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TENIS

ATP Finals. Tsitsipas se proclama Maestro y patrón de la nueva generación

ATP Finals. Tsitsipas se proclama Maestro y patrón de la nueva generación
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domingo 17 de noviembre de 2019, 21:54h
Remontó, sufrió y salió a flote en una intensa final ante Thiem que puso en pie a la tribuna londinense.

Stefanos Tsitsipas hizo historia este domingo en el O2 de Londres. Se proclamó Maestro al ganar a Dominic Thiem en la final del ATP Finals, conquistando el torneo que congrega anualmente a los mejores de la temporada por vez primera para Grecia. Lo hizo exhibiendo una dureza mental sobresaliente, al tener que remontar y que mantener la tensión competitiva cuando el físico fallaba en el último set. El marcador de 6-7(6), 6-2 y 7-6(4) expuso a las claras el pelaje intenso del duelo.

A sus 21 años aprobó el examen de in jugador austríaco mucho más experimentado -a sus 26 años-. El heleno, que curiosamente venció en 2018 las Finales ATP Nueva Generación en Milán, se convirtió en el jugador de menos edad en alzar este trofeo desde que el australiano Lleyton Hewitt triunfó en 2001 en Sydney, con 20. Y descorchó el champán tras legitimarse como uno de los nombres gruesos del relevo generacional. No obstante, eliminó a Roger Federer en semifinales y sólo perdió un partido en la capital británica -el jugador ante Rafael Nadal en la primera fase-.

Dos horas y 35 minutos estuvieron batallando Thiem y el ateniense en un encuentro guadianesco. El centroeuropeo parecía haber dado un golpe anímico a su rival al vencer el primer set en el desempate -en una manga que duró 65 minutos-, pero Tsitsipas demostraría estar hecho de la pasta de los mejores al resurgir en el segundo periodo amontonado breaks y juegos, relegando al austríaco a bajar sus revoluciones y esperar a jugársela en el tercer set.

A pesar de ser novato en el torneo, fue el mejor mentalmente


El heleno, que será quinto mejor tenista del planeta este lunes, manejó sus emociones a pesar de su condición de novato. La estadística le colocaba en el más joven finalista de este torneo desde el argentino Juan Martín del Potro (2009) y en el más precoz en llegar a la final como debutante desde Jim Courier (1991), pero nada de eso le pesaría en el momento clave. Se añadiría a la lista que conforman John McEnroe (19 años y 11 meses), Pete Sampras (20 años y tres meses), Andre Agassi (20 años y tres meses), Hewitt (20 años y nueve meses) y Boris Becker (21 años y 13 días) como los Maestros más jóvenes de la historia.

El crecimiento -que no explosión- de Tsitsipas se medía a la consistencia de Thiem. El primer venía de ganar dos de sus tres títulos en este curso, mientras que el austríaco había disputado ya dos finales de Grand Slam, en Roland Garros (2018 y 2019) y ganado a Nadal, Federer, Novak Djokovic y Andy Murray en múltiples ocasiones. Por todo ello se preveía un partido ajustado e interesante. Y así fue. El desarrollo del relato describiría un cuerpeo rebosante de exigencia.

Y, retomando la narración, el desempate del primer set sentaría peor al ganador, pues Dominic -cuarto de la ATP- sufriría un bajón físico. Se pronosticaba un partido largo en el que la resistencia agónica del griego dominaría y tal hipótesis tomaría forma desde el inicio de la segunda manga. No obstante, Stefanos afiló su saque (conectó nueve aces) y sólo concedería un break en todo el evento. Y las tres roturas que dejó escapar el centroeuropeo mezclaron con una entrada en ignición del ateniense que empató la final en 26 minutos -se puso 4-0 a las primeras de cambio-.

Tsitsipas y Thiem alternaron su dominio hasta en el tie-break final


En consecuencia, las espadas se volvieron a subir y a equilibrar en el set definitivo. Tanto ascendió la temperatura que el juego inicial de la tercera manga se pelearía como si de la misma final se tratara. Se lo llevó Thiem, pero quedó tan cansado física y mentalmente por ese esfuerzo -en la defensa de su servicio- y que permitió a Tsitsipas remontar y colocarse con un 3-1 peligroso. Mas, Dominic no tiró la toalla, se aferró a su tenis y empataría antes de fijarse en ventaja con 6-5. La presión pasó a ocupar los hombros del griego, quien tragó la rabia por algunos errores impropios y forzó el tie-break que definiría al campeón.

Con el público en pie, el desempate correspondería con lo ingobernable de la cita. Tsitsipas se escaparía hasta el 4-1, pero Thiem empató a cuatro. Y en el intercambio nervioso acabaría por lucir más compostura el novato de 21 años, paradójicamente. Ganó tres puntos seguidos y se apuntó una gesta meritoria, amén de certificar a su nombre un 2,65 millones de dólares y 1.300 puntos ATP. Colocándose, hasta que se demuestre lo contrario, como una de las banderas que heredarán la pompa que han monopolizado Federer, Nadal y Djokovic durante más de una década.

Terminado el derroche, el griego expuso en la entrega de trofeos su entusiasmo. "Me gustaría empezar felicitando a Dominic. Has sido una inspiración, no solo para mí, si no para muchos otros jugadores, estoy seguro, y para todo el mundo que ha venido a vernos", explicó. "Hemos tenido una fantástica batalla en la pista. Hace nuestro deporte mejor. Has tenido una gran temporada. Enhorabuena por ello y por todo lo que has trabajado", avanzó en su discurso.

Más aliviado que feliz


Y prosiguió describiendo lo vivido como "una montaña rusa" que le dejó más "aliviado" que feliz. "Este torneo ha sido increíble, vosotros lo habéis hecho muy emocional. Nunca he recibido tanto apoyo en un escenario como este", concluyó antes de acudir a una rueda de prensa en la que repitió que "fui invitado por la ITF para venir y ser un 'sparring' aquí en las Finales. Creo que mi primer entrenamiento fue con Dominic. Es increíble. Es increíble, y ahora nos hemos enfrentado en la final".

Sería preguntado por su futuro con respecto a los Grand Slams. "Ojalá pudiera predecir el futuro. No puedo predecir el futuro. ¿Crees que podría predecir que estaría en las semifinales del Abierto de Australia, el primer Grand Slam del año? Estaba pensando que podría pasar más tarde. Sucedió dos semanas después de que lo dijera en la prensa. No recuerdo a quién, cuando me preparaba en Dubai, y resultó totalmente inesperado. La cosa es que si me pongo en un estado de ánimo para ganar un Grand Slam ahora no funciona de esta manera. Rafa (Nadal) lo dijo en el pasado: 'No estoy jugando para ganar el torneo, estoy jugando para ganar todos y cada uno de los partidos que estoy a punto de jugar'", proclamó. Tsitsipas, que acumuló en 2019 54 victorias y 25 derrotas, se despidió subrayando que "no hay que viajar demasiado en el futuro cuando se juega un torneo, porque no siempre va a salir como tú quieres que salga".

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