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TRIBUNA

Los españoles bajo tierra

viernes 10 de enero de 2020, 20:50h

“¡Estamos navegando entre sombras! ¡Pobres españoles perdidos en las uñas de la tormenta!” (Francisco Nieva).

Tras el último debate entre regalos de Reyes, celebrado con el objetivo inmediato de envestir al Dr. Sánchez Presidente en firme de España, y en donde las palabras han hervido, uno ha tenido que sumergirse como higiene mental en la obra nievana, Los españoles bajo tierra, y también, claro está, para esconderse. Y es que la política no debería excitar de ese modo el genio español, que es de chorizo picante.

La obra se inicia con brujas, como Macbeth, brujas que también son putas, y de las que huyen los protagonistas, Dondeno de Cáceres y Cambicio, el sobrino, buscando un poco de España que les sirva como refugio. “Busquemos lo poco de tierra española que se disimula en este punto del planeta”, dice angustiado Dondeno. España parece estar escondida en una tierra hostil. “¿Dónde ha ido a construir España su palacio de mando en plaza que no se le encuentra por ninguna parte?”, pregunta el noble Cambicio ya desesperado. Y en su desesperación sigue preguntándose: “¿Y dónde está la justicia de España, si todos la ignoran en esta tierra que se empeña en ser extranjera?¡...estamos pereciendo de tan poquísima patria!”. Y es que hoy casi todos los españoles nos sentimos como Dondeno y su sobrino, y sólo el gesto valiente y sensible del noble caballero Sr. Suárez nos alivia un poco la angustia. No puede ser que la Memoria Histórica imponga precisamente el olvido de la dignidad. Sería una contradicción. “Dignitas ornanda est. Dignitas quaerenda est”, dice la Casa españolísima de Los Guzmanes.

En la comedia nievana España está bajo tierra, y hay que llegar a cansarse hasta encontrar la puerta de esa España bajo tierra, una infinita topera de inmensas y oscuras galerías, una España que sólo reposa, y que mantiene a sus dirigentes en la cama con cucamonas y patrañas. Aquí todos los buenos españoles pueden bailar la jota con la conciencia tranquila y con sus reyes en la cama hasta hace un siglo. España es un tártago en donde da miedo morir por si te desentierran y te comen perros carroñeros. Los aristócratas españoles sienten que están hechos de trozos mal cosidos.

Gobernar a un pueblo desde la cama es mucha responsabilidad y debe quebrar mucho la cabeza. En España gobernar siempre ha sido una distracción y una amenidad, aunque a veces queden los cementerios superpoblados, pero reinando en la cama, tan poco pueden hacer las majestades, que no pueden hacer nada. Los pintores flamencos han pintado de todo lo que se tercie menos españoles, porque hacen sombra. Si no hemos muerto a la hora de hoy, es porque nos falla mucho la memoria.

Ya que muerta y enterrada, tampoco está mal que España se desahogue en el Parlamento. No queda tiempo para protestas. Aquí llega el Apocalipsis. Asistís a nuestro fin, pobre pueblo desorientado. Las grandes y gloriosas hazañas de España se han venido abajo, y han originado un informe catafalco.

España se ha muerto de arrepentimiento. Llevaba sin arrepentirse un ápice de su propio arrepentimiento enorme. Espectáculo de la demolición teatral de España. Polvo, ruina, desolación. Penumbra igualitaria fantasmal. Habrá que utilizar cadávetros, aparatos polimórficos para facilitar los movimientos, inclinaciones y saludos de los muertos. Si España ha muerto se necesitarán cadávetros para todos los patriotas.

Pero a veces un sueño salva de otro sueño. A renacer nos vamos que nunca es tarde. Cuando la sierpe añosa/ su edad ya no resiste / se despelleja y viste/ de nueva juventud.

Desde los intermundia nievanos ya sabíamos que el Grupo Socialista unánimemente diría que Sí a la traición que exige el pacto con los enemigos de España y los herederos de los asesinos de españoles. Pocas cosas unen tanto como la traición, el robo y la sangre derramada. Porque, a diferencia del hombre noble que actúa de acuerdo a su conciencia personal, el traidor o el asesino, cuando el acto nefando lo han perpetrado en grupo, no necesitan mirar el estado de la cara de su alma en el espejo matutino, sino en el rostro impúdico del cómplice. Tras el nuevo advenimiento de Jou Ternera, el nuevo gobierno acabará haciéndolo Ministro del Interior o de Defensa. Quilosá. El Mundo ha declarado a España zona patógena, mazmorra sombría y fantástica, como las de Piranesi.

No es el momento de que los buenos patriotas llenen al pueblo de miedo, sino de esperanza opositora que vuelva a centrar a España. Mientras, la Democracia nunca te exigirá complacer al poder – que es a lo que está acostumbrado la aduladora plebe de España -, sino solamente acatar las decisiones del poder si están acomodadas a la Ley.

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