liberal conservador.