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TRIBUNA

Lo políticamentecorrecto 2020 (VI)

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
miércoles 05 de febrero de 2020, 20:15h
Actualizado el: 02/05/2020 20:47h

—LA GLOBALIZACIÓN

Se trata de desprestigiar el inevitable fenómeno de la globalización, que producirá graves víctimas económicas y culturales entre los que pretendan, inútilmente, situarse al margen. Es un proceso evolutivo inevitable que, tras un periodo de confrontación y rivalidad, conducirá a otro de agregación y colaboración, inevitable y deseable para resolver los problemas de ámbito mundial. Pero, por el contrario, se propaga la ilusión de poder eludir este reto fomentando lo local y hasta lo provinciano y caminando hacia atrás, se apoyan, claramente, los movimientos separatistas. Y así, se erosiona la Unión Europea tratando de revertir un penoso proceso de aglomeración que está convirtiendo a
naciones de intereses irreconciliables en aliados aspirantes a formar una sola y resucita, en sus regiones, sentimientos tribales que buscan desmembrarlas.

Se inculca en la juventud la aversión y el rechazo hacia la estimulante y enriquecedora aventura de formación y de trabajo, en un mundo que se nos está haciendo cada día mas pequeño y al alcance de todos.

—-EL CAMBIO

Se generaliza una actitud de adanismo que diviniza el cambio por el cambio, como la mejor solución al “perfeccionamiento” de todos los mecanismos de funcionamiento de la sociedad, sobre los que ha sembrado una arrogante sombra de sospecha y negatividad. Y se propone y se consigue la mutación de costumbres y criterios en un sentido que parecía impensable.

—FUTURO

Es difícil pensar que este movimiento funciona solo y sin propósito, que se alimenta de si mismo, pero considerar, como hipótesis, que alguien lo manda y lo ordena, incluso por encima de los que creen que lo mandan y ordenan, abre un torrente de interrogantes que produce vértigo.

Durante muchos años no ha habido ninguna reacción, digna de tal nombre, ante este complejo entramado de recetas, “recetillas”, que se nos imponen como actitudes y soluciones a los complejos problemas que tenemos, ante la perturbación de los roles de relación entre individuos y de los estamentos que tratan de mantener en orden a la
sociedad y que esta, ha ido elaborando, a lo largo de los siglos. Pero, últimamente, se ve a ciertos líderes políticos, tratando de desmontar, con sus opiniones y/o acciones,
este estado de cosas.

Y partidos que, cuando alcanzan el poder, local o general, tratan de establecer pautas o normas para salir del marasmo de leyes archi-mega-ultra-democráticas que se oponen unas a otras e impiden llevar a cabo acciones o planes que agilicen la sociedad y la lleven al progreso. Naturalmente, estos líderes, partidos, organizaciones y gobiernos son adjetivados con los apelativos habituales.

Ultimamente, se han puesto de moda los de Populista y Ultraderechista para denominar y descalificar a todas aquellas acciones inconexas y en múltiples direcciones pero que pretenden salirse del carril trazado. Estas organizaciones y otras, muy individualizadas, suenan, a veces mas extemporáneas cuanto mas valientes, tal es el viento que nos arrastra a todos, a no se sabe donde.

Como he dicho anteriormente, la izquierda ha llenado, aquí, el vacío de su ideario y ataca a estos grupos y partidos incluyéndolos, machaconamente, en la habitual pelea derecha-izquierda sin sospechar que unos y otros son, quizá, utilizados por algo o alguien que desconocemos, cuyos fines ignoramos.

El resultado al que llego tras este pequeño análisis es muy negativo y pesimista. Efectivamente hay un avance, enorme, en la impregnación de la sociedad occidental en esta doctrina. Grandes capas de esta se asemejan, ya, penosamente, a un sumiso rebaño guardado por un pastor eléctrico que, con pequeñas descargas, la conduce a donde se desea. Y digo pequeñas descargas pues este movimiento avanza, tal como yo lo veo, sin alarmar a los que son conducidos, que lo hacen incluso con satisfacción, pues estos planes no parecen incluir ningún tipo de violencia sino llevar a la sociedad a una dulce y tontorrona decadencia. Ya sabéis, lo que se nos recomienda hacer para cocer a las langostas sin que suponga excedernos en su inevitable tortura, hacerlo aumentando gradualmente la temperatura.

Y como en los tiempos de la guerra fría, es imposible pensar que este progreso se produce espontáneamente, sin ninguna cabeza que lo active, lo ordene y lo dirija.
¿Pero quien lo hace?. No se contestar. Con lo que he escrito hay bastante para que se me considere, como se dice, ahora, un conspiranoico. Así será, si así os parece.

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