El presidente venezolano, Hugo Chávez, planteó, junto a su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, la creación de una Fuerza Armada conjunta que integraría las fuerzas de tierra mar y aire de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua (a la que se uniría también Colombia), con el objetivo de hacer frente a una hipotética agresión de Estados Unidos o de alguno de sus aliados en la región.
Si el enemigo "se mete con uno de nosotros, tendrán que meterse con todos nosotros". Son las palabras de Chávez, quien ha recibido ya la negativa de Ecuador de parte de Wellington Sandoval, ministro de Defensa, lo que limita las aspiraciones venezolanas.
Asimismo, a pesar de la aceptación de Ortega, el jefe de los diputados del gobernante Frente Sandinista en el Parlamento de Nicaragua, Edwin Castro, descartó ayer que Ortega tenga intenciones de enviar al Ejército de su país a combatir junto a Venezuela ante un eventual ataque de Estados Unidos. El rechazo de manos de la oposición de Nicaragua no ha tardado en llegar.
Tal y como aseguró el vicepresidente del Partido Liberal Constitucionalista de Nicaragua, la creción de una Fuerza Armada conjunta entre los países miembros del Alba supondría una amenaza para la estabilidad y la democracia en la región. La propuesta de Chávez y Ortega es "descabellada" y "fracasará antes de nacer", concluyó. La respuesta boliviana no ha sido muy distinta.
El ministro de Defensa de Bolivia, Walker San Miguel, explicó que "es algo que hay que tratarlo en el seno del Gobierno. No hemos asumido ninguna posición porque ni siquiera se ha considerado la propuesta". El proceso de descrédito personal que sufre Chávez, agravado por el incidente con el Rey de España, le fuerza a buscar el apoyo popular perdido, por lo que ha hecho creer a sus hermanos bolivarianos que el enemigo del Norte amenaza con una guerra implacable. La propuesta de coordinar las Fuerzas Armadas surgió en el Mercosur el año 2006, donde los comandantes de Ejércitos de America Latina hablaron sobre la necesidad de tener un órgano coordinador.