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FRACASA MEJOR

La vida de los otros (I) Luis Antonio de Villena

Miguel Ángel Gómez
lunes 23 de diciembre de 2019, 20:07h

Se acerca el final del año y quisiera hablarles primero de unas palabras de Randall Jarrell que esta misma mañana pensé que debería garrapatear con tiza en la pizarra acercándome a hurtadillas, porque realmente me conmueven por su fuerza emotiva, el apasionamiento de su expresión. Ya se sabe: muchas citas son ágiles como una cabra, ligeras como el aire, ansiosas como un fauno: “Un buen poeta es alguien que, pasando una vida entera en el exterior expuesto a todas las tormentas, consigue hacerse fulminar cuatro o cinco veces por el rayo”. Me gustan los poetas seguros de sí mismos, que no parecen confusos ni desconcertados. Me acuerdo de Luis Antonio de Villena y de su incitación a la oscuridad creando. La oscuridad tiene una ranura en un día bochornoso. Ante ella parecemos cartaginenses preparando las defensas de la ciudad. La oscuridad nos llama fantaseando. Trae prisiones, con ventanas muy estrechas. El néctar sin resfriado mañanero es plenamente consciente de lo que decimos.

Dicho lo mismo con variantes: 1) Luis Antonio de Villena, con su inteligencia sabe cómo rescatarnos, llega a la ruptura de la poesía de su época en forma de papeles que podían liberarnos de nuestros propios dramas. Posiblemente, por personal o por intelectual, es el que mejor utiliza el poema en prosa, cama perfumada con saquitos de sándalo. Villena, el furor de sentir a Oscar Wilde mostrándose muy satisfecho de sí mismo, conversa con él leyéndolo con ojos chispeantes. Se miran el uno al otro con cara de luchador. Impacientemente Villena, el mago del lirismo. Abrimos cualquier libro y hace que lo que hagamos en ese instante esté inspirado en él. Leerlo tumbado, casi a oscuras, y que no me llene de cuchillos con hostilidad: “Y es que la belleza, en efecto, promete un infinito”; 2) Pienso que se enfrenta cuerpo a cuerpo con la literatura. Ahora en la estela de los 70, por el viejo camino color rojo, en el silencio de su corazón, se responde a sí mismo: ¿quién no desea bañarse en la gloria eterna de la inocencia? Tantas veces lo leí, me dijo que John Winston Lennon nació en Liverpool el 9 de octubre de 1940 y, que, según le contó su tía, lo hizo durante un bombardeo alemán sobre la ciudad. “El ídolo absoluto de Lennon era Elvis Presley, y el rock un muy fuerte deseo”. Cierro Nueva York / Babilonia / los años de la edad maldita. El estilo es la respuesta que la humanidad anhela dar, un grado alto de conciencia de sí mismo; 3) Su mente vaga en otros tiempos verbales. Los pecados capitales aprietan fuertemente un cuerpo cálido contra otro; 4) Conocedor de todo, ama al mundo enamoradizo. Sí que va de verdad, se le encuentra en los momentos álgidos, en los despertares abruptos en los que cuesta iluminar la oscuridad, en los amigos tanto en casa como en el colegio, en la fantasía que levanta las sábanas para mirar. Persigue en las ráfagas de viento el amor bien tanteado. He conocido a unos cuantos que llevan su fracaso interior, pero él rompe todas las reglas como si fuera un juego que juega repetidamente, da un sonoro bofetón con la palma de la mano a los fantasmas. Escribe aunque esté rendido de sueño; 5) Los pasos perdidos nos hacen algunas insinuaciones y se van. Esto no es exactamente un paraíso para ellos; 6) Las prisas de Paul Verlaine pueden llevarle a grandes cosas, la absenta no espera un tiempo para incordiarnos; 7) Creo que tomo en consideración que la flauta suena por casualidad, pero nunca un violín. Con Luis Antonio de Villena se corre el riesgo de quedar boquiabierto, nos lo contará todo. La calle está llena de personas aturdidas, la poesía es una imponente espada; 8) Tal como digo, todos los fragmentos del pasado son literatura. En la casa de Luis Antonio de Villena, Patti Smith se sienta ante una estufa encendida, calentándose las manos y luego escribe: “En el Valle de los Destructivos el amor es prosaico. Por suerte se conforman con las sobras del banquete del día anterior. Agotada por el viaje, como un Nostradamus, no doy rienda suelta a la imaginación. En la mañana del martes avancé un milímetro a mi deseo de no escapar del invernadero para señalar la paz general”. ¡Patti Smith es una buena persona! ¡Patti Smith tiene un carácter jovial! ¡Te ha prometido contarte el cuento de los tres osos!; 9) Me detengo en seco en los versos de su Poesía 1970-1984. Parecen caras esculpidas en piedra que no quedan erosionadas por la intemperie. La Belleza es un despertar de la personalidad, del sueño, de la vida creativa. “Del deseo surge el amor. De la belleza / surge el deseo…”; el deseo es muy vulnerable a la malicia. 10) Oh es injusto, es injusto que no bailes con mis gatos incomodando a otros gatos de tanto esplendor. De tanta belleza; 11) “Oh reina, cuán poderoso es en verdad el aliento de tu corazón. Hemos andado los mil caminos de tu reino”. Créanme: la inspiración es evitar atajos, es ir a los lugares que no sospecha ningún cuerpo de ciudad.

La realidad en Luis Antonio de Villena pasa horas temiendo la pérdida del amor. Un escritor es un tipo que le guiña un ojo a las sombras, salta de un taxi una soleada mañana y se atreve a todo para consolar a innumerables seres. En el nuevo libro de Villena, Las caídas de Alejandría, construido hasta finales de 2018, habla de la Historia que no avanza con chispa de júbilo o alegría, sino que retrocede. Un mundo venido a menos es el nuestro, en el que nadie se muestra excepcionalmente amable. La crisis es una vendedora de hielo sin advertencia amistosa. Hay una conspiración para matar lo romántico tras dejarlo con un pelado al rape. La incertidumbre es extensa y grandilocuente. Es, en todo caso, un bestiario que habla sin ser interrumpido, nos trae abismos, envidias, tinglados, grandes cautelas, profundas admiraciones. Y hasta aquí porque regresar a Villena es tan fácil como respirar.

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