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TRIBUNAL

Tito Montero: luces, cámara, acción

lunes 18 de noviembre de 2019, 20:10h

“Las luces de Europa no permiten ya, Señor, que las naciones sean gobernadas como posesiones absolutas de los reyes. Los pueblos exigen instituciones diferentes...”. Voz en off del director. La mirada se expande hacia personajes, acontecimientos y proclamas ligados a la lucha contra el absolutismo, a finales del siglo XIX. Las ideas del ilustrado Jovellanos alumbran, tras su muerte, la Constitución de 1812. La sublevación de otro asturiano en Cabezas de San Juan busca, con todas las fuerzas de sus pulmones, que el rey Fernando VII vuelva a la senda constitucional. Las películas valientes traen el dolor, las vidas desmoronadas, las ruinas de las creaciones. El periodista y cineasta Tito Montero (Oviedo, 1978) presenta en el FICX 57 Un fantasma recorre […] queriendo resolver un viejo agravio, nada como los peces en las aguas turquesas del pasado, siente un ahogo al hablar de las injusticias que no dan media vuelta ni desaparecen entre la noche. Compite este año en la Sección Oficial de Cortometrajes. Es capaz de enfrentarse a sus propias conclusiones, arrastra los pies junto al espectro de Rafael del Riego, lleno de asombro, atónito, dándose cuenta de lo que significa todo. Camina lentamente, se fija en una transformación cuando enciende la lámpara y mira el reloj, conoce su vida sin palideces de pensamientos. Recuérdese que el pensamiento siente náuseas ante el juego político y las ansias de poder. Todo pensamiento es fruto de una experiencia personal. Un pensamiento que se rebela contra las normas nos concede una armonía con nosotros mismos. El pasado es un perro blanco que no está muy blanco sino pardo de barro y polvo. Las manos no acarician los rostros, los jóvenes dejan de mirar, el mundo ya no les mira. Este proyecto revela misterios que no son misterios. La fotografía corre a cargo de Juan A. García, la post- producción de imagen y sonido, de Dani Álvarez y Rubén Morillo, la producción está hecha conjuntamente con Bárbara Munárriz.

Varios sueños salen a empellones mientras Tito Montero me habla en primer lugar del absolutismo con una gorra de cazador con orejeras. En el Museo de las Bellas Artes de Asturias se enfrentan, sin señales externas de timidez, dos cuadros: “Retrato de Fernando VII” y “Retrato de Jovellanos con el arenal de San Lorenzo al fondo”. Las pinturas son capaces de expresar lo que no seríamos capaces de expresar con palabras. La lucha liberal es un carburante cuestionado. Le digo que me cuente su vida en relación con su obra: “El olvido es el origen de nuestra despolitización, como pueblo. Sin narración, sin discurso, la idea de comunidad se difumina. Mi obra es mi manera de tomar postura ante esa peligrosa realidad e intentar combatirla. El proceso también supone un modo de relacionarme con el mundo”. Hace préstamos de los que se arrastran a su habitación, lo que es sinónimo de progreso: Yasujirō Ozu, Orson Welles, Ingmar Bergman… Los cuadros pueden curar al hombre de la crueldad siendo prisioneros en un museo de culpas, temores y escrúpulos convencionales. Goya no representa el ingenio penetrante de Rafael del Riego, su honestidad en una vida auténticamente caótica. La multitud está arremolinándose alrededor de lo destartalado que nunca limpiará toda lágrima de los ojos.

El joven cineasta escribe a lápiz en las hojas arrancadas de su cuaderno la palabra “repetición”. Pienso en Enrique Vila-Matas: “¿Llegamos en la vida a hacer algo que no sea la repetición de algo ya previamente ensayado y realizado por quienes nos precedieron? La repetición es en el fondo un tema inabarcable que puede convertir en ridículo cualquier intento de captarlo plenamente”. Danny, el niño de El resplandor, volvía tras sus propias huellas, sabía que volver sobre sus pasos y entenderlos le haría llegar al fondo del asunto como una bala. Sé que Kubrick –le pregunto a Tito- lo dejó dicho: Cuánto podríamos apreciar hoy La Gioconda si Leonardo hubiera escrito en la parte inferior del cuadro: “Esta mujer está sonriendo porque tiene los dientes careados” o “porque está escondiendo un secreto de su amante”. Hubiera quitado la apreciación del que lo contempla pero… ¿cuál es la interpretación del significado de Un fantasma recorre […]”. Tito me responde: “Escribe Foucault: ‘El movimiento por el cual un hombre solo, un grupo, una minoría o un pueblo entero dice: No obedezco más y echa en la cara de un poder que estima injusto el riesgo de su vida, ese momento me parece irreductible, porque ningún poder es capaz de hacerlo absolutamente imposible’. Los liberales de comienzos del XIX, Riego como mito, fueron antisistema. Muchas de esas personas que creyeron posible la transformación eran asturianas y eso no es baladí. Hay que reivindicar su legado. Se rebelaron contra las normas que establecía la sociedad en la que vivían en defensa de otras más justas. El cine debe proponer discursos alternativos a los del poder, contrahistorias que generen pensamiento crítico”.

Sé que Tito Montero creció en Oviedo, no odia las novelas gruesas ni la ilusión. El título del cortometraje que presenta proviene de Un fantasma recorre Europa… el Manifiesto de Marx y Engels de 1848 sin maquillaje ni embellecimientos. El que toma nota de suficientes datos, acaba poseyendo la verdad. Le gustan los Espectros de Marx, de Jacques Derrida. Algo así dijo Derrida en Papel máquina: “El ciudadano responsable ha necesitado mucho valor para analizar las evoluciones y tratar de actuar evitando las trampas”. El ciudadano responsable, créanme, mira hacia atrás sin que se le ocurran ideas diabólicas, va vestido en el presente ligero como una gasa. La Historia se puede desanimar fácilmente, dudar de sus poderes, desconfiar de ellos, pero Tito Montero ve caminar a Riego hacia nosotros desde la oscuridad más absoluta hacia la zona iluminada por la puerta entreabierta, su lucha revolucionaria contra el absolutismo está nerviosa como alguien en estado febril. A Fernando VII sólo le preocupaba su papel, su falsedad, como un abismo. Las ideas ilustradas continúan hablándonos en voz baja, quieren dar violentos tirones de máscaras. “Busco un cine que se posicione respecto a la historia y que sea capaz de generar pensamiento. La ética reside en el forma. El punto de vista y la puesta en escena que establece el cineasta evidencian su posición moral. La búsqueda de estética es problemática, puede generar un abuso de esa forma y anular la postura ética y política” –ha dicho debatiendo si la literatura y el cine pueden existir sin moral.

La realidad no es un cuento de hadas ni un encantamiento. No está fuera de la vida. Y no dejar atrás la creación consiste en tomar partido. Para Truffaut –acabo ya- no habría que hablar de fracasos ni éxitos, sino de impresión de fracaso e impresión de éxito. ¿Es tu estilo?: “Lo que entendemos por éxito lo establece el poder. Debemos sublevarnos intelectualmente y reconfigurar su significado si aspiramos a alguna posibilidad de transformación. Construyo desde la derrota, desde lo frágil, desde debilidad orgullosa”. Tito Montero desea convocar espíritus en su descanso de las tensiones cotidianas, esto le hace un director excelente, más grande que los demás directores subiendo una agotadora escalera con escalones altos hacia cielos negros con huellas de grandes pisadas.

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