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PLÁCIDO DOMINGO, A LAS PUERTAS DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

sábado 28 de diciembre de 2019, 18:00h
Plácido Domingo es el primer nombre de la entera historia de la música española, por encima...

Google ha reproducido íntegramente para todo el mundo este artículo de Luis María Anson, académico de la Real Academia Española (1996) y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1991). Apareció en el diario El Mundo y lo publicamos a continuación.

Plácido Domingo es el primer nombre de la entera historia de la música española, por encima de Falla, Albéniz, Vitoria, Soler, Turina, Victoria de los Ángeles, Casals, Segovia, Rodrigo, Chapí, Halffter, Caballé, Kraus…

Plácido Domingo está considerado como el mejor tenor de la historia de la música mundial, conforme al Jurado convocado por la BBC e integrado por los 16 críticos más prestigiosos del mundo. Tras él, Caruso, Pavarotti, Gigli, Schipa…

Hace unas semanas, el teatro se vino a bajo en Valencia con la ovación que los espectadores dedicaron al tenor. Días después y durante 18 minutos el exigente público milanés le aplaudió a rabiar. En 1991, en el Otello de Verdi, y nada menos que en la Ópera de Viena, el aplauso a Plácido Domingo se prolongó durante 80 minutos y el tenor tuvo que salir 101 veces al escenario ante el público más entendido del mundo.

Treinta años después de haberlas conocido, algunas sopranos han denunciado a Plácido Domingo de acosador. Los que le conocen y han sido testigos de su caballerosidad saben que es al revés. El acosado fue él. Hombre inteligente, simpático, culto, físicamente atractivo, tenor genial, las mujeres se lo rifaban.

Plácido ha engrandecido la cultura española en todo el mundo. Rubén Amón, en su libro biográfico, subraya el esfuerzo permanente, por alcanzar la perfección, de un tenor que es la voz, la voz de las venas desgarrada, el hipnotismo de las cicatrices sonoras de la experiencia.

La Redacción del periódico en la época en que yo dirigía el ABC verdadero proclamó a Plácido Domingo “El español del año”. Tiempo después me pidieron que hiciera su elogio en un acto en el Club Financiero. “Me ha gustado que te hayas referido a mí como persona antes que como artista”, me dijo.

Tanto la música clásica como la contemporánea de vanguardia aportan un vocabulario copioso y a veces difícil de definir, aparte del tsunami de anglicismos que lo acosan. La Real Academia Española necesita un músico que dé solidez científica al vocabulario musical de nuestro Diccionario. ¿Quién mejor que Plácido Domingo? ¿A qué esperan los académicos para votar su nombre y enriquecer la Academia con su sabiduría?

Recuerdo, como tantas veces he hecho, lo que Pavarotti decía: “Si me invita usted a cenar y, para complacerme, pone una grabación mía, le dejaré plantado de inmediato. Si quiere que me quede, hágame oír la voz de Plácido”.