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TRIBUNA

El Brexit y la atmósfera

Juan Carlos Barros
miércoles 20 de noviembre de 2019, 20:05h

Con el Brexit lanzado como un cohete a la atmósfera, tras dos frenazos para coger carrera, hemos entrado en una segunda era espacial que no es mas que una repetición de la primera, cuando a mediados del siglo pasado la URSS y los EEUU tiraban cohetes desde la Tierra, inventaron las reuniones en la cumbre y también cuando empezaron a celebrar otras reuniones más cercanas a la tierra, o sea al suelo, pero con más atmósfera, como sucedió en la American National Exhibition en Moscú en 1959.

En esa exposición, Richard Nixon y Nikita Khrushchev tuvieron una conversación improvisada de pie ante un modelo de cocina norteamericana llena de electrodomésticos y se dijeron lo que opinaban sobre la civilización occidental en general en una atmósfera difícil de igualar en el sistema bipolar, tanto que se puede citar como ejemplo de decirse la verdad sin perder la amistad.

El Brexit es el nuevo escenario de exposición del modelo occidental, solo que ahora los electrodomésticos se han vuelto herramientas jurídicas. No hay nadie que innove tanto jurídicamente como la Unión Europea. Hemos pasado de la superioridad tecnológica a la superioridad jurídica, pero la artificialidad legal convencional es como los fuegos artificiales, fáciles de lanzar, pero que luego despliegan una variedad de formas y colores en absoluto sugeridos por su forma original. Cualquiera que no sea europeo estará asombrado con las complicaciones de las negociaciones del Brexit.

La lección de aquella primera era para el debate que ahora se nos plantea, aunque a primera vista no se vea, sobre la civilización europea con el Brexit, no es solo que cualquier parte es buena para dialogar, lo mismo una cima que una cocina, sino, sobre todo, que lo superior no son los electrodomésticos ni las palabras, que se las lleva el viento; lo superior de verdad, lo que está encima es la encimera, o sea la atmosfera, y sino ahí va la prueba:

Nixon.- Quiero mostrarle esta cocina, es como las que hay en nuestras casas en California (señala un lavaplatos).

Khrushchev.- Tenemos de estas cosas.

Nixon.- Éste es el último modelo, del cual se han fabricado miles de unidades para su instalación en las casas. En Estados Unidos queremos hacer la vida más fácil para las mujeres.

Khrushchev.- Esa actitud capitalista hacia las mujeres no existe bajo el comunismo.

Nixon.- Creo que esa actitud hacia las mujeres es universal… Cualquier trabajador metalúrgico en Estados Unidos puede comprarse una casa de éstas, ganan 3 dólares a la hora y esta casa cuesta alrededor de 100 dólares al mes con un contrato de 25 a 30 años.

Khrushchev.- Las casas americanas están hechas para que duren solo 20 años, de modo que los constructores puedan venderles otras casas nuevas después.

Nixon.- Las casas americanas duran más de 20 años, pero incluso así, después de 20 años muchos americanos quieren una casa nueva o una cocina nueva. Las cocinas se vuelven obsoletas con el tiempo y el sistema norteamericano está pensado para sacar ventaja de las nuevas tecnologías.

Khrushchev.- Esa teoría no hay quién se la crea. Hay cosas que nunca se pasan de fecha, las casas por ejemplo y los muebles, bueno quizá los muebles sí, pero las casas no. He leído mucho sobre Estados Unidos y las casas americanas y no creo que esta exposición y lo que usted dice sea estrictamente cierto.

Nixon.- Bueno, eso…
Khrushchev.- Espero no haberle insultado.

Nixon.- Me han insultado expertos. Hablamos en un tono de buen humor y siempre con franqueza.

Khrushchev.- En Rusia todo lo que hay que hacer para tener una casa es haber nacido allí. Con eso ya tienes derecho a una casa. En Estados Unidos si no tienes dinero, tienes derecho a escoger entre dormir en una casa o en la calle.

Nixon.- Percibo que se expresa vd. con mucha claridad y energía.

Khrushchev.- Ser enérgico no es lo mismo que ser sabio.

Nixon.- Esta exposición no está pensada para que le gente se quede pasmada viéndola, sino para suscitar el interés… la diversidad, el derecho a escoger… nosotros no tenemos un centro de decisión en la cúspide del gobierno.

Khrushchev.- Nunca estaré de acuerdo con vd. en cuestiones políticas. Por ejemplo a Mikojan (Anastás Mikoyan, viceprimer ministro soviético) la sopa le gusta muy picante, a mí no, pero por eso no dejamos de hablarnos.

Nixon.- Vds. pueden aprender de nosotros y nosotros de Vds., debe haber un intercambio. Dejar que la gente escoja el tipo de casa que quiere, el tipo de sopa que quiere y el tipo de ideas que quiere.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

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