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TRIBUNA

Sin educación no habrá crecimiento económico inclusivo

martes 28 de enero de 2020, 20:18h

En este siglo las personas educadas y sus ideas aportan no solo a su desarrollo profesional sino también a la riqueza de las naciones. La Universidad es hoy la institución más importante en el proceso de acumulación del conocimiento; no sólo alberga las ciencias básicas sino que también da lugar a revistas, libros y bases de datos para comunicar el conocimiento en todo el mundo. Las universidades son las principales proveedoras de capacitación en las nuevas especialidades que van surgiendo y se está registrando un crecimiento en la circulación internacional de académicos y estudiantes. La “fuga de cerebros” es hoy común en el mundo globalizado.

Este siglo es el de la globalización impulsada por rápidos avances científicos y tecnológicos; por eso la fortaleza de una sociedad depende sobre todo de su capital humano. La población es la depositaria de ese capital, que es decisivo para el progreso. El nivel de conocimientos acumulados por los habitantes de un país es la garantía de su avance. Estuvo en lo cierto The Economist cuando afirmó que: “La fortaleza de una sociedad depende principalmente de lo que está en la cabeza de las personas. Por esta razón Japón y Alemania pudieron recuperarse rápidamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, a pesar que sus ciudades estaban reducidas a cenizas”.

La graduación universitaria en Argentina es escasa, señalemos que el ingreso a la Universidad es distinto en Argentina al vigente en la mayoría de los países latinoamericanos. No existe un examen a nivel nacional al finalizar la escuela secundaria, la inexistencia de esta instancia debilita la dedicación al estudio. Esta es una de las causas del gran abandono del estudiantado universitario. Este sistema de ingreso contribuye en Argentina a la escasa graduación universitaria. Con frecuencia se presenta con ligereza el argumento que estos exámenes, que están vigentes en México, Chile, Colombia, Brasil, Nicaragua, Costa Rica, Cuba y Ecuador, son restrictivos, ya que dificultan el ingreso a la Universidad, y por lo tanto es necesario optar por regímenes de ingreso más inclusivos, aunque no estimulen el estudio de los alumnos secundarios. Es un argumento fuerte para quienes aspiran a una sociedad con igualdad de oportunidades. Pero la realidad está lejos de confirmar esta argumentación ya que muchos de los países de América Latina que aplican exámenes generales previos al ingreso a la universidad tienen más graduados que Argentina (en proporción a la población), como por ejemplo Brasil, México, Colombia y Chile. Este rezago en la graduación universitaria argentina es aún mayor cuando comparamos con universidades europeas y asiáticas. La fórmula que se nos presenta como eficaz para lograr el meritorio objetivo de la igualdad de oportunidades es la ausencia de las limitaciones de exámenes generales al finalizar el ciclo secundario. Pero está bien intencionada receta no sirve para este objetivo.

La acumulación de capital humano calificado en Argentina es menor que en otros países y es insuficiente para enfrentar los nuevos desafíos científicos y tecnológicos, ya que el crecimiento económico no depende hoy de los recursos naturales sino de la acumulación de capital humano.


Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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