www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MENÚ DE POBRE

Ciberfeminismo: Remedios Zafra y Teresa López-Pellisa

viernes 10 de enero de 2020, 20:48h

Remedios Zafra es la autora de ese clásico moderno (El entusiasmo, Premio Anagrama de Ensayo) que todos hemos leído con la miel en los labios: la mejor formulación y crónica sobre precariado artístico, creadores sin un euro, trabajadores pobres y jóvenes, los débitos del cuerpo tan olvidados en el embeleco de los sueños prometedores y eternos, la vida real siempre aplazada, tortura y hoguera en la creación sin asideros. Ahora, en su lucha diáfana por la libertad, nuestra intelectual máxima y comprometida, se alía con Teresa López-Pellisa en tocho deslumbrante: Ciberfeminismo: De VNS Matrix a Laboria Cuboniks (Holobionte Ediciones). Libro moderno, feminismo que no quiere ser “digital” sino “ciber”, teoría del arte y academia, lo mejor de fuera (Europa, Norteamérica, Australia…) traído aquí de forma exquisita, densa, sintética, urbana y lujosa. El discurso interdisciplinario sobre la red aplicado al género con garra, fervor y arañazo de vanguardia: “El ciberfeminismo no es un ismo. El ciberfeminismo no es una excusa. El ciberfeminismo no es femenino. El ciberfeminismo no es arte. El ciberfeminismo no es una película de terror. El ciberfeminismo no es una ideología. El ciberfeminismo no es una pipa. El ciberfeminismo no es una sola mujer”. Puro Magritte.

Hablamos de feminismo –libertad y vuelo de la mujer- dentro del mundo digital, vehículo tanto para el arte como para la política, hijo y deudor de la cultura global y la sociedad mediática, producto y marketing al mismo tiempo, ironía y estrategia. Apuntan las autoras, respecto a este último epígrafe: “El ciberfeminismo está fuertemente vinculado a la ironía como estrategia estética y como herramienta intrínseca dentro de la creciente importancia del diseño en el nuevo orden mundial del pancapitalismo fluido”. Libertad, derechos y potestad de la mujer, sí, en el “ciberespacio”: mundo virtual e intangible de redes electrónicas, espacio etéreo de alucinación colectiva. La euforia –tantas veces irreflexiva- de las nuevas tecnologías como revitalización del debate sobre género y feminismo. Citan a Sadie Plant y conviene centrar en ella el debate: “El ciberfeminismo es la respuesta teórica al hecho de que cada vez más mujeres hacen aportaciones innovadoras al arte electrónico y las tecnologías virtuales”. Otra sociedad más allá de la pantalla del ordenador: estructuras no lineales, descentralizadas y no jerárquicas. Poder y creatividad dentro de las nuevas tecnologías, tantas veces aureoladas de pobreza económica y soledad, donde solo caben inspiración y alianzas sobre el teclado, con mucha esperanza y también vasta desesperación, ironía subversiva frente a rigidez conceptual: guiño, codazo y locura de una tecnología que se niega a ser, y hace muy bien, exclusivo “juguete para chicos” y sus derivas.

Un moderno al uso –varón o hembra- necesita este libro como el agua diaria: el “Manifiesto para ciborgs” de Donna Haraway en los ochenta, todo sobre feminismo arácnido o “chicas geeks”, arte y género en el siglo biotecnológico, racismo y corporeización, manifiestos afrofuturistas, Matrix en relación a la zorras mutantes, antropocenos y ternura y “algoritmias hackfeministas”. Se cita en VNS Matrix (1991): “El clítoris es una línea directa con la matriz”. Se cita en Laboria Cuboniks (2015): “El cálido contagio de la fiebre milenaria fusiona lo retro con lo futro, catapultando cuerpos con órganos hacia la tecnotopía, donde el código dicta el placer y satisface el deseo”. Las ciberpunks de los últimos noventa que aunaban música y tecnología hoy están todas frente su ordenador, critican la alta tecnología, establecen una construcción social de su sexualidad y establecen una identidad poscuerpo en el ciberespacio, al mismo tiempo que rechazan la reproducción de formas de poder que alinean a las mujeres de la tecnología y su cultura. Letras contra el poder simbólico –siempre económico- y donde se licua la división sexual –tan laboral- a favor de una nueva Revolución Francesa: la de la conexión y mediación intersubjetiva gracias a los nuevos aparatos como potencial de impacto personal y colectivo contra viejos roles olvidados.

Está aquí ya otro mundo, el de la Cibercultura definido al natural y sin tanteos: “Los sujetos, con más píxeles que carne, producimos sin freno y almacenamos cosas al mismo tiempo que visualizamos casi sin parpadeo) un mundo enmarcado, como si la pantalla fuera el mundo y eso nos suavizara los estertores el planeta. Capitalismo y patriarcado ruedan una maquinaria que reitera formas de poder e imaginario en ciencia y tecnología, pasando por alto que quienes idean y gobiernan la casa digital se siguen pareciendo llamativamente, que su imaginario infravalora y repite roles subordinados para quienes con este rumbo más tienen que perder con la agenda tecnoliberal: niñas, mujeres, pobres y queer”. Llega la lengua bífida, ciborg y mestiza, donde la afinidad es identidad, y los colectivos bajo la bota social vindican raza, cultura, clase y derechos. Futuro vuelve a ser imaginación y uso estratégico –feminista, en este caso- de las tecnologías pare rediseñar el mundo. Maravilloso.

Diego Medrano

Escritor

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+

0 comentarios