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TRIBUNA

Cacharros

domingo 15 de diciembre de 2019, 19:33h

Antes de que la Unesco declarara a la cerámica de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, los nombres de Sevres, Talavera o China denominaban a la delicada y hermosa cacharrería de muchas partes del globo. Y sin esa declaración todavía, eran ya un auténtico patrimonio artístico de alcance universal; un embajador idóneo para representar a esta tierra en todo el orbe. Tradicionalmente, el azul puro y el verde rural conformaron los colores vivos e intensos de la alfarería toledana en un empeño por mimetizar el discurrir del Tajo entre jaras y tomillos. Ambos tipos de cerámica se revelan como un mosaico de preciosas piezas con tonos elegantes y matices austeros.

En la historia de ambas villas ocupa un lugar destacado la artesanía del barro. Con barro se elabora el cacharro. Artesanía popular en su triple faceta: utensilio doméstico, ornamento decorativo y producto comercial. La cerámica ha dado en ambos lugares sobresalientes artistas y ha proyectado al mundo estilo, figuras y tonalidades artesanas. Fabricar cacharros constituye en estas tierras del Tajo un goce y un modo de vida. El artista se deleita al crear y se siente orgulloso de su creación. El industrial asegura el sustento de los suyos y con su negocio aporta riqueza y dinamismo a su entorno. El obrador, el horno de leña árabe, hoy arrumbado por el avance tecnológico y los modernos hornos, los atifeles, el baño y los pinceles son piezas sin las cuales no se puede componer el puzzle de la historia de Toledo. La loza de El Puente del Arzobispo y de Talavera de la Reina ha entrado ya en la historia cultural de la Humanidad.

Pero, además del arte, hay otros dos factores que configuran la trayectoria vital de ambos municipios: camino y devoción. El nacimiento e historia de El Puente y, en parte, también de Talavera, han estado ligados permanentemente a la peregrinación al Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Fue éste, santuario nacional y atracción de creyentes en tiempo de los Austrias, comparable en muchos aspectos a Santiago de Compostela. La devoción y la veneración con las que miles de peregrinos acudían al Monasterio de Guadalupe hicieron camino, abrieron camino. También, la devoción de sus habitantes, devoción, principalmente mariana, a la Virgen de Bienvenida y a la Virgen del Prado. Porque la cerámica es dedicada como ofrenda al Señor, a la Virgen y a los Santos.

Hay un viejo dicho en El Puente del Arzobispo que revela una sutil, casi imperceptible, pero intensa vinculación existente entre la artesanía del barro y la creencia religiosa. “Oficio noble y bizarro entre todos el primero pues en la industria del barro Dios fue el primer alfarero y el hombre, su primer cacharro”.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    11010 | Raúl Mayoral Benito - 16/12/2019 @ 11:20:58 (GMT+1)
    Gracias a usted, Bienvenido. En efecto, la conozco. Soy talaverano de nacimiento y con profundas raíces puenteñas.
    11009 | Bienvenido Carrasco Fletes - 16/12/2019 @ 10:52:47 (GMT+1)
    Agradecido por su valioso comentario y reconozco que entiende y conoce perfectamente la dinámica de la cerámica de El Puente del Arzobispo y Talavera

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