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MÁLAGA

Víctor: el jeque quiso controlar su libertad de expresión tras la denuncia de extorsión

Víctor: el jeque quiso controlar su libertad de expresión tras la denuncia de extorsión
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miércoles 15 de enero de 2020, 18:25h
Actualizado el: 16 de enero de 2020, 03:50h
El entrenador, despedido tras hacer público que estaba siendo víctima de una extorsión por un vídeo de contenido sexual, ha ofrecido su versión de lo ocurrido.

Víctor Sánchez del Amo ha protagonizado, muy a su pesar, el mayor escándalo del cambio de año en el deporte español. El que fuera jugador destacado del Real Madrid y Deportivo de la Coruña denunció sufrir extorsión y acoso por un vídeo íntimo suyo y, acto y seguido, fue suspendido y despedido del cargo de entrenador del Málaga, club regido por una propiedad catarí.

El relato encuentra al preperador del club andaluz días antes de la detonación del caso en la sala de prensa de las instalaciones malaguistas. Allí compartió con los medios de comunicación presentes la frustración que él y su cuerpo técnico llevaban arrastrando meses. Denunció que el jeque Al Thani les engañó cuando les prometió invertir en la remodelación de la plantilla. Promesa, ésta, por la que aceptaron renovar sus contratos.

El vestuario del primer equipo del Málaga sólo cuenta con 17 jugadores profesionales. Una barbaridad total y absoluta que rápidamente bajó los ambicioso objetivos plantados en verano a la realidad. Víctor y sus ayudantes han estado luchando por evitar que su equipo no caiga a los puestos de descenso a Segunda B. Con la afición bramando contra una directiva que ha dibujado una política de traspasos y fichajes un tanto incomprensible. En pleno mercado de invierno y sin ningún refuerzo, el preparador estalló contra la gerencia árabe.

Unos días más tarde, él mismo hizo pública la denuncia, ante la Policía Nacional, de la extorsión y acoso que estaba sufriendo. Le estaban chantajeando con filtrar un vídeo íntimo suyo. Y tuvo la valentía de contarlo en público él mismo, pero pagó el precio de perder el empleo. Porque la directiva, caliente por las críticas recibidas en esas semanas, le apartó de su puesto de trabajo de inmediato. Primero, suspendiéndole; y en segundo término, despidiéndole por "motivos disciplinarios".

En esos días volcánicos el club emitió un comunicado en el que instaba a Víctor a reconocer que había cometido un error y a pedir perdón. Lo que no ha sabido hasta este miércoles, fecha en la que el entrenador ha dado una rueda de prensa, es que en ese discurrir de las horas la propiedad emitarí le exigió controlar todas sus comunicaciones. Esto es, controlar su libertad de expresión. Como no aceptó, fue despedido. Al menos, esa es su versión de los hechos.

En una conferencia de prensa celebrada en un hotel malagueño, el preparador recriminó a la dirección del Málaga que nunca le preguntara por su "familia" no po él, por cómo se sentían y estaban en este trago tan duro. Repitió que se trataba de un entuerto "muy serio que no da para hacer bromas". "Estamos hablando de delitos cuyas víctimas llegan a situaciones de suicidio", proclamó.

Asimismo, expuso que va a demandar al club. Entiende que ha sido víctima de un despido "indigno". Describió cómo, el martes 7 de enero, día en que fue difundido el vídeo íntimo en las redes sociales, "a última hora" el director general del club le comunicó "vía whatsapp", que quedaba "apartado del equipo para investigar los hechos". Y se le llamaba a presentarse el 13 de enero en el estadio de La Rosaleda.


"A la vez hacen un comunicado público donde informan de que me apartan del equipo y punto. Imaginaros con la que estaba cayendo en ese momento", afeó. Y, de inmediato, elaboró que entendió que en el club no le quería por cómo estaba respondiendo la generencia. Por ello, fue él el que propuso como solución la extinción del contrato -que les unía hasta final de temporada- y el pago de lo que le correspondía "hasta el (último) día trabajado, para no complicar nada". Pero la directiva no estaba conforme y le envió una "una propuesta económica" en la que le invitaban "a renunciar a parte del salario ya trabajado".

En ese texto le especificaron que querían "controlar" la gestión de la comunicación en torno a esos hechos. "Para mí eso es incuestionable, no voy a aceptar que controlen mi libertad de expresión", subrayó. En consecuencia, las negociaciones que disolvieron y Sergio Pellicer tomó el relevo de Víctor en el banquillo del equipo andaluz. En el primer partido tras este revuelto, la hinchada de La Rosaleda atacó a Al Thani sin miramientos y defendió al que consideraban su entrenador, el que luchó en condiciones adversas para mantener al club en la categoría.

Ha criticado el técnico la deriva de las redes sociales. Desde su óptica ha denunciado que se están convirtiendo en "un espacio para que se puedan cometer delitos en masa". No obstante, su denuncia se atiene a la captura sin permiso de imágenes de uno de sus dispositivos. Expuso que lo primero que hizo fue explicarle a sus hijos que estaba contento porque el hubiera sucedido a él y no a ellos este atropello a la intimidad. Y agradeció la labor de la Policía, que está desarrollando una investigación que involucra a 700 personas, con un detenido hasta la fecha.

Por último, Víctor evitó pronunciarse sobre "las intenciones de lo que ha pasado" porque "la solución está en manos de equipos jurídicos", si bien subrayó que "obedece al más estricto ámbito" de su "intimidad", y porque están "siguiendo instrucciones de la Policía Nacional". El madrileño se despidió reclamando reformas legales que impidan la reproducción de estos delitos, visiblemente afectado por el torbellino en el que se ha visto envuelto. No parece que le vaya a resultar sencillo pasar página, a pesar de contar con el apoyo de su familia.

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