Los Estados Unidos de América han impuesto la pax americana en todo el mundo con un alto coste militar: el 14% de su presupuesto. La Unión Europea se permitió competir con el Imperio y comprometió su moneda internacional. Estados Unidos ordenó a su principal colonia en el mundo -el Reino Unido de la Gran Bretaña- que abandonara Europa para fragilizar a su competidor.
La operación no ha resultado fácil pero la gran victoria electoral del jueves ha sancionado la voluntad de la nación americana. Sin el Reino Unido, Europa pierde a su primera potencia militar y a una de sus grandes cinco naciones. Quedan Alemania, Francia, Italia y España y una veintena de países, algunos de gran relieve, como las mejores monarquías democráticas del mundo: Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Luxemburgo…
El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha lanzado las campanas americanas al vuelo. Robustecerá inicialmente a Gran Bretaña con un acuerdo comercial preferente y dispondrá de sus Fuerzas Armadas. Una gran operación de fondo que, sin duda, demostrará a Europa quién manda en el mundo y enseñará a los europeos a no competir en determinados aspectos, como la moneda internacional, con Washington.
Grecia no podía salir de Europa porque, a pesar de su pequeñez, es el alma histórica del Viejo Continente. Inglaterra no debió abandonar la UE porque deja a los europeos huérfanos sin la gran potencia que durante dos siglos encabezó con renglones torcidos el Imperio del mundo y la pax británica. Estados Unidos, en fin, es el gran vencedor de las abrumadoras elecciones celebradas en la más prestigiosa de las democracias del mundo.