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Novela

Iris Murdoch: Monjas y soldados

domingo 02 de febrero de 2020, 21:32h
Iris Murdoch: Monjas y soldados

Traducción de Mar Gutiérrez Ortiz y Joaquín Gutiérrez Calderón. Impedimenta. Madrid, 2019. 600 páginas. 26,95 €. Se publica una novela inédita en España de la autora de El mar, el mar, de quien el pasado año se cumplió en centenario de su nacimiento. Monjas y soldados se revela como una conseguida muestra del universo Murdoch. Por Adrián Sanmartín

El pasado año se cumplieron cien años del nacimiento de Iris Murdoch (Dublín, Irlanda, 1919-Oxford, Inglaterra, 1999), un aniversario que, salvo excepciones, quizá no se recordó como merece la autora irlandesa. Murdoch es uno de los ejemplos más señeros de un tipo de novela de raigambre intelectual que nos plantea cuestiones de gran calado de orden moral y filosófico. Así, Álvaro Pombo, uno de los mayores admiradores de Murdoch en nuestro país -fuera, destacan en este mismo sentido, Martin Amis y A. S. Byatt, y el santón de la crítica Harold Bloom la incluyó en su libro Genios-, que se ha ocupado de ella en diversas ocasiones, señala que su lectura supone “un extraordinario placer intelectual. Es entrar en contacto con un mundo intelectual de preocupaciones teóricas y prácticas, narrativas y éticas, que resulta extraordinariamente seductor”.

Sin embargo, Murdoch, que estudió Filosofía, tiene la particularidad de que esos asuntos nos los sirve en unas tramas que te atrapan, que destilan humor, a veces negro, e incluso un cierto aire de, podríamos decir, melodramático vodevil en ocasiones y thriller metafísico en otras, y siempre con personajes muy característicos. Todo ello la convierte en una figura muy singular, dotada de una gran inteligencia. Una inteligencia sobre la que se cebó un devastador mal de Alzheimer, que Murdoch empezó a sufrir en 1995, que se fui incrementando hasta su muerte, en 1999. Su marido, el profesor y también escritor John Bayle, con quien estuvo casada más de cuarenta años, la cuidó hasta el final de sus días, y poco después publicó Elegía a Iris, sin duda homenaje a su mujer y al amor que se profesaron, pero que no deja de entrañar cierta ambigüedad. El libro de Bayle fue llevado al cine por Richard Eyre en 2001.

El padre de Iris Murdoch provenía de una familia de granjeros y su madre, Alice Richardson, de una de clase media. Con apenas un año de edad, sus progenitores se trasladaron a Londres, donde cursó sus primeros estudios. Después, tuvo una esmerada educación en Cambridge y Oxford. Posteriormente, ejercería la docencia en el St Anne's College de Oxford. Murdoch empezó dando a la imprenta ensayos -fue pionera en abordar al filósofo Jean-Paul Sartre en Inglaterra-, hasta que en 1954 apareció su primera novela, Bajo la red, elegida por la revista Times como una de las cien mejores novelas inglesas del siglo XX: A esta le siguieron más de una veintena de novelas como, entre otras, El castillo de arena, El unicornio, El príncipe negro, Henry y Cato, La negra noche y El mar, el mar, ganadora del premio Booker y considerada como su obra maestra. Junto a ensayos: La soberanía del Bien, El fuego y el sol..., piezas teatrales y algún poemario. En 1987 se la nombró Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico y diez años después se le concedió el Golden Pen Award por toda su producción.

De manera incomprensible, Monjas y soldados -aparecida originalmente en 1980-, no se había vertido a nuestro idioma hasta que con motivo del centenario Impedimenta tuvo el acierto de ponerla al alcance de los lectores españoles. Monjas y soldados, sobre la que Martin Amis ha apuntado que “es una novela que te gustaría que nunca acabara”, reúne a una serie de personajes en una suerte de narración coral, congregados en torno a Guy Openshaw, quien, a sus cuarenta y cuatro años está aquejado de un cáncer que le ha convertido en un enfermo terminal. En su lecho de muerte recibe la visita de amigos y familiares, que tratan de consolar a Gertrude, que pronto será su viuda. Buena parte de la novela se centra en la agonía de Guy para luego pasar a desarrollar las historias de los visitantes, sobre todo la de Anne, amiga de Guy en su época universitaria, que había pasado los últimos quince años como monja de clausura.

Igualmente, asistimos al cortejo hacia Gertrude, la viuda, por un grupo de pretendientes, en especial Pete, alias El Conde, hijo de exiliados polacos, que siempre estuvo secretamente enamorado de Gertrude. Esta, agobiada por tanto aspirante a su mano, decide convertir a la exmonja Anne en su confidente y viajar a Francia para vender la casa donde vivió en ciertos momentos con su marido.

Invocando al pensador Wittgenstein, que fue profesor de Iris Murdoch en Cambridge, Monjas y soldados se inicia con un diálogo entre el moribundo Guy y El Conde, entremezclándose reflexiones en las que, entre otras, leemos: “Se supone que la muerte nos muestra la verdad, pero eso es su propio especio de ilusión. La muerte derrota al amor. Quizá nos muestra que, después de todo, no hay amor alguno”.

Y precisamente, la exploración del amor y sus recovecos -asunto muy trabajado por Murdoch en toda su obra-, junto a otros sentimientos, como la lealtad y su contrario, la muerte y lo que supone de punto final, nos sumergen en una novela con todos los ingredientes bien cocinados de la marca Murdoch.

Libro
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