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FINAL

Mundial de Clubes. El pedigrí del Liverpool vence al fútbol del Flamengo | 1-0

Mundial de Clubes. El pedigrí del Liverpool vence al fútbol del Flamengo | 1-0
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domingo 22 de diciembre de 2019, 01:13h
Un gol de Firmino en la prórroga entregó el premio al conjunto europeo, que fue mejor en el global del partido. La calidad brasileña se apagaría con su físico.

Liverpool y Flamengo se reunieron este sábado en el estadio Internacional Khalifa de Doha, capital de Catar. El motivo era, ni más ni menos, el cetro del Mundial de Clubes. No muchas ediciones de este torneo habían visto un partido entre dos clubes que jugaran tan bien al fútbol ofensivo, con lo que se pronosticaba un espectáculo. Los brasileños vencieron en la Libertadores ofreciendo un juego muy colorido y los ingleses se coronaron en Europa subrayando la mezcla más fluida vista entre el ritmo y la técnica. Reeditaban, en todo caso, una batalla por el trono intercontinental celebrada en 1981.

Jürgen Klopp, que está paladeando la cima de su obra con sus pupilos dominando la Premier League, hubo de lidiar con las bajas de el zaguero Matip y el centrocampista Fabinho. Arribaban tocados el Balón de Plata Virgil Van Dijk y Wijnaldum, mas el central sería titular, como referente de una zaga redondeada con Joe Gomez y los excelsos laterales Alexander-Arnold y Robertson. Por delante, se desplegaría el 4-3-3 característico, con Keita, Henderson y Oxlade-Chamberlain en la medular y Sadio Mané, Firmino y Mohamed Salah, en punta. Esperarían turno nombres como Divock Origi, Adam Lallana, Xherdan Shaquiri o James Milner. Alisson trataría de ser un cerrojo.

Jorge Jesús, en su caso, se reivindicó en América como un estratega capaz de uniformar de mentalidad ganadora -también ha alzado el Brasileirao- a una institución sedienta de gloria internacional tras casi 40 años de sequía. El portugués gozó de toda la profundidad de su plantilla y reprodujo el sistema y la idea que desataron el paroxismo entre los más de 40 millones de simpatizantes del 'Fla'. El español Pablo Marí y Rodrigo Caio cobijarían al meta Diego Alves; Rafinha y Filipe Luis ejercerían de carrileros, con Willian Arão como ancla y Gérson, Éverton Ribeiro y De Arrascaeta generando desborde. Bruno Henrique y Gabriel Barbosa 'Gabigol' -que suman más de 70 goles en 2019- portarían la jurisdicción del remate.


La pelota echó a rodar dando testimonio inicial de lo esperado: un reto de líneas adelantadas y combinaciones aceleradas, con mucho espacio por explotar si se superaba la ardorosa presión ajena. Examinarían talento y rigor dos conjuntos que multiplican su disfrute en vuelo y también son capaces de gustarse en estático, desde la elaboración paciente. El interesante prólogo, en todo caso, contempló la exposición explícita del plan británico: dictar el ritmo del Viejo Continente. Desde ese galope casi pescan temprano.

Un total de 39 segundos tardó Henderson en mandar un pase en profundidad que dejó a Firmino en mano a mano con Diego Álves. El delantero perdonó, rematando por encima del larguero. Y respondería el 'Mengao' con una combinación entre Éverton Ribeiro, Bruno Henrique y De Arrascaeta que el uruguayo culminó con un derechazo sin tino -minuto 3-. Sin embargo, la jerarquía física y energética 'Red' se impondrían y Keita y Alexander-Arnold amenazarían a la portería rival con seriedad antes del décimo minuto. El mediocentro africano chutó arriba una asistencia de Salah -que ganó la espalda en otro envío largo y quirúrgico de Henderson-, mientras que el lateral encañonó un latigazo desde la larga distancia que lamió el poste.

Tragado el susto, el bloque de Río de Janeiro reaccionaría abrazando su adn. Acapararía la redonda por medio de circulaciones ampliadas y horizontales, destinadas a anestesiar la trama. No detectarían con facilidad los pasillos para el veneno entre líneas del que se alimentan Bruno Henrique y 'Gabigol', pero se trataba de sobrevivir e ir ganando peso en el gobierno. Y lograron discutir la posesión y decretar un centrocampismo que congeló a las revoluciones inglesas. Salpicando de imprecisiones al vibrante ir y venir tempranero. La táctica anudó a la ambición y el cálculo de riesgos tomó la escena cuando se cruzaba la media hora.


Salah y Manè yacían tan descontextualizados como 'Gabigol' o Bruno Henrique, si bien este último dañaba desde su movilidad y siempre tras robo -aunque desprovisto de compañía y acierto en el último toque-. Los dos dibujos no entregarían territorio, elevando al máximo a exigencia de calidad en el pase y la concentración de todas las piezas. La altura del cuerpeo entre los dos mejores onces del planeta en este curso correspondía con la expectativa. La valentía y coordinación posicional corroboraba el trabajo de los entrenadores y la clase individual aguardaba a explotar. En coherencia, los distinguidos carrileros, fundamentales en el ataque de los dos clubes, empataban en intrascendencia. Las coberturas en fase defensiva funcionaban a pleno rendimiento.

La aproximación hacia el intermedio aparentaría un pelaje más favorable a un Flamengo pleno de personalidad, que ya la sacaba desde atrás sin dudas, con Arão, Filipe Luis y Rafinha ayudando a los zagueros. El decantar encontró que el Liverpool, incómodo con balón, mutaría a un rol especulador que reservaría fuelle para lo venidero, limitándose a ejecutar un cierre intensivo en cancha propia. Y en ese devenir, propio de un pentagrama cada vez más frío, mandaría más el oficio y la competitividad que la alegría ofensiva. La producción atacante no pasaría, en este tramo, de una montonera escueta e inocua de centros laterales. Jorge Jesús se apuntaría una victoria parcial: desactivó el timón oponente provocando el naufragio de Keita y Oxlade-Chamberlain. Cortocircuitando, con pausa en la concatenación de pases, la electricidad sistémica europea. Le faltó inquietar a Alisson -sus punzones, Éverton Ribeiro y De Arrascaeta, no asomaban en la mediapunta-.

No movería sus piezas Klopp -tampoco su homólogo-, a pesar de ver apocada a su hoja de ruta. Mas al minuto y medio de la reanudación dio frutos el renacer de su presión agresiva y un robo adelantado gestaría la oportunidad del envite. la pelota cayó en las botas de Henderson y el capitán brindó un pase aéreo que Firmino usó para alzar un sombrero sobre Caio y embocar un remate angulado que escupió la madera. Y en el 50 Alexander-Arnold llegó hasta línea de fondo, centró y Salah remató rozando el primer palo. La sobrevenida actitud familiar de la delegación de Anfield susurraba un nuevo volantazo en la trama. De repente no había tiempo para el respiro y Manè no llegó por poco al pase que interceptó Diego Alves, en salida apresurada.

Entonces, cuando achicaba el 'Fla', gritó protagonismo el ausente 'Gabigol' -pichichi de la Libertadores-. Primero, conectó cerca del travesaño un pase de Bruno Henrique y, en segundo término, desgastó los guantes de Alisson con un aguijonazo producto de la asistencia vertiginosa de De Arrascaeta. Se desperezaban las sinfonías de vanguardia tan afamadas. Sin embargo, el electrónico no se movería en ese respingo. Y tampoco en la transición inventada por la lectura de juego de Salah -aglutinó para dividir- que confluyó en zurdazo cruzado de Robertson -minuto 57-. Los fuegos artificiales estaban ahí, listos para que el tacticismo les diera permiso.

Se asentaría la iniciativa 'Red', promocionada por la precipiación rival -los brasileños perdieron la seguridad en la elaboración y jugarían en largo- y el afilar incipiente de los desmarques de Salah, Mané y Firmino. Y los guerreros de Jorge Jesús se negarían a encerrarse y asumir un papel pasivo. Quisieron sacarse de encima tal percepción alzando sus líneas con gallardía y volverían a hacer caja: ajustaron sus desequilibrios tras pérdida para jugar en territorio británico y recobrar el pretendido pastoreo. Y De Arrascaeta conectaría de nuevo con 'Gabigol' para el zurdazo desviado del punta que vino a confirmar la semejanza técnico-táctica y anímica de los dos colectivos.

A falta de 20 minutos para la conclusión se comprimiría otra vez la relación de fuerzas. Éverton Ribeiro, Gérson y De Arrascaeta generaban con más seguimiento que el falto de ayudas Henderson. Y rápido se traduciría esta modificación en un centro del insistente Bruno Henrique -en magnífico duelo con un Alexander-Arnold amarrado en ataque- y la chilena de Gabriel Barbosa que aseguró Alisson. El 'Mengao', como ante River Plate, subrayaba su sangre combativa, remarcando la incertidumbre como el parámetro más justo para un desenlace en el que participarían 'Vitinho', Diego Ribas y Lallana -por un apagado Ribeiro, el vaciado De Arrascaeta y un desacertado y lesionado Oxlade-Chamberlain-.


La sombra de la prórroga planearía con incidencia en el juego. Exponerse en este punto de minutaje constituyó una prioridad no asumible por ningún cuerpo técnico. La juventud de Robertson y Alexander-Arnold no batiría a la veteranía de Filipe Luis y Rafinha, circunstancia descriptiva del trabajado planteamiento brasileño. El cansancio, para más inri, vistió de utópica la implementación de presiones volcánicas y únicamente el cauce del centro lateral inglés supondría algo de inquietud en los arcos: Van Dijk cabeceó fuera de diana dos córners -minutos 77 y 88-, Alexander-Arnold enchufó una volea flácida desde el pico de área -minuto 81- y el remate de Salah se estrelló en Pablo Marí -minuto 84-. El 'Fla', superado en el derroche, se contentó con ganar el minuto 90. Y, por enésima vez, llegó a la orilla en su pretensión. Con una mano maravillosa de Diego Alves al derechazo de Henderson -minuto 86- y una escapada de Manè que abortó, in extremis, Rafinha -el VAR anuló la señalización del presunto penalti, en el minuto 93, dejándolo en acción sin falta sobre la flecha africana- que bajaron el telón de manera dramática.

En el tiempo extra se reiniciaba una inercia que visualizaba más enteros a los futbolistas británicos. La armonía de la circulación latinoamericana se había diluido hasta quedar enterrada y el tridente 'Red' lucía más resuelto. Su proyecto pasaba por conducir a sus contrincantes a un ritmo en el que no están acostumbrados a competir y en el cara a cara determinante resplandeció lo físico como la raíz de todo lo demás. Los brasileños, erosionados, no se desempeñaban cohesionados. Y el mediocampo inglés salivaba en cada transición. Sin gasolina, la pericia de Jorge Jesús se nublaría -excepción hecha del regate de 'Vitinho'-, pero no bajaría la altura de su dibujo. En la otra trinchera, la consistencia del rodillo de Klopp golpearía, imperial. Y en el minuto 99 Mané rompió a su marca con un desmarque que detectó Henderson. El excelso extremo contemporizó y cedió para la llegada de Firmino, que inauguró el marcador tras sentar a Caio y a Diego Alves.

La contrarreloj del Flamengo nació complicada: Alves salvó a los suyos en el minuto 101, sacando de la escuadra un zurdazo de Salah, que había puesto la guinda a otro contragolpe sin oposición. El que fuera portero del Valencia también tapó un derechazo a Van Dijk, al tiempo que comparecían Milner, Lincoln, Origi, Shaqiri y Berrio -por Keita, Gérson, Firmino, el MVP Salah y William Arão-. Dos únicos disparos -uno muy desviado de 'Vitinho' y el otro al lateral de la red de 'Gabigol', siempre en acciones de pizarra- no respaldarían la urgencia de convulsión carioca. Es más, Diego Alves voló para repeler la falta lanzada por Alexander-Arnold en el 115. Lincoln desperdiciaría la aproximación postrera desde el punto de penalti y la tensión y la experiencia del Liverpool sembrarían su título Mundial de Clubes con interrupciones, anestesia en la creación y una jerarquía mental irrefutable. Su mandato, en términos generales, les hizo merecedores de esta vuelta de tuerca gloriosa.

- Ficha técnica:

1. Liverpool: Alisson, Alexander-Arnold, Virgil Van Dijk, Joe Gomez, Andrew Robertson; Jordan Henderson, Keita (m.100 James Milner), Oxlade-Chamberlain (m.75 Adam Lallana) ; Mohamed Salah (m.121 Xherdan Shaquiri), Roberto Firmino (m.105 Divock Origi) y Sadio Mané.

0. Flamengo: Diego Alves; Rafinha, Rodrigo Caio, Pablo Marí, Filipe Luís; Gérson (m.102 Lincoln), Willian Arao (m.120 Orlando Berrío), Giorgian De Arrascaeta (m.77 'Vitinho'); Éverton Ribeiro (m.82 Diego), Bruno Henrique y Gabriel Barbosa 'Gabigol'.

Goles: 1-0, m.99: Firmino.

Árbitro: el catarí Abdulrahman Al Jassim amonestó a Mané (m.46), Salah (m.81), Vitinho (m.90), Firmino (m.100), Milner (m.105) y Diego (m.112).

Incidencias: final del Mundial de Clubes jugado en el estadio Internacional Khalifa, en Doha, capital de Catar. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuvo presente, entre otras autoridades.

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