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FINAL

Abierto de Australia. Djokovic se corona y recupera el número uno

Abierto de Australia. Djokovic se corona y recupera el número uno
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(Foto: Efe)
domingo 02 de febrero de 2020, 19:58h
Actualizado el: 03 de febrero de 2020, 09:34h
Se impuso a Dominic Thiem en una batalla mental asfixiante. Su victoria final por 6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4 le condecora como el patrón histórico del Grand Slam australiano.

Novak Djokovic ha vuelto. El jugador serbio se ha proclamado campeón del Abierto de Australia 2020. Este domingo hubo de enfrentarse al austriaco Dominic Thiem, uno de los jugadores llamados a tomar el relevo de los 'Cuatro Grandes' (Djokovic, Rafa Nadal, Roger Federer y Andy Murray). Y fue rozado a remangarse y a superar un examen mental contundente. Porque en la Rod Laver Arena sólo le quedó exprimirse para salir victorioso de la cita.

El marcador final, 6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4, describe lo equilibrado de un partido que se estiró hasta las cuatro horas. Sudor, garra y calidad se mezclaron en la consecución del octavo Grand Slam aussie para el balcánico. Un hito que, con 32 años, le permitió reconquistar el número uno del planeta. Este mismo lunes comandará el circuito de la ATP, por delante de Nadal.

Venía de eliminar a un Federer mermado en semifinales y de arrasar en todos y cada uno de los encuentros que disputó en Melbourne. No obstante, sólo en primera ronda cedió un set. Pasó por el rodillo a nombres como Milos Raonic, Diego Schwartzman y a la leyenda suiza en su camino al combate postrero. Y Thiem, en su caso, se había desgastado mucho más para acceder a su tercera final de un 'major'. Sufriría para apear a Nadal y a Alexander Zverev, y en segunda ronda llegó a irse a cinco sets para escapar del discreto Alex Bolt.

Proclamó en la previa 'Nole' que este inicio de año es el mejor de toda su trayectoria deportiva. Una declaración de intenciones que fue correspondida con coherencia en el prólogo del enfrentamiento de este domingo. De hecho, rompió el primer saque de Thiem y se disparó 3-0 en el primer set. El referente de Belgrado gestionaría su ventaja sin brillo pero con solvencia. Trató de reaccionar el cuarto cabeza de serie del torneo, mas no le dio para levantar una parcial inicial que acabaría en 6-4.

Mas, Dominic había avisado de un ascenso en sus prestaciones, toda vez que se soltó el nerviosismo. Y comenzó a presionar al icónico balcánico, igualando la relación de fuerzas en una segunda manga que viajó comprimida hasta el 3-4. En ese punto arrancó un break a Novak y el favorito perdería el control. Batalló una decisión del juez de silla y se empeñaría en discutir en dicha autoridad -le llegó a recriminar que quería hacerse favoso a su costa-.

Se salió de eje la concentración de Djokovic y Thiem, hambriento por alzar su primer gran título, no perdonaría. Se apuntaría el segundo y tercer set por 6-4 y un descriptivo 2-6. Yacía contra las cuerdas el jugador que buscaba su decimoséptimo Grand Slam. Le urgía refrescar su abrazo del plan y, sobre todo, asentar de nuevo su aplomo psicológico. La inercia le estaba empujando a perder en cuatro set. Barrido más por su debilidad mental que por otra cualquier otro parámetro.

En cambio, no habría dicho la última palabra un tenista de competitividad sublimada. Capaz de activar su modo de juego autoritario en cualquier momento. Y se subió al galope de ese estilo en la cuarta manga, limitando sus errores y golpeando con astucia para portar la iniciativa en el tempo que le favorece. Sembró y recogería el fruto, superando sus molestias físicas, empatando el partido (6-3), tras romper el servicio ajeno con 4-3 en el electrónico y descerrajar un saque en blanco.

Y adelantándose en el quinto parcial, por medio de un break en el inicio del intervalo definitivo. La convicción resurgida le catapultaría hacia el éxito (6-4). No le bastó el talento y la inspiración evidenciados a un Thiem que se convirtió, para su desgracia, en el jugador en activo que más veces ha perdido una final de torneo ‘major’ sin haber ganado ninguno. En el otro lado del prisma, Djokovic se subrayó en Australia como en único tenista de la Era Open (posterior a 1968) en conseguir un Grand Slam en tres décadas diferentes. Una barbaridad que rimó con su renacer y recuperación del número 1.

"Los Grand Slam son mi principal objetivo por lo que sigo compitiendo y jugando toda la temporada. Intento lograr el número uno histórico", manifestó, ya con el trofeo en su palmarés. Y analizó lo vivido de este modo: "Después de perder el segundo set me he empezado a encontrar muy mal. No entiendo la razón, porque he preparado el partido y he hecho lo mismo que en los otros. El médico dijo que no me estaba hidratando lo suficiente”.

Por último, se despidió declarando que "he tenido el privilegio de ganar este gran torneo hasta en ocho ocasiones. Empezar la temporada con este título catapulta tu confianza y tus expectativas para el resto del año. Pase lo que pase, esta temporada ya es exitosa". Thiem, el claro derrotado del día, se limitó a considerar que "Novak, Rafa y Roger han traído el tenis a otro nivel. Sé que si hubiera estado en otra época hubiera sido más fácil conseguir un éxito así, pero estoy contento de jugar contra ellos porque significará más". "Es algo único que hayan coincidido en la misma época, eso hace que para el resto sea muy difícil conseguir algo grande porque significa que tienes que ganar al menos dos de ellos para ganar", sentenció.

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