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TRIBUNA

El poder a cualquier precio

sábado 09 de noviembre de 2019, 19:47h

La breve campaña electoral no prometía ser tan reveladora. Pero, vaya, que lo ha sido. Durante el debate de los cinco candidatos, Sánchez, desprovisto de cualquier tipo de argumentos, se quedó haciendo muecas durante horas. Solo gesticulaba y agachaba la cabeza. Poco más podría hacer Sánchez, ya que la política que tiene pensada no puede revelarse a los grandes públicos. Sus negociaciones con los independentistas, los separatistas y los golpistas no agrada a la mayoría de los ciudadanos.

El modelo de gobierno que tiene en la cabeza Sánchez es opuesto a la existencia del Estado democrático español, porque entrega la gobernanza a las fuerzas anticonstitucionales. Es menester reconocer que no es Sánchez el inventor de esta política de trueque con los separatistas. Hace años, es una constante latente de la política del bipartidismo.Pero ahora el PSOE va más allá. Es una entrega al PSC y los separatistas. Si en la política interior el PSOE radicaliza la vieja línea del PP, en la política exterior copia la doctrina de Podemos. Es otro gran peligro para el estado democrático. Sánchez comparte con Pablo Iglesias la idea de mantener buenas relaciones con las dictaduras de Cuba y Venezuela. Así las cosas, el debate electoral dejó a Sánchez gesticulando. No tenía argumentos presentables para la ciudadanía.

Por si eso fuera poco, el estado de ánimo de Sánchez ha quedado retratado durante la entrevista en la Radio Nacional. La descarada y malhumorada respuesta de Sánchez sobre la dependencia de la Fiscalía del gobierno refleja que su respeto por la separación de poderes, fundamento del Estado de Derecho, es bastante mejorable. Fuera un comentario intencionado o no, sus palabras muestran que para Sánchez el Estado es una maquinaria a su servicio.

Ciento son los ejemplos que ha dado Sánchez para justificar su lema preferido: “quien nombra, manda”. Quizá el caso de la exhumación de los restos de Franco sea principal motivo para que los futuros historiadores de la democracia español lo juzguen no sólo por antidemócrata, sino por tratar de convertir España en un yacimiento arqueológico para buscar muertos. Es imposible pensar en mayor traición a la convivencia. Mas como la convivencia viene de Franco, habrá que eliminarla también.

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