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Un chiste malo: el Cervantes a Joan Margarit

viernes 15 de noviembre de 2019, 20:08h

El nepotismo descarado, el trato de favor indiscriminado, el tejemaneje político cercano a la burla, la impostura manifiesta, el pucherazo grotesco, el enchufe precipitado, el amiguismo del mejor tono llega la absoluta mofa con el Premio Cervantes a Joan Margarit. Hablamos, para legos en la materia, del Nobel de las letras hispánicas, del Nobel en Español para España y Latinoamérica. La poesía simplona, sencilla, raquítica, pobretona de Margarit es un insulto al galardón y al público que se piensa aldeano al otro lado del burladero. Ni ruptura estilística, ni diálogo con tradición alguna, ni lenguaje forzado en sus mejores límites, nada de nada. Poesía obvia, con alguna gracieta metaliteraria, ajena a cualquier riqueza sintáctica, cercana a la propaganda, festivo parvulario o silabario de nadería, pura baratura de tenderete, ruido sordo y ninguna música.

Luis García Montero y sus esbirros han conseguido lo que buscaban: allanar, de algún modo, un Cervantes para sí mismos. El señor arquitecto, Margarit, hasta hace poco ni se consideraba poeta y tenía una poética digna del Opus Dei: “A los mejores poetas les falta el sentido común”. Los voceros garrulos, los altavoces de ocasión, los del tambor y el grito pelado, sí, repiten que es muy buena persona, como si se juzgasen cualidades morales o éticas, de vergüenza, y no las letras huérfanas y raquíticas sobre la mesa. Su inquina y fijación en Barcelona siempre fue Pere Gimferrer, cuya joyería verbal, revolución idiomática, hoguera filológica, diálogo con lo mejor de Europa, reseteo y actualización de los mayores clásicos, Margarit está muy lejos de entender o aprobar. Un señor ajeno a la narrativa, cuyos poemas están en el borde de la adolescencia o parvulario, por medio de lo de siempre, el carnet del partido y similares, con el mayor galardón en lengua española, aquí y allende nuestras fronteras, es la foto fija donde las ganas son tremendas de ponerse nariz de payaso.

¿Da el peso la obra de Margarit para un Cervantes? Es de risa. La pandillita estará contenta: Chus encenderá otro Celtas sin filtro, Luisito reirá en granadino, Almudena echará otro medio de litro en la bacinilla, Benja pondrá rock, todos contentos y el Estado –en sus registros y catas más serios, los intelectuales o culturales- no puede sufrir mayor atraco ni felonía. Que no, amiguitos o amigotes, que no, que no es obra para un Cervantes, en las últimas latitudes de un Juan Goytisolo, Umbral, y un largo etcétera de escritores con más de cien libros, exploradores de todos los géneros literarios, obsesos textuales hasta la médula, lenguaje a borbotones siempre multiplicado y otro, nueva rama del árbol genérico de la literatura, viva y ardiente la antorcha de la tradición donde es otro el fuego que crepita, lenguaje mejorado y siempre una subida con respecto a las fuentes y época, siempre un peldaño más, renovación y vanguardia.

¿Estás los índices de lectura por los suelos y hay que premiar facilidad y más facilidad? Suena absurdo. Antonio Machado lo advirtió en uno de sus mejores poemas: “¡Qué difícil es/ cuando todo baja/ no bajar también!”. Se equivocan si piensan que bajando el listón es el lector quien va a subir empujándose con los paletos a lo largo de la escalera en cuesta. La facilidad es siempre un error, los Goncourt lo tipificaron desde el comienzo: la literatura debe ser una facilidad innata y una dificultad adquirida, sí, de lo contrario, una literatura o palabra sin el menor esfuerzo, carece de valor. Ver para creer: las estampillas de Margarit, las fotografías de andén de Margarit tan cercanas al lagrimón o la ñoñería, dignas del mayor premio en lengua castellana, por encima del cual en nuestro idioma no hay nada más. ¿Creen privilegiarle? Es hacer el ridículo, tanto a nivel nacional como internacional, porque la obra del señor arquitecto en las actuales coordenadas es como poner las coplas infantiles de Torrebruno o Gloria Fuertes por televisión al lado de Pablo Neruda o Aleixandre. Ve cualquiera que no da el rabo para tanto guiso, por mucho que echemos más patatas o caldo, no da y el sabor lo dicta.

Da igual: más pomada, más vaselina, más conspiración entre unos pocos, más vergüenza nacional. “La literatura se hace entre los amigos” –me contaron, hace años, que repetía como un lorito el de Granada- y esa misma realidad, en su origen más hondo y oscuro, produce el vómito más hondo y alto. Pienso en creadores cuya vida ha sido escribir hasta el tuétano, por poner el más cercano ejemplo, novelas barrocas muy bien armadas, una permanente exploración del lenguaje en una veintena de poemarios, ensayos prístinos y de categoría celestial donde contar lo vivido y leído, si al lado ponemos el mamotreto y ocurrencias de Margarit, la diarrea está asegurada. No hay por dónde coger el asunto, amigos, lo ya dicho: ni orejas ni rabo.

Mensaje último a los jóvenes poetas españoles y latinoamericanos: hagan amigos, muchachos, amigos y más amigos, ahí está el petróleo de la galerna a toda máquina por la charca mefítica. Roben en casa el dinero que no tienen para invitar a copas. Pongan el culo si es menester. El viejo arte de trepar por la cucaña –jamás se fue- ayuda a subir escalones hasta el sillón de mayor tronío donde el genio se magnifica. Lo dijo Valle-Inclán, acalambrado y resplandeciente en ese poema sin fin que es Luces de bohemia: “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”. Un poeta de tercera, estimable y simpaticón, memorable y bonachón pero de tercera, con el Nobel en español por ventolera y maneras ajenas. La risa lleva a pura ley de gravedad: cagarse y mearse encima del huracán, sin poder contener ningún esfínter ni dejar el descojone.

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  • Un chiste malo: el Cervantes a Joan Margarit

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    11046 | Grant Phillips - 19/12/2019 @ 18:47:33 (GMT+1)
    Totalmente de acuerdo, y quienes apreciamos la poesía y la filosofía aut-énticas lo sabemos... Antaño, hasta hace medio siglo, aún había POETAS que MORÍAN por su ARTE. Ahora hay prostitutos crematísticos que VIVEN del PSEUDOARTE componiendo MIERDA... Dan ganas de coger el hacha que Antonin Artaud escondiese en el bosque...
    10746 | Tomás Garro - 17/11/2019 @ 14:01:45 (GMT+1)
    Mi enhorabuena al autor del artículo. No se puede decir más alto ni más claro. Estamos ante una vergüenza que salpica a los descerebrados (en el mejor de los casos), que han tenido la ocurrencia, a las instituciones ponen a gente así ante esa responsabilidad, y al final a todos los sufridos hablantes de un idioma que no se merece esto. No se van a reír poco por el mundo cuando les traduzcan las "ocurrencias" de nuestro "estandarte cultural".

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